Addoor Sticky

La autopista del Huerna es un problema: los desprendimientos y el corte del Negrón reabre el debate sobre las obras, el peaje y la prórroga de la concesión

El cierre de la principal conexión entre León y Asturias durante cerca de diez horas por varios desprendimientos en el túnel del Negrón el pasado viernes se suma a meses de obras, desvíos y problemas de circulación que han intensificado la controversia política y judicial sobre la AP-66
Imagen de cientos de usuarios atrapados este domingo en el Huerna.

La autopista del Huerna va de problema en problema, y para los conductores es una pesadilla. La AP-66, principal enlace por carretera entre León y Asturias, acumula desde finales de 2024 una sucesión de obras, restricciones de tráfico, desvíos y afecciones a la circulación que han deteriorado la normalidad de una infraestructura estratégica para las comunicaciones entre ambas comunidades. A este escenario se añadió el pasado viernes 21 de agosto uno de los episodios más graves de los últimos meses: varios desprendimientos en el entorno del túnel del Negrón obligaron a cerrar completamente la autopista durante cerca de diez horas.

El incidente se produjo en el punto kilométrico 85 y obligó a interrumpir el tráfico mientras se comprobaba la seguridad de la infraestructura. No hubo víctimas, pero la circulación tuvo que ser desviada por la N-630 y el puerto de Pajares, una alternativa que volvió a poner de manifiesto la especial dependencia de Asturias respecto a una única gran vía de alta capacidad para comunicarse con la Meseta.

Un nuevo episodio en una autopista marcada por las incidencias

El cierre del viernes no constituye un problema aislado. La AP-66 lleva meses condicionada por los trabajos derivados del argayo registrado en noviembre de 2024 y por las actuaciones de modernización de varios túneles. Las intervenciones han provocado restricciones y tramos en los que ha sido necesario organizar la circulación en ambos sentidos, con el consiguiente impacto sobre los desplazamientos.

La sucesión de incidencias ha convertido la autopista en un foco permanente de preocupación para conductores, transportistas y sectores empresariales que dependen de una conexión rápida y estable entre Asturias y León. El último desprendimiento, además, tuvo una consecuencia especialmente significativa: durante buena parte de la noche los vehículos tuvieron que abandonar la AP-66 y utilizar el puerto de Pajares como itinerario alternativo.

El episodio del Negrón ha reforzado así una discusión que ya había trascendido el ámbito estrictamente técnico. El debate se centra ahora también en las condiciones en las que se presta el servicio y en la continuidad del cobro del peaje mientras se suceden las obras y las interrupciones de tráfico.

El peaje, en el centro de la disputa

La controversia tiene como telón de fondo la concesión de la autopista a Aucalsa y la prolongación de su vigencia hasta 2050. La ampliación fue aprobada en el año 2000 durante el Gobierno presidido por José María Aznar y se encuentra actualmente bajo el escrutinio de las instituciones europeas.

La Comisión Europea mantiene abierto un procedimiento relacionado con aquella prórroga al considerar que no se ajustó a las reglas comunitarias de contratación pública. El asunto ha proporcionado nuevos argumentos a quienes reclaman revisar la situación de la concesión y eliminar o modificar un peaje que afecta a una de las principales vías de acceso y salida de Asturias.

Entre quienes han llevado esta reivindicación a los tribunales se encuentra el Gobierno del Principado, que, después de no lograr que el Ministerio de Transportes modificase su posición, ha decidido recurrir ante el Tribunal Supremo. La reclamación cuenta también con el respaldo de organizaciones empresariales y del sector del transporte asturiano, que llevan años señalando el coste que supone la autopista para la actividad económica regional.

Una disputa que llega al ámbito del consumo

El conflicto no se limita a la duración de la concesión. Las condiciones en las que se está desarrollando la circulación mientras avanzan las obras han abierto otro frente relacionado con el cobro del peaje.

La dirección general competente en materia de Consumo, gestionada por Izquierda Unida en el Principado, ha planteado una sanción de 1,1 millones de euros a Aucalsa al considerar que el mantenimiento del cobro en las circunstancias actuales podría constituir una práctica abusiva.

El expediente tiene además una posible derivación judicial. La Unión de Consumidores de Asturias ha planteado actuaciones en representación de alrededor de 8.000 usuarios afectados, de acuerdo con la información aportada sobre el procedimiento.

Transportes se posiciona junto a la concesionaria

El conflicto adquirió una dimensión política adicional cuando el Ministerio de Transportes decidió personarse en el procedimiento para defender los intereses de la empresa concesionaria. La decisión, atribuida al departamento dirigido por Óscar Puente, provocó una fuerte reacción en Asturias y elevó la tensión entre el Gobierno autonómico y el Ejecutivo central.

El trasfondo político resulta especialmente complejo. La prórroga de la concesión fue aprobada durante una etapa de Gobierno del Partido Popular, mientras que la actual situación del peaje corresponde a un Ejecutivo socialista que mantiene vigente el sistema. PP y PSOE han utilizado precisamente este recorrido para intercambiar responsabilidades sobre el coste que soportan los usuarios de la autopista.

El Negrón vuelve a evidenciar la vulnerabilidad de la conexión

El corte del pasado viernes añadió un elemento especialmente sensible a una discusión que llevaba meses creciendo. La interrupción total de la AP-66 durante cerca de diez horas demostró las consecuencias que puede tener cualquier incidencia grave en uno de los puntos fundamentales de la infraestructura.

La alternativa por Pajares permitió mantener la comunicación entre Asturias y León, pero con una capacidad y unas condiciones muy diferentes a las de la autopista. El desvío recordó, además, que cualquier cierre prolongado del Huerna tiene efectos que van mucho más allá de los usuarios que circulan en ese momento: afecta al transporte de mercancías, a los desplazamientos cotidianos y a la actividad económica que depende de la conexión entre el Principado y la Meseta.

Con las obras todavía condicionando distintos tramos y con el conflicto sobre el peaje abierto en varios frentes, el episodio del Negrón se incorpora a una larga lista de problemas que han colocado a la autopista del Huerna ante una situación especialmente delicada. La AP-66 continúa siendo una infraestructura esencial para Asturias, pero también el escenario de una creciente disputa sobre su funcionamiento, su coste para los usuarios y las condiciones en las que debe mantenerse la concesión.