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La nutria que habita en el Bernesga

Una nutria reaparece en pleno casco urbano de León tras días de lluvias, en una imagen captada por el naturalista Mario Prieto Caballero que confirma la recuperación del río

La presencia de una nutria en el tramo urbano del río Bernesga ha sorprendido en los últimos días a vecinos y paseantes de León. El animal fue fotografiado mientras nadaba por el cauce a su paso por la ciudad, en una escena poco frecuente en entornos urbanos.

El autor de las imágenes es el naturalista Mario Prieto Caballero, quien logró captar al mamífero en plena actividad, dejando constancia de un episodio que ha despertado interés tanto entre aficionados a la naturaleza como entre especialistas.

El efecto de las lluvias y el deshielo

La llegada de este ejemplar al entorno urbano se relaciona con las condiciones meteorológicas recientes. La mayor afluencia fluvial con el deshielo en zonas de montaña facilita el desplazamiento de especies río abajo en busca de alimento.

Estos movimientos no son extraños en momentos de crecida, cuando los cursos fluviales conectan hábitats de montaña con tramos más bajos, permitiendo incursiones puntuales en áreas habitadas.

Indicador de la salud del río

Lejos de interpretarse como una anomalía, la aparición de una nutria se considera un signo positivo. Este mamífero, perteneciente a la familia de los mustélidos, requiere aguas limpias y ecosistemas bien conservados, por lo que su presencia apunta a una mejora en la calidad ambiental del Bernesga.

La especie, incluida como vulnerable en registros oficiales de fauna, ha sufrido durante décadas el impacto de la contaminación, la degradación de riberas y prácticas ilegales en la pesca. Su regreso a determinados tramos fluviales refleja una lenta recuperación.

Un depredador clave para el equilibrio

Aunque se alimenta de truchas, la nutria basa su dieta en una amplia variedad de presas como peces, anfibios o anguilas. Este comportamiento contribuye a regular las poblaciones y evita desequilibrios en el ecosistema acuático.

Su papel como depredador la convierte en un elemento esencial para mantener la diversidad biológica en los ríos donde habita.

Movimientos amplios y presencia puntual

Los expertos recuerdan que estos animales recorren grandes extensiones de río. Un macho puede ocupar tramos de hasta 15 kilómetros, mientras que las hembras se mueven en áreas más reducidas. Este comportamiento explica que los avistamientos en ciudad suelan ser breves.

Lo más probable es que el ejemplar haya continuado su desplazamiento fuera del entorno urbano en busca de zonas con mayor cobertura vegetal y menor presencia humana.