'Coca Cola asesina, el orujo al poder': Genarín llenará el jueves santo de chufla y licor
En León, la Semana Santa no solo se vive desde la seriedad y la devoción religiosa, sino que también se disfruta con un toque de desenfado, irreverencia y orujo, gracias a la singular celebración del Entierro de Genarín rompiendo la solemnidad de la noche del Jueves Santo. Este evento, pagano, burlesco y literario, reúne cada año a miles de personas que recorren las calles leonesas durante la noche, rindiendo homenaje a Genaro Blanco Blanco, un pellejero conocido por su afición al licor y a la vida nocturna, que falleció en 1929 atropellado por el primer camión de la basura de León, apodado la Bonifacia, mientras orinaba junto a la antigua muralla medieval justo la mañana del Viernes Santo.
Lo que en su momento fue un suceso que pasó casi inadvertido, quizá incluso más leyenda que realidad, se ha transformado en una tradición festiva en la que los participantes disfrutan de un "recorrido romántico-burlesco por las calles del León antiguo, tomando orujo y proclamando ‘coca cola asesina, el orujo al poder’", tal como explica Maxi Barthe, abad de la Cofradía de Nuestro Padre Genarín.
Un fenómeno cazurro
La noche del Jueves Santo en León se transforma en un verdadero fenómeno social capaz de congregar hasta 20.000 participantes que llenan el barrio Húmedo, la zona alrededor de la Catedral y la emblemática muralla medieval y sus cubos. Este evento se celebra dentro del marco de la Semana Santa leonesa, declarada de interés turístico internacional, y aporta un contrapunto irreverente a las celebraciones más tradicionales.
La cofradía que organiza esta fiesta cuenta con la energía renovada para 2026, tal como comenta su abad Barthe, quien destaca que “los ánimos están a tope” entre los seguidores que, desde 1930, continúan la tradición iniciada por los cuatro amigos ‘evangelistas’ de Genarín, quienes comenzaron a recorrer la ciudad bebiendo orujo y recitando versos satíricos a la luz de antorchas. El cortejo fue probihido durante más de dos décadas por la dictadura franquista, pero en el 78 se retomó y no ha faltado a la cita con los fieles desde entonces.
Este año el trayecto que seguirá la comitiva será el "recorrido antiguo", evitando la concurrida Plaza del Grano para pasar por los Cubos a través del Arco de la Cárcel, como explicó Barthe, señalando que buscan que un grupo de personas pueda acompañar "hasta donde sea seguro" al hermano escalador a pie de muralla, una novedad que se suma al programa habitual.
El recorrido 'antiguo'
La procesión, con tintes borrosos y festivos, partirá a medianoche del jueves desde Puerta Moneda. El cortejo atravesará el barrio Húmedo repleto de espectadores hasta alcanzar La Paloma, donde se contarán los 30 pasos ubicados en la calle La Sal. Esta parte del recorrido desemboca delante de la Pulchra Leonina, famosa por la anécdota en la que Genaro habría intentado venderla a un turista inglés para financiar una ronda de licor.
En el tramo final, la comitiva retoma la ruta tradicional abordando la muralla a través del Arco de San Albito, en lugar del Espolón, tal y como ya ocurrió el año precedente y conforme a la indicación del abad Barthe. Al llegar a la carretera de los Cubos, el hermano colgador subirá por la muralla para dejar la corona de laurel y ofrendar pan, queso, una naranja y una botella de orujo, elementos simbólicos que representan a Genarín.
Durante esta parte de la noche se recitarán versos que resumen el espíritu de la celebración. La cofradía, en colaboración con el Ayuntamiento, ha diseñado una ruta segura para minimizar incidentes y confía en que este año más personas puedan acompañar hasta el tercer cubo, el lugar donde, según la leyenda, el pellejero fue atropellado mientras hacía sus necesidades.
La procesión
Entre antorchas, la procesión contará con figuras emblemáticas como los cuatro cabezudos que representan a los evangelistas, la figura imponente de la muerte y tres pasos portados por los cofrades: la cuba de orujo, la Moncha y la icónica imagen de Genarín abrazado a una farola.
Para quienes no están familiarizados con esta celebración, Barthe aconseja “seguir los versos burlescos durante las paradas para apreciar la impresionante tradición literaria instaurada por Francisco Pérez Herrero en las noches de Jueves Santo de León”.
El abad también comenta que disminuyen las críticas que calificaban la festividad como un macrobotellón o simple exaltación del alcohol. “Nos portamos bien”, asegura y destaca que esta manifestación popular “ayuda a ensalzar la Semana Santa leonesa, una de las más hermosas de España”.
La historia de Genarín
El origen de esta irreverente tradición leonesa se remonta a la muerte de Genaro Blanco Blanco junto a la muralla, narrada por el escritor Julio Llamazares, autor de ‘El Entierro de Genarín’ (1981), obra que se considera la biblia genariana. Llamazares relata que aquel suceso, que podría haberse perdido en el olvido, se salvó gracias a un "azar milagroso" que le otorgó perpetuidad.
El milagro, singular y sin precedentes en el santoral, vino de la mano de un grupo de bohemios leoneses —“mitad búhos, mitad poetas”— que, contra las normas sociales y legales, recorrían cada Jueves Santo las calles de León a medianoche, recitando versos alcohólicos a la luz de candiles y farolas.
Así, de la muerte de un pícaro nació un mito que, casi cien años después, continúa encendiendo pasiones y creando un universo de irreverentes paralelismos con la pasión de Cristo, con evangelistas y milagros que solo dos grandes sucesos históricos —la dictadura franquista y la pandemia de COVID— lograron interrumpir temporalmente.
Los evangelistas
Los primeros ‘medio búhos, medio poetas’ que dieron vida a la tradición fueron cuatro personajes pintorescos, conocidos y queridos en León, que fueron grandes amigos de Genaro y con quienes compartió veladas de partidas de tute, orujo y amor furtivo por los locales del barrio de San Lorenzo.
Estos evangelistas eran Francisco Pérez Herrero, “mecánico dentista y poeta de cierto relumbrón”; Luis Rico, “aristócrata dandi”; Nicolás Pérez, apodado el Porreto, “árbitro de fútbol”; y Eulogio el Gafas, “taxista de profesión y coplero por devoción”. Las vidas tan dispares de estos cuatro hombres confluyeron para fundar en 1930 la Cofradía de Nuestro Padre Genarín, con la misión de mantener viva la tradición.
Los milagros
El canon de los milagros atribuidos a Genarín recoge al menos cuatro episodios singulares: la curación insólita de un hombre que expulsó piedras del riñón orinando en el mismo lugar donde Genarín falleció; la redención de la Moncha, una prostituta vinculada al pellejero que tras su muerte regresó a Lugo enlutada; el castigo sufrido por un desaprensivo que intentó robar las ofrendas anuales y terminó con la cadera rota tras una caída; y el legendario gol marcado ante el Hércules en la única temporada de la Cultural y Deportiva Leonesa en Primera División.
Este último milagro tiene una pizca de risa amarga para los seguidores, porque el club leonés rechazó la pasada semana la invitación de la cofradía para invocar los favores de Genarín ese año, resultando en una derrota 0-4 ante el Andorra, una humillación atribuida a la furia divina por el desmán.
El prestigioso y milagroso currículum del beodo Genarín, muy envidiado quizás hasta en Roma, podría ampliarse nuevamente en 2026. Una figura como José Luis Rodríguez Zapatero, que llegó a la Moncloa, ya fue considerada beneficiaria de su "intercesión divina".
Con este contexto, y al calor de otra copina de orujo, el Entierro de Genarín seguirá celebrándose en León con entusiasmo, desafiando a las autoridades con poesía punzante y, eso sí, la urgencia de limpiar las calles tras una noche de 'alta graduación' que precede el día grande de la Semana Santa en la ciudad.



