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"Que se preparen en el cielo, va un guerrero (Urbano González)"

El templo de La Virgen del Camino se queda pequeño para dar un último adiós a Urbano González, el hombre que fue ejemplo de vida y de lucha. Foto: Heraldo de León
El templo de La Virgen del Camino se queda pequeño para dar un último adiós a Urbano González, el hombre que fue ejemplo de vida y de lucha. Foto: Heraldo de León
El templo de La Virgen del Camino se queda pequeño para dar un último adiós a Urbano González, el hombre que fue ejemplo de vida y de lucha. Foto: Heraldo de León
El templo de La Virgen del Camino se queda pequeño para dar un último adiós a Urbano González, el hombre que fue ejemplo de vida y de lucha. Foto: Heraldo de León
El templo de La Virgen del Camino se queda pequeño para dar un último adiós a Urbano González, el hombre que fue ejemplo de vida y de lucha. Foto: Heraldo de León
El templo de La Virgen del Camino se queda pequeño para dar un último adiós a Urbano González, el hombre que fue ejemplo de vida y de lucha. Foto: Heraldo de León
El templo de La Virgen del Camino se queda pequeño para dar un último adiós a Urbano González, el hombre que fue ejemplo de vida y de lucha

Hubo lágrimas, muchas, y sonrisas, claro que sí.

A Urbano González, un gladiador, no le hubiera gustado que su funeral se convirtiera en una muestra de luto y dolor.

Había dolor, en cantidades industriales, pero se disimulaba porque Urbano nunca perdonaría que su adiós provocara más desconsuelo del necesario.

Cientos de personas

Así que los centenares de personas que este lunes se dieron cita en el templo de La Virgen el Camino se dieron la mano para evitar que aquello pareciera lo que nadie quería que fuera: un funeral.

No había un asiento libre y los amigos no paraban de entrar.

Y la iglesia, al final, se quedó muy pequeña para tanto amigo y tanto cariño.

Hubo intervenciones de lo más emotivas, recordado a Urbano como lo que era: genio y figura.

"Que se preparen en el cielo, va un guerrero"

Hubo aplausos, muchos, y frases que no habrá que olvidar: "Que se preparen en el cielo, va un guerrero". Y el detalle de todo lo que ahora organizará por allá arriba: que si unas conferencias, que si un maratón, que si una carrera solidaria, un poco de todo.

Urbano se fue como él quería, arropado por los suyos, tranquilo, sereno, a hombros como se merecía.

Queda su memoria, su lucha frente a la ELA y su corazón, tan enorme, que todo era querer.

Y así, todos los asistentes, le dieron su último y merecido adiós. Sin lágrimas (que se vieran) y con tanto, tanto cariño...


La despedida

La huella de Urbano González quedó patente en el acto de despedida celebrado en el templo de La Virgen del Camino, donde su lucha contra la ELA estuvo muy presente incluso más allá de su ausencia física. El grupo conocido como los Cuatro Fantásticos, creado por el propio Urbano junto a otros afectados por la enfermedad, tuvo un protagonismo simbólico al hacerse oír mediante tecnología asistida, un recordatorio de la determinación con la que afrontó la enfermedad y defendió una atención más justa para pacientes y familias.

En las primeras filas del templo, la presencia de sus compañeros, con sillas de ruedas y dispositivos de apoyo, fue una imagen elocuente del reconocimiento colectivo a una trayectoria marcada por el compromiso social y la dignidad. Urbano González dedicó los últimos años de su vida a impulsar mejoras en la atención sociosanitaria de las personas con ELA, convirtiendo su situación personal en una causa compartida.

Numerosos representantes institucionales y sociales acompañaron a la familia en el último adiós. Entre ellos se encontraban el consejero de Medio Ambiente de la Junta de Castilla y León, Juan Carlos Suárez-Quiñones; el concejal socialista en el Ayuntamiento de León, Vicente Canuria; varios diputados provinciales; y figuras del ámbito deportivo como Roberto Herreras. También acudieron vecinos de Antimio de Abajo, así como responsables de entidades culturales y educativas, como Chema Viejo, director de Fundos, y Manuel Belinchón, director del Colegio Leonés.

Su esposa, Ana Carlota Amigo, y sus hijos, Urbano y Érika, recibieron numerosas muestras de afecto en un acto que reflejó el respaldo de la sociedad leonesa. En nombre de la familia, sus hermanos Patricia y Miguel, conocido como Tito, expresaron el agradecimiento por el apoyo institucional y ciudadano recibido a lo largo de las distintas iniciativas solidarias, destacando la implicación del mundo del deporte y de las federaciones de baloncesto, así como agradecimiento a los equipos médicos, fisioterapeutas y equipo de cuidados paliativos.

La ceremonia concluyó con la interpretación del himno a la Virgen del Camino, un gesto cargado de significado que evocó la profunda vinculación de Urbano González con su tierra.