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365 leoneses | Julia Helguera, estudiante

"Mi experiencia en Senegal fue el mayor choque de mi vida, nunca había visto tanta pobreza"

Inquieta, viajera y siempre dispuesta a salir de su zona de confort, Julia Helguera Muñoz ha construido su camino entre León y Salamanca a base de experiencias que la han llevado incluso a convivir con la realidad más dura
Julia
La leonesa Julia Helguera.

Seguramente Julia Helguera Muñoz (León, 2003) no se definiría como valiente. Tampoco como aventurera. Pero basta con repasar su historia para entender que hay algo en ella que empuja siempre hacia adelante. Hacia lo desconocido. Hacia lo que está por vivir.

Nació en León, donde ha vivido toda su vida. Su infancia la recuerda “bastante buena en general”, aunque hay un rasgo que la define bien desde entonces: probar de todo. “Diría que hice todos los deportes y todas las actividades extraescolares que existían”, cuenta. Iba cambiando cada año, buscando algo que terminase de encajar, aunque reconoce que “ninguno me terminó de apasionar ni de gustar del todo”.

El teatro: perder la vergüenza

Entre todas aquellas actividades hubo una que sí destacó por encima del resto: el teatro. “Era una de las que más me gustó”, recuerda. Empezó porque sus padres querían que perdiese la vergüenza a hablar en público. “Me vino muy bien para ser una persona muchísimo más extrovertida y hacer muchos más amigos”. Además, se lo pasaba bien. Muy bien. Tanto que durante un tiempo llegó a tener claro su futuro. “De pequeña mi sueño era ser actriz”, aunque con los años fue viendo que le interesaban otras cosas.

Desde muy pronto también apareció otra constante en su vida: viajar. Primero con su familia, pero siempre con la sensación de que quería más. “Siempre quería conocer más mundo”, dice. Ese impulso empezó a tomar forma pronto. Con apenas 12 años se fue sola por primera vez. “Me fui 15 días de campamento a Calpe sin conocer a nadie”. La experiencia fue todo lo contrario a lo que podría esperarse a esa edad. “Hice un montón de amigos que sigo manteniendo a día de hoy y me desenvolví súper bien”, recuerda.

Primera experiencia internacional

Poco después dio un paso más. “La primera vez que salí al extranjero fue en tercero de la ESO, que me fui un mes a Malta, también sola”. Allí repitió la misma dinámica. “Conocí a un montón de personas con las que sigo teniendo contacto a día de hoy y me divertí muchísimo”, explica, aunque reconoce entre risas que el aprendizaje del idioma no fue exactamente el esperado: “No aprendí todo el inglés que sobre todo a mis padres les hubiese gustado”.

Aquella experiencia le dejó con ganas de repetir, pero la pandemia lo frenó todo durante un tiempo. “Me quedé con ganas de volver a hacerlo”, admite. Aun así, la idea de salir fuera nunca desapareció. De hecho, siempre tuvo claro que quería estudiar lejos de León, aunque la decisión no fue sencilla. “Tuve muchísimas dudas durante Bachiller”, reconoce, hasta que finalmente se decidió por Salamanca.

Salamanca para encontrarse

Al principio, en casa no convencía del todo. “Por el tema de la fama que tiene de la fiesta”, explica. Pero tras visitarla, todo cambió. “Les encantó el ambiente universitario y que era una ciudad pequeña, como León”. En 2022 empezó allí su nueva etapa, instalada en el Colegio Mayor Montellano. Donde admite haber vivido “los mejores años de mi vida”.

El colegio mayor terminó siendo una decisión acertada. “Si te vas a estudiar fuera, elegir un colegio mayor es la mejor decisión que puedes tomar”, asegura. La vida allí estaba llena de actividades, viajes y contacto constante con gente nueva. “Conocí a muchísima gente y no paras de hacer cosas”, resume. Incluso la adaptación, que al principio fue dura, se resolvió rápido. “La primera semana la recuerdo como algo difícil, pero tardé muy poco en adaptarme”.

Senegal, el choque

En paralelo, retomó una experiencia que ya había conocido años antes: el voluntariado con personas mayores. Durante la ESO ya había participado en actividades similares y en Salamanca volvió a hacerlo.

Ese interés por el voluntariado terminó llevándola mucho más lejos. Tras meses buscando opciones, al terminar segundo de carrera decidió irse a Senegal. “No tenía muchísimo conocimiento del país”, reconoce, pero tras hablar con gente que ya había estado allí terminó de convencerse.

La llegada fue un impacto inmediato. “Nunca había visto tanta pobreza”, recuerda. “No había edificios, las carreteras eran de tierra… me chocó muchísimo”. Adaptarse no fue fácil. “Lo que más me costó fue el choque cultural”, admite.

Historias que dejan huella

Allí trabajaba con niños, intentando enseñarles lo más básico. “Ni siquiera se sabían comunicar, así que les enseñábamos el abecedario, los colores… cosas muy básicas”, explica. Pero más allá del día a día, lo que realmente le marcó fueron las historias personales. “Todos tenían historias detrás súper duras”.

Recuerda especialmente la experiencia en una casa donde acogían a madres jóvenes rechazadas por sus familias. “Era eso o que posiblemente falleciesen”, cuenta. También le sorprendió la forma en la que vivían los niños. “Los juegos eran totalmente distintos, incluso cazaban palomas”, señala.

A pesar de la dureza, la experiencia le dejó una reflexión clara. “Es una experiencia que me gustaría repetir, pero de otra manera”, explica. Con más preparación y siendo más consciente de cómo ayudar. “Yo también estaba aprendiendo un montón de cosas en ese momento”, reconoce. Aun así, no duda en su impacto: “Fue una experiencia que me marcó bastante”.

Presente y futuro

Actualmente estudia Marketing y Comunicación en Salamanca, una carrera con la que está muy satisfecha. “Es súper práctica, estamos haciendo proyectos todo el tiempo y aprendo muchísimo”, explica. Y aunque su día a día está allí, León sigue teniendo un peso importante en su vida. “Cada vez me gusta más volver”, confiesa, sobre todo por el reencuentro con sus amigas de siempre.

De cara al futuro, no se ve a corto plazo en la ciudad. “Es un sitio donde hay menos salidas, sobre todo estudiando lo que estudio”, admite. Pero no lo descarta del todo. “Sí que me encantaría en algún momento volver a vivir allí”.

Por ahora, su vida sigue moviéndose entre experiencias, decisiones que se toman sobre la marcha y la misma lógica con la que ha construido su historia hasta ahora: probar, irse, volver, y volver a empezar.