El icónico Palacio de los Marqueses de Villasinda recuperará su viejo esplendor dando paso a un hotel boutique en pleno corazón histórico de León
Uno de los inmuebles civiles más emblemáticos del casco antiguo de León se prepara para recuperar de forma inminente la actividad después de años sin uso. El Palacio de los Marqueses de Villasinda, situado en la confluencia de la calle Ancha con la calle del Cid, será rehabilitado en los próximos meses para albergar un hotel boutique de unas treinta habitaciones, un proyecto que combina la recuperación del patrimonio arquitectónico con un nuevo uso vinculado al turismo de calidad.
La iniciativa ha sido posible después de que el pasado mes de mayo la Comisión Territorial de Patrimonio aprobara la modificación de la regulación urbanística que afecta al inmueble. La resolución adapta los criterios de protección a la realidad histórica y constructiva del edificio, permitiendo desarrollar una restauración integral sin alterar los elementos considerados de mayor valor patrimonial.
El palacio perteneció hasta el pasado año a Solvia, después de haber pasado por la cartera inmobiliaria de la Sareb, la Sociedad de Gestión de Activos Procedentes de la Reestructuración Bancaria, que en 2017 llegó a poner el inmueble en el mercado con un precio de venta de 2,9 millones de euros.
Una revisión que cambia el futuro del inmueble
La principal consecuencia de la actualización normativa es que desaparece la obligación de derribar la cuarta planta, una actuación prevista en el anterior Plan Especial de Ordenación del Centro Histórico.
El nuevo estudio histórico y arqueológico elaborado sobre el edificio ha permitido redefinir los criterios de conservación, de manera que las cuatro alturas de las fachadas quedan ahora protegidas por su interés arquitectónico e histórico cuando con anterioridad el plan obligaba a demoler la última planta para recuperar su estado original.
Esta decisión ha sido determinante para avanzar en el nuevo diseño al ofrecer mayor margen para la futura rehabilitación y garantiza que la intervención se adapte a la evolución real que ha experimentado el inmueble a lo largo de los siglos.
La propiedad deberá desarrollar un proyecto de restauración que respete tanto la configuración actual como los elementos originales que todavía permanecen en pie.
Un palacio marcado por la historia
Los orígenes del Palacio de Villasinda se remontan al siglo XVI, cuando formó parte del patrimonio de una rama de la familia Quiñones emparentada con los Quirós asturianos. Aquel edificio renacentista sufrió un profundo cambio tras el devastador incendio registrado en 1907, que destruyó gran parte de la construcción.
De la residencia nobiliaria original sobrevivieron únicamente las dos torres principales y varios elementos singulares, circunstancia que obligó a una reconstrucción parcial dirigida por el arquitecto Juan Crisóstomo Torbado durante las primeras décadas del siglo XX.
Su intervención modificó especialmente la fachada principal hacia la calle Ancha mediante un cuerpo central de ladrillo visto que igualó la altura de las torres, alterando la volumetría original del conjunto. En la fachada de la calle del Cid, sin embargo, optó por una solución más próxima a los modelos historicistas, incorporando balcones y elementos heráldicos inspirados en el edificio primitivo.
El legado renacentista que ha llegado hasta hoy
A pesar de las transformaciones sufridas durante más de cuatro siglos, el palacio conserva algunas de sus piezas más valiosas. Las dos torres manieristas mantienen buena parte de su sillería original y exhiben destacados escudos nobiliarios esculpidos en piedra.
Diversos estudios atribuyen su diseño al arquitecto Juan Ribero, autor también de otras obras fundamentales del Renacimiento leonés, entre ellas el cercano Palacio de los Guzmanes. La torre orientada hacia la Catedral conserva su portada en arco y varios vanos enmarcados por escudos, mientras que la situada en la esquina con la calle del Cid presenta una configuración distinta que evidencia las sucesivas fases constructivas del inmueble.
Estas singularidades arquitectónicas han pesado de forma decisiva en la decisión de reforzar su protección patrimonial.
Del abandono a un nuevo uso turístico
La conversión del Palacio de Villasinda en un establecimiento hotelero supone una de las actuaciones de recuperación patrimonial más relevantes previstas en el centro histórico leonés en los últimos años. El proyecto persigue compatibilizar la conservación de un edificio de enorme valor histórico con un uso económicamente viable que garantice su mantenimiento futuro.
El futuro hotel boutique ocupará un enclave privilegiado entre la Catedral y la Plaza de San Marcelo, incorporando un inmueble que durante décadas ha permanecido sin una función estable al circuito turístico de la ciudad.
La rehabilitación permitirá devolver protagonismo a una construcción que ha formado parte del paisaje urbano leonés desde hace más de cuatrocientos años y que, además de su valor arquitectónico, ha alimentado durante décadas numerosas historias y leyendas.
Un edificio rodeado de relatos
El Palacio de Villasinda también ocupa un lugar destacado en el imaginario popular de León. Durante buena parte del siglo XX albergó el Hotel París y fue escenario de numerosos relatos sobre presencias inexplicables que, según algunos huéspedes, se manifestaban con pasos, ruidos y la aparición de una mujer en distintas habitaciones.
La tradición oral relacionó estos episodios con la leyenda de Pamela-Leonor, un personaje al que se atribuían crímenes cometidos tras seducir a jóvenes que posteriormente desaparecían en una trampa oculta bajo la vivienda. Sin respaldo documental, este relato ha sobrevivido como una de las historias más conocidas del patrimonio legendario leonés y ha contribuido a reforzar el halo de misterio que rodea desde hace generaciones a uno de los palacios más singulares del casco histórico.
