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Dos fallecidos por el calor en León, ambos de 65 años

El sistema MoMo atribuye dos muertes a las altas temperaturas en la provincia leonesa durante la actual ola de calor; ambas víctimas tenían más de 65 años
Imagen de un termómetro a 44 grados, este miércoles, en León capital.
Imagen de un termómetro a 44 grados, este miércoles, en León capital.
La provincia de León ha registrado dos fallecimientos asociados a las altas temperaturas durante los primeros días de la actual ola de calor, según los datos del Sistema de Monitorización de la Mortalidad Diaria (MoMo), dependiente del Instituto de Salud Carlos III. Se trata de los primeros casos contabilizados en un mes de junio desde 2022, cuando todavía se mantenían los efectos de la pandemia de covid-19.

Los registros oficiales indican que una de las muertes se produjo el 22 de junio y correspondió a una mujer mayor de 65 años, mientras que la segunda tuvo lugar al día siguiente y afectó a un hombre de la misma franja de edad. Los expertos consideran a las personas mayores uno de los colectivos más expuestos a los efectos de los episodios de calor extremo.

Un riesgo creciente para la población vulnerable

La aparición de estas dos muertes coincide con un episodio de temperaturas excepcionalmente elevadas que afecta a buena parte de España y de Europa. Los organismos sanitarios recuerdan que el calor intenso puede agravar patologías previas y provocar complicaciones especialmente entre ancianos, enfermos crónicos, niños y embarazadas.

La Organización Mundial de la Salud (OMS) ha advertido esta semana de que las olas de calor representan una de las principales amenazas para la salud vinculadas al cambio climático. Su director general, Tedros Adhanom Ghebreyesus, recordó que estos fenómenos provocan cientos de miles de fallecimientos cada año en todo el mundo y que una parte importante de ellos podría evitarse mediante medidas de prevención y protección.

Más muertes por calor que por frío

Los datos históricos de MoMo reflejan que las altas temperaturas tienen un impacto significativamente mayor que el frío en la mortalidad de la provincia leonesa. Durante 2025 se atribuyeron al calor 24 fallecimientos, todos ellos concentrados en el mes de agosto.

Por el contrario, durante el último periodo invernal únicamente se contabilizaron cinco muertes asociadas a bajas temperaturas: una en diciembre de 2025 y cuatro más en enero de este año.

Si se analiza el último año completo, entre junio de 2025 y junio de 2026, el balance muestra 31 fallecimientos relacionados con fenómenos térmicos extremos en León. De ellos, 26 estuvieron vinculados al exceso de calor y solo cinco al frío.

Más de 780 fallecimientos desde 2015

El sistema MoMo comenzó a funcionar en 2015 para monitorizar el exceso de mortalidad asociado a factores ambientales, entre ellos las temperaturas extremas. Desde entonces, la provincia de León acumula 783 defunciones atribuidas a episodios de calor o frío.

Las cifras sitúan a las altas temperaturas como el principal factor de riesgo meteorológico para la salud en la provincia, especialmente durante los meses estivales, cuando los termómetros alcanzan valores extremos durante varios días consecutivos.

Más de 200 muertes en España durante junio

A nivel nacional, MoMo ha contabilizado 212 fallecimientos asociados a las altas temperaturas durante el presente mes de junio. En el último año, el conjunto de España ha registrado 5.413 muertes relacionadas con fenómenos térmicos extremos.

Desde la puesta en marcha del sistema hace once años, el número acumulado de fallecimientos vinculados a las temperaturas en el país alcanza ya las 47.865 personas, una cifra que refleja el creciente impacto sanitario de los fenómenos meteorológicos extremos en un contexto marcado por el calentamiento global.

Recomendaciones ante la ola de calor

Las autoridades sanitarias insisten en la necesidad de extremar las precauciones durante los episodios de altas temperaturas. Mantener una correcta hidratación, evitar la exposición al sol en las horas centrales del día, permanecer en lugares frescos y prestar especial atención a las personas mayores o dependientes figuran entre las principales recomendaciones para reducir riesgos.