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Fallece en León Albina Pérez, símbolo estudiantil de la lucha contra Franco

La profesora, condenada en 1947 por la pintada “¡Viva la Universidad Libre!”, muere a los 101 años tras una vida marcada por la represión y la defensa de la educación
Albin Pérez
Albina Pérez (León, 1925-2026) en una imagen del álbum familiar.

Albina Pérez (León, 1925-2026) falleció este domingo 1 de marzo en León a los 101 años, apenas cuatro días después de celebrar su cumpleaños. Su nombre quedó ligado para siempre a uno de los gestos de rebeldía universitaria más significativos de la posguerra: la inscripción “¡Viva la Universidad Libre!” en la fachada de la Facultad de Filosofía y Letras de la entonces Universidad de Madrid.

En 1947 era alumna de Filosofía y Letras y participaba en la reorganización clandestina de la FUE junto a otros estudiantes críticos con el régimen franquista. Aquella acción, realizada en febrero de ese año, desencadenó una cadena de detenciones y un proceso militar contra 16 jóvenes.

Consejo de guerra y cárcel de Ventas

Catorce de los arrestados fueron condenados en la causa 140.109 por el Juzgado Militar Especial para los Delitos del Espionaje, Masonería y Comunismo, presidido por el teniente coronel Enrique Eymar. A Albina Pérez le impusieron dos años de prisión, de los que cumplió 14 meses en la cárcel de Ventas.

Entre los encausados se encontraba también el historiador Nicolás Sánchez-Albornoz, hoy centenario y único superviviente de aquel grupo. En el penal coincidió con la estudiante de Química Mercedes Vega, responsable de la preparación técnica de la pintura utilizada, fijada con nitrato de plata para hacerla visible a la luz del día.

Una infancia marcada por la represión

La experiencia carcelaria no fue el primer contacto de Albina con la violencia política. En julio de 1936, tras el golpe de Estado, su padre, Esteban Pérez, fue detenido en León y recluido en el campo de concentración de San Marcos. La familia perdió el bar Aterrizaje, que regentaba desde 1926, y varias propiedades, lo que agravó su situación económica.

Años después, Albina se trasladó a Madrid para estudiar acogida por una tía, una solución que permitió a la familia reducir gastos en plena posguerra.

Regreso a las aulas y trayectoria profesional

Tras salir de prisión en 1948, pudo retomar sus estudios universitarios, algo que no siempre estaba garantizado para quienes habían sido represaliados. Inició su carrera profesional en un instituto femenino y, desde 1953, trabajó en la biblioteca de la fábrica Antibióticos, espacio que acogió a varios profesionales señalados por su pasado republicano.

Más adelante obtuvo plaza en el Instituto Juan del Enzina —posteriormente denominado Legio VII—, donde ejerció como docente hasta su jubilación en 1990. En León mantuvo relación con el círculo cultural impulsado por el sacerdote González de Lama, que trató de sostener la vida intelectual en los años más duros de la dictadura.

Reconocimientos tardíos y memoria

En 2023 recibió un homenaje institucional por parte de la Universidad Complutense de Madrid y, un año después, la Secretaría de Estado de Memoria Democrática organizó en León un acto de reparación pública en su honor y en el de Sánchez-Albornoz, al que finalmente no pudo asistir por motivos de salud.

El episodio de la pintada universitaria inspiró la película Los años bárbaros, dirigida por Fernando Colomo, centrada en la posterior fuga de Sánchez-Albornoz y Manuel Lamana del destacamento penal de Cuelgamuros.

El velatorio permanece instalado en la sala 1 del tanatorio de Serfunle, en Eras de Renueva, hasta el martes a las 12.00 horas. La incineración se celebrará en la intimidad familiar. Con su fallecimiento se apaga una de las últimas voces directas de la resistencia universitaria al franquismo.