"Que se preparen en el cielo, va un guerrero (Urbano González)"
Hubo lágrimas, muchas, y sonrisas, claro que sí.
A Urbano González, un gladiador, no le hubiera gustado que su funeral se convirtiera en una muestra de luto y dolor.
Había dolor, en cantidades industriales, pero se disimulaba porque Urbano no hubiera perdonado que su adiós provocara más desconsuelo del necesario.
Cientos de personas
Así que los centenares de personas que este lunes se dieron cita en el templo de La Virgen el Camino se dieron la mano para evitar que aquello pareciera lo que nadie quería que fuera: un funeral.
No había un asiento libre y los amigos no paraban de entrar.
Y la iglesia, al final, se quedó muy pequeña para tanto amigo y tanto cariño.
Hubo intervenciones de lo más emotivas, recordado a Urbano como lo que era: genio y figura.
"Que se preparen en el cielo, va un guerrero"
Hubo aplausos, muchos, y frases que no habrá que olvidar: "Que se preparen en el cielo, va un guerrero". Y el detalle de todo lo que ahora organizará por allá arriba: que si unas conferencias, que si un maratón, que si una carrera solidaria, un poco de todo.
Urbano se fue como él quería, arropado por los suyos, tranquilo, sereno, a hombros como se merecía.
Queda su memoria, su lucha frente a la ELA y su corazón, tan enorme, que todo era querer.
Y así, todos los asistentes, le dieron su último y merecido adiós. Sin lágrimas (que se vieran) y con tanto, tanto cariño...

