El tiempo
365 leoneses | Guillermo Sutil, estudiante

"Me encantaría llegar a ser intérprete en el Parlamento Europeo y siempre dar lo mejor de mí"

El leonés Guillermo Sutil estudia Traducción e Interpretación lejos de su ciudad mientras se forma en experiencias internacionales y sueña con trabajar con la mirada puesta en una carrera internacional
Guillermo Sutil
El leonés Guillermo Sutil.

Entre Soria, donde estudia Traducción e Interpretación, y León, la ciudad que le ha visto crecer y a la que siempre vuelve, Guillermo Sutil González va construyendo su futuro con una idea clara: trabajar algún día en el ámbito internacional. Aunque reconoce que el camino no será fácil, tiene claro hasta dónde le gustaría llegar. “Me encantaría llegar a ser intérprete en el Parlamento Europeo”, reconoce.

Descubrir los idiomas

Su relación con los idiomas no nació de una vocación repentina, sino de algo mucho más cotidiano. Durante su infancia, pasaba los veranos en Valencia, donde sus abuelos tenían una casa. Allí, escuchando y conviviendo, empezó a familiarizarse con una lengua que nunca había estudiado.

Aquella experiencia le sorprendió incluso a él mismo: "Entendía perfectamente el catalán cuando hablaba con mi primo o con la gente de allí, lo leía sin problemas", recuerda. Ese descubrimiento se sumó a algo que ya ocurría en el instituto: los idiomas se le daban especialmente bien.

Aun así, durante mucho tiempo no tuvo claro qué quería estudiar. Él mismo reconoce que "hasta bachillerato no lo tuve claro", porque le interesaban muchas cosas pero ninguna se había convertido todavía en una vocación definida. Fue en esos años cuando empezó a darse cuenta de que quizá su futuro seguía esa línea, porque tanto el inglés como el francés se le daban bien y disfrutaba aprendiéndolos.

De la filología a la traducción

Cuando llegó el momento de elegir carrera, comenzó a investigar qué opciones tenía. La filología fue una de las primeras. De hecho, llegó a empezar ese camino durante un año en León. Sin embargo, con el paso de los meses entendió que aquello no era exactamente lo que buscaba.

La siguiente parada le llevó hasta Soria, donde continúa sus estudios en la Universidad de Valladolid. Hoy habla de aquella decisión con tranquilidad y, sobre todo, satisfacción. “Es una formación más dinámica y más práctica con salidas muy variadas”. En su opinión, es un ámbito que permite trabajar en empresas, dedicarse a la interpretación o a la traducción audiovisual, e incluso desarrollar una carrera fuera de España.

Una experiencia internacional en Austria

Esa dimensión internacional es precisamente una de las cosas que más le atraen. Y recientemente ha tenido la oportunidad de vivirla de cerca gracias a un curso celebrado en Austria.

Durante cinco días participó en Innsbruck en un programa intensivo centrado en subtitulado e inteligencia artificial aplicada a la traducción. El proyecto reunía a estudiantes de cuatro universidades europeas: la de Valladolid, la de Mons en Bélgica, la de Hildesheim en Alemania y la propia universidad austriaca.

Pero más allá de los contenidos, lo que recuerda con entusiasmo es la convivencia constante en idiomas. “Era estar constantemente hablando francés o inglés, lo cual nos vino muy bien”, relata. Cada actividad, cada conversación o cada trabajo en grupo se convertía en un ejercicio práctico de comunicación.

Mirar al futuro

Mirando hacia adelante, Guillermo es consciente de que el mundo laboral de la traducción no es sencillo. “Sé que va a ser complicado porque el mercado, no solo para traductores e intérpretes sino para todo el mundo, está difícil”, reconoce. Por eso sabe que tendrá que moverse mucho y construir experiencia poco a poco.

Una de las salidas más habituales es trabajar como traductor freelance, “un traductor autónomo que va recibiendo encargos mediante su red de contactos, pero eso se consigue con los años y con la experiencia”, explica.

Aun así, no renuncia a aspirar a lo más alto dentro de su campo. “El punto más alto al que puede llegar alguien que estudie esta carrera es ser intérprete de la Unión Europea en el Parlamento”, señala. Alcanzarlo requiere dominar varios idiomas al máximo nivel y superar exigentes pruebas de interpretación simultánea y consecutiva. “Es muy complicado, pero me encantaría trabajar de eso. Yo intentaré siempre llegar lo más alto posible”, añade.

Volver a León

Mientras tanto, su vida transcurre entre clases en Soria y escapadas ocasionales a León. “Casi no suelo volver o vuelvo poquito”, reconoce, en parte por compromisos relacionados con el fútbol, pero cuando lo hace tiene muy claro qué le apetece.

“Cuando voy lo primero es ver a mi gente, pasear por mi barrio y bajar al Húmedo a tomar algo con amigos”, afirma. También le gusta dar una vuelta por la Catedral o acercarse a ver a la Peña, el equipo al que sigue con especial cariño.

Y si hay una época del año en la que su regreso a León se vuelve casi obligatorio, esa es la Semana Santa. Reconoce que, cuando llega ese momento, siente la necesidad de recorrer iglesias y ver los pasos y las cofradías. Es una de esas tradiciones que, aunque estudie fuera y su futuro profesional quizá esté lejos, sigue formando parte de su manera de sentirse en casa.