Renace el trascoro de la Catedral
El Ministerio de Cultura ha presentado este viernes el resultado de la restauración del trascoro de la Catedral de León, una de las piezas más representativas del Renacimiento en España. La actuación, ejecutada por Talleres de Arte Granda bajo la coordinación del Instituto del Patrimonio Cultural de España, ha supuesto una inversión total superior a los 470.000 euros y un plazo de ejecución de nueve meses.
La intervención pone fin a un proceso iniciado en 2019 que ha combinado investigación histórica, documentación técnica y restauración material.
Tres años de estudio previo
Antes de actuar sobre la obra, se llevó a cabo “un exhaustivo proceso de documentación” que se prolongó durante tres años. Este trabajo incluyó tecnología láser para el análisis geométrico, levantamientos fotogramétricos, mapas de daños y estudios detallados de los materiales.
Gracias a este enfoque, los especialistas han podido intervenir con precisión sobre un conjunto monumental del siglo XVI en el que participaron destacados escultores del plateresco.
Daños acumulados durante siglos
El traslado del trascoro en 1746, desde el presbiterio hasta su ubicación actual en la nave central, generó importantes problemas estructurales. A ello se sumaron los efectos del paso del tiempo, el incendio que sufrió el templo en 1966 y anteriores restauraciones.
Entre las patologías detectadas figuraban “uniones mal encajadas, roturas y pérdidas materiales”, lo que obligó a una intervención integral.
Un trabajo minucioso y multidisciplinar
Los trabajos han incluido desde limpieza físico-química y eliminación de elementos añadidos hasta la consolidación de materiales, reintegraciones volumétricas y cromáticas, y la aplicación de capas de protección.
La diversidad del conjunto —con piedra caliza, alabastro y madera policromada— exigió tratamientos específicos para cada material. Además, se ha instalado un nuevo sistema de iluminación que realza el valor artístico del trascoro.
Todo el proceso ha contado con un equipo multidisciplinar y la participación del cabildo catedralicio, garantizando “un enfoque global” que combina conservación, estabilidad estructural y respeto histórico.
Innovación con tecnología 3D
Uno de los puntos más delicados de la intervención fue la escultura del Cristo Crucificado situada en el remate. Los técnicos detectaron grietas en su base que comprometían su estabilidad, por lo que se optó por sustituirla.
Para ello, se elaboró una nueva peana mediante un modelo 3D basado en la original, respetando sus características formales y materiales.
Una obra cumbre del Renacimiento
El trascoro comenzó a construirse en 1577 bajo la dirección de Juan López, siguiendo trazas de Juan de Badajoz el Mozo, y fue completado por Baltasar Gutiérrez. En su decoración se aprecia la influencia de Juan de Juni.
Concebido como un arco de triunfo, su programa iconográfico recorre escenas clave como el “Nacimiento de la Virgen”, la “Anunciación”, el “Nacimiento de Cristo” o la “Adoración de los Reyes Magos”.
Tras su traslado definitivo en 1746, perdió su función original de antecoro para convertirse en el trascoro que hoy preside la nave central.
