El tiempo
365 leoneses | Sara Álvarez, artista

"He convertido mi habitación en mi pequeño taller, un lugar donde disfruto creando con resina"

Sara Álvarez, una joven leonesa de 23 años, ha convertido una afición nacida casi por casualidad en un proyecto artesanal que empieza a consolidarse a base de encargos personalizados y ferias locales
Sara Álvarez 1
La leonesa Sara Álvarez en la feria de mujeres emprendedoras de Nava al frente de su puesto "ResinabySara".

La puerta de la habitación de Sara Álvarez Macarrón no da paso solo a un dormitorio, sino a un pequeño taller artesanal donde la creatividad manda. Allí, entre moldes, letras de resina, máquinas para eliminar burbujas y frascos de epoxi, esta joven leonesa ha construido, poco a poco, un espacio propio desde el que da forma a recuerdos únicos hechos a mano.

Un regalo que lo cambió todo

Todo comenzó hace algo más de dos años, casi sin buscarlo. "Mi novio me regaló un kit de resina epoxi y empecé a hacer cositas por probar", recuerda. Aquel primer contacto despertó una curiosidad que no tardó en convertirse en pasión. "Empecé a comprar más moldes, a hacer cosas diferentes y a regalarle piezas a la gente. Ahí vi que gustaban bastante".

Desde pequeña, las manualidades siempre se le habían dado bien, aunque nunca les prestó demasiada atención. La resina fue el material que cambió eso. Letras rellenas con arena y conchas de la playa, pequeños objetos encapsulados, llaveros y piezas decorativas fueron dando forma a un estilo muy personal. "Es algo que me relaja muchísimo. Me gusta y creo que se me da bastante bien", afirma.

Letras personalizadas que cuentan historias

El verdadero punto de inflexión llegó con un regalo muy especial: la boda de su tía. "No sabía qué regalarle y se me ocurrió hacer unas letras grandes", cuenta. Aquella creación llamó la atención de todos y fue el impulso definitivo para tomarse su trabajo más en serio. Compró un abecedario completo y empezó a especializarse en letras personalizadas, muchas de ellas vinculadas a nacimientos. "Iniciales con el nombre del bebé, la fecha, algún detalle del nacimiento… gusta mucho y hay muy poca gente que haga algo así", comenta.

Cada pieza tiene su propio ritmo. Las letras grandes pueden llevarle alrededor de cuatro días de trabajo, dependiendo del número de capas y del diseño. Un proceso lento y minucioso que contrasta con la inmediatez digital, pero que es precisamente parte de su encanto. "Hago cosas totalmente personalizadas, pensadas solo para esa persona. Ahora también estoy haciendo recuerdos con fotos y quedan súper bonitos", explica.

 

Instagram y el boca a boca

Con el boca a boca funcionando entre amigos y conocidos, Sara decidió dar un paso más y crear una cuenta de Instagram donde muestra sus trabajos y el proceso creativo. Un sorteo le dio mayor visibilidad y empezaron a llegar más encargos, sobre todo de gente de León y de su entorno. "La mayoría de las cosas que hago a la gente le gustan mucho y eso anima a seguir", reconoce.

Su taller, instalado íntegramente en su habitación, ha ido creciendo al mismo ritmo que su proyecto. De una mesa pequeña ha pasado a un espacio equipado con maquinaria específica para asegurar que la resina cure bien y tenga un acabado perfecto. El último año, ya en 2025, ha sido clave para consolidar su trabajo con las letras y los encargos personalizados.

Taller resina Sara
Imagen del taller de Sara en su dormitorio.

Primeras ferias, nuevas oportunidades

El contacto directo con el público también ha sido un paso importante. En noviembre participó por primera vez en la Feria Agroalimentaria de Sariegos. "Fui por probar, porque nunca había tenido un puesto, y la verdad es que me fue muy bien", recuerda. Esa experiencia le animó a repetir pocos días después en la Feria de Mujeres Emprendedoras de Nava, donde pudo seguir dando a conocer su trabajo y sumar nuevos apoyos y contactos.

Sara mira al futuro con ilusión y los pies en la tierra. "Me gustaría poder dedicarme solo a esto", confiesa. De momento, continúa creciendo despacio, combinando encargos, redes sociales y ferias, siempre desde su pequeño taller doméstico. Un espacio donde la resina se transforma en letras, recuerdos y objetos únicos, y donde cada pieza lleva encapsulada algo más que un diseño: la historia de una joven leonesa que ha encontrado en la artesanía su propio camino.