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Marina Sánchez: "Destruir y liquidar Ad Legionem sería borrar el verdadero origen de León y no tenemos derecho a hacer eso"

La presidenta de Promonumenta alerta del “daño patrimonial irreversible” que supondría construir un vial sobre el mayor vicus romano hallado en la Península Ibérica y reclama la paralización inmediata del proyecto
Marina Sánchez, presidenta de Promonumenta.
Marina Sánchez, presidenta de Promonumenta.

León vive uno de los debates patrimoniales más trascendentales de las últimas décadas. El proyecto de construcción de un vial sobre el yacimiento romano de Ad Legionem ha desatado una fuerte contestación social, científica y cultural. La Asociación Promonumenta, presidida por Marina Sánchez, denuncia que la ciudad está a punto de cometer “un error histórico irreparable” al poner en riesgo el enclave que numerosos expertos consideran el verdadero origen urbano de León.

Ad Legionem no es un solar cualquiera. Se trata, según los especialistas, del mayor vicus romano descubierto en la Península Ibérica y el único de estas características localizado hasta la fecha. Un asentamiento civil surgido a unos dos kilómetros del campamento militar de la Legio VII, donde habrían vivido más de 5.000 personas vinculadas a las tropas romanas: familias, artesanos, comerciantes, taberneros y trabajadores de todo tipo.

Promonumenta sostiene que el trazado previsto para la carretera destruiría para siempre vestigios arqueológicos todavía sin excavar y reclama la paralización inmediata del proyecto. Marina Sánchez defiende además que el enclave podría convertirse en un gran parque arqueológico capaz de generar actividad cultural, turística y económica para León.

“Ad Legionem es el verdadero origen de la ciudad de León”

P. La primera pregunta es obligada. ¿Qué es Ad Legionem y por qué destruirlo sería, según muchos expertos, un error histórico de dimensiones irreparables?

Marina Sánchez. Se trata de un descubrimiento sensible en el legado romano de la península ibérica. Ad Legionem es el mayor vicus hallado, y el único. Siempre se ha dicho que la ciudad de León procede del campamento Legio VII, pero esto es del todo imposible ya que era un campamento de legionarios, y eso no genera población.

Sí se creó a dos kilómetros un asentamiento que pronto se convirtió en una ciudad donde vivían 5.000 personas o más, muchas de ellas sus propias familias, el lugar de su jubilación, los talleres que daban servicio a las milicias, tabernas, centro de culto, artesanos de todo tipo.

A todas luces se trataba del verdadero origen de la actual ciudad, que en un momento dado una parte de la población se trasladó al interior del recinto amurallado e hizo vida también en él. Se tiene constancia documental de que de Ad Legionem salió el primer obispo cristiano de la Península Ibérica.

Fueron tres siglos de vida que han dejado muchísimos restos arqueológicos: cerámicas, moneda, joyas, utensilios y restos biológicos, la mayoría aún sin descubrir, a la espera de una excavación con todas las garantías que sacará a la luz innumerables muestras de la vida y costumbres de nuestros antepasados. Entre otras curiosidades, sabemos que les encantaban las ostras.

“Toda la comunidad científica rechaza la destrucción del yacimiento”

P. Promonumenta afirma que la destrucción del yacimiento dañaría la proyección internacional de León. ¿Qué medidas inmediatas exige la Asociación para frenar un impacto que ustedes califican de irreversible?

Marina Sánchez. No sólo Promonumenta. Toda la comunidad científica consultada exhaustivamente, entidades nacionales e internacionales de gestión y protección de patrimonio como Hispania Nostra, Europa Nostra, ICOMOS, entidades relacionadas con la UNESCO, colegios de arquitectos, universidades de diversos lugares de España, directores de museos, alcaldes de sitios históricos con gran legado romano, arqueólogos, historiadores y asociaciones patrimoniales ponen el grito en el cielo.

Desde la organización observatorio de patrimonio que somos, hemos podido comprobar el horror que causa la mera idea de destrozar un hallazgo tan relevante como éste, mucho mayor que Numancia, por ejemplo.

Nos piden que hagamos algo, y eso es precisamente lo que hacemos: debemos exigir que se paralice de inmediato cualquier idea de trazar una carretera por encima. No es viable ni aceptable dejarlo “debajo” de la carretera.

Los informes de los arqueólogos indican que el peso del hormigón y las constantes vibraciones arruinarían para siempre los vestigios. Basta ver con qué delicadeza se trabaja siempre en arqueología, prácticamente con pincel.

No tenemos derecho a destruirlo. Literalmente no es nuestro; pertenece a toda la sociedad. Cada fragmento debe recuperarse en favor de la investigación, el conocimiento y el disfrute de una cultura anterior que fue precursora de nuestro actual sistema de vida.

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Imagen de Ad Legionem durante las obras de intervención en la zona.

“Ad Legionem puede convertirse en un motor económico y cultural para León”

P. Ustedes sostienen que Ad Legionem podría convertirse en un motor cultural, turístico y económico. ¿Existe una hoja de ruta concreta?

Marina Sánchez. La hoja de ruta está clarísima y sigue los criterios habituales de gestión patrimonial. Lo primero es proteger el yacimiento y paralizar inmediatamente cualquier actuación que implique su destrucción.

Después hay que realizar un estudio con georradar que delimite oficialmente las dimensiones exactas del vicus.

El siguiente paso sería impulsar un consorcio entre administraciones públicas, universidad, especialistas, iniciativa privada y asociaciones ciudadanas para desarrollar un gran parque arqueológico. Hablamos de un espacio visitable, con centro de investigación, recepción de visitantes, librería, restauración y una escuela internacional de arqueología en vivo.

También proponemos reconstruir parte de las edificaciones romanas con la participación de escuelas de oficios de León.

En Europa ya existen ejemplos de éxito como Carnuntum, en Austria, o Aquincum, en Hungría, donde otros vicus romanos se han convertido en espacios culturales abiertos al público, con recreaciones históricas, actividades y generación de ingresos.

En el caso de León, Ad Legionem enriquecería de forma definitiva la llamada Sequentia Romana Legionensis, una ruta de patrimonio romano que incluiría Las Médulas, Asturica Augusta, Lancia, el campamento de la Legio VII, Navatejera, además de calzadas, minas y puentes romanos.

“Lo verdaderamente moderno es conservar la cultura”

P. La Asociación asegura que existen alternativas al trazado actual de la infraestructura. ¿Por qué cree que han sido ignoradas?

Marina Sánchez. Lo primero es esquivar el yacimiento y buscar fórmulas legales o acuerdos para liberar esos terrenos y proteger un bien que pertenece a todos.

También es imprescindible aprobar un nuevo Plan General de Ordenación Urbana que adapte la protección del patrimonio a los estándares internacionales actuales.

Las administraciones buscan el desarrollo y el servicio a los ciudadanos, pero nunca puede hacerse a costa de la destrucción cultural. Lo verdaderamente moderno es conservar la cultura propia, preservar la identidad y recuperar la riqueza patrimonial. Ese es el verdadero desarrollo.

Lo demás es técnico y siempre existen alternativas para minimizar impactos. Destruir patrimonio sería precisamente una forma de subdesarrollo.

“No podemos pasar a la historia como quienes destruyeron nuestra mayor riqueza”

P. Todos los grupos del Ayuntamiento de León apoyan actualmente la construcción de esta carretera. ¿Cree que son plenamente conscientes del impacto que puede tener?

Marina Sánchez. En su momento se apoyó desde el desconocimiento. No se conocía suficientemente el alcance del hallazgo y se actuó con demasiada premura, sin ser conscientes del daño que podía causarse.

Ya ocurrió algo parecido cuando se destruyeron cubos de la muralla romana para favorecer la circulación de vehículos o con la desaparición de Puerta Obispo. Después tuvimos que intentar reconstruir parte de aquello cuando comprendimos el enorme valor cultural que tenían.

La mentalidad ha cambiado mucho. Hoy existe una conciencia patrimonial mucho más fuerte y se entiende la importancia de poner en valor todas las etapas históricas.

No podemos pasar a la historia como quienes destruyeron nuestra mayor riqueza. Debemos protegerla, convertir Ad Legionem en el lugar matriz de León, investigar nuestros orígenes y escuchar a los expertos.

Ese terreno puede transformarse en un gran parque arqueológico y sacar a la luz el tesoro oculto que dio origen a la ciudad.