La hostelería afronta un verano marcado por falta de personal: negocios que reducen horarios y rechazan reservas al necesitar un millar de camareros
La llegada del verano ha reabierto uno de los mayores problemas del sector hostelero leonés: la imposibilidad de encontrar personal suficiente para atender el incremento de clientes en el periodo estival.
La falta de camareros está obligando a numerosos establecimientos de la capital y la provincia a reorganizar su actividad, reduciendo horarios de apertura, cerrando algunos días de la semana y, en muchos casos, renunciando a aceptar reservas por no disponer de plantilla suficiente.
La preocupación es generalizada entre los empresarios, que aseguran que la escasez de profesionales continúa pese a los esfuerzos realizados en los últimos años para hacer más atractivo el empleo en la hostelería.
"Tenemos las mejores condiciones de la historia en sueldo, horarios y descansos pero no hay forma", asegura un empresario hostelero del centro de León a Heraldo de León.
Y esa falta de respuesta, explica, tiene una causa muy concreta: "No hay camareros".
Carteles de "Se necesita camarero/a" en numerosos establecimientos
Los anuncios de búsqueda de personal vuelven a ser una imagen habitual en bares, cafeterías y restaurantes de la ciudad. La necesidad de reforzar las plantillas se intensifica coincidiendo con los meses de mayor actividad turística, cuando la demanda aumenta de forma considerable.
La situación se repite en diferentes zonas de la capital. Un conocido hostelero del barrio de Eras de Renueva reconoce que la necesidad de incorporar trabajadores es inmediata.
"Si pudiera incorporaría tres para los dos bares que tengo y para atender las terrazas, que ahora ya no podemos atender", señala. Sin embargo, lamenta que la oferta de empleo no encuentre respuesta. "No hay camareros, ni tampoco personal que quiera formarse en el sector", afirma.
Un déficit que el sector cifra en un millar de profesionales
Desde la Asociación de Hostelería insisten cada año en la misma estimación sobre las necesidades de contratación para afrontar los periodos de mayor afluencia de visitantes.
"Se necesita un millar de camareros para este tipo de fechas, pero incluso esa cifra se queda corta", se asegura desde la organización.
Una carencia que repercute directamente en el funcionamiento diario de los negocios y limita su capacidad para aprovechar el incremento de actividad.
Menos mesas disponibles y dificultades para atender las terrazas
La falta de trabajadores también condiciona la rentabilidad de los establecimientos, especialmente aquellos que disponen de amplias terrazas durante la temporada estival.
"Si tienes una terraza y no la puedes atender, tienes la mitad de la terraza. Y así no es tan fácil que salgan los números", también se remarca.
Muchos empresarios explican que, aunque existe demanda suficiente para llenar sus locales, la ausencia de personal les obliga a reducir el número de mesas disponibles o a prescindir de determinados servicios, con la consiguiente pérdida de ingresos.
Un problema en plena temporada turística
La preocupación aumenta porque el verano representa uno de los momentos de mayor movimiento económico para la hostelería leonesa. La llegada de visitantes incrementa el consumo en bares, cafeterías y restaurantes, un impulso que muchos negocios no pueden aprovechar al completo debido a la falta de empleados.
En periodos de gran afluencia turística, como ocurre también durante la Semana Santa, León incrementa notablemente su impacto turístico y la ciudad ingresa alrededor de cinco millones de euros, la mayor parte de ellos vinculados al sector de la restauración.
Formación y mejores condiciones
Los representantes del sector consideran que la respuesta pasa por seguir reforzando la profesionalización de la actividad y consolidando unas condiciones laborales más competitivas.
"Formación, calidad profesional y unas condiciones laborales que ya se han mejorado de forma notable", se advierte. "No hay otra fórmula", también se remarca.
Actualmente, León capital cuenta con alrededor de 1.500 establecimientos hosteleros, mientras que la cifra supera los 4.500 en el conjunto de la provincia, un tejido empresarial que afronta el verano con la incertidumbre de no disponer del personal necesario para responder a la elevada demanda de clientes.