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Ábalos niega mordidas y apunta a Aldama en su declaración en el Supremo

El exministro rechaza su implicación en el caso mascarillas, habla de “impostura permanente” y asegura que Jésica Rodríguez “ha podido ser coaccionada”
Ábalos, en la antesala de su declaración.
Ábalos, en la antesala de su declaración.

El exministro de Transportes José Luis Ábalos protagonizó una comparecencia tensa ante el Tribunal Supremo, donde negó tajantemente haber recibido dádivas o participar en irregularidades relacionadas con contratos de mascarillas durante la pandemia.

Desde el inicio de su intervención, cargó contra el comisionista Víctor de Aldama, a quien atribuyó una necesidad de “impostura permanente”, rechazando incluso la autenticidad de una supuesta carta dirigida a Juan Guaidó. Según afirmó, ese documento habría sido elaborado sin su consentimiento utilizando material oficial sustraído.

Defensa de la gestión de las mascarillas

Durante su declaración, Ábalos defendió la actuación de su departamento en plena crisis sanitaria, calificando la operación como un “éxito” al asegurar que “no hubo ningún problema de desabastecimiento”.

“Fue una odisea traer mascarillas y fuimos los primeros en traer material a muy buen precio”, aseguró, subrayando que su única decisión política relevante fue ampliar el pedido inicial de cuatro a ocho millones de unidades para garantizar suministro durante más tiempo.

También insistió en que nunca ordenó adjudicaciones concretas, recordando que esos procesos correspondían a los órganos técnicos del ministerio: “Yo siempre dije que las mascarillas había que traerlas lo antes posible”.

Relación con Koldo García

Sobre su exasesor Koldo García, explicó que su incorporación se produjo tras conocerle en las primarias socialistas de 2017, a propuesta de Santos Cerdán.

Ábalos defendió que, pese a la imagen pública, no actuaban como un tándem: aunque algunos pretendan verles “como un dúo”, ambos tenían trayectorias distintas, si bien compartían la “lealtad”.

Jésica Rodríguez y el ‘ghosting’

El exministro también abordó su relación personal con Jésica Rodríguez, que definió como extramatrimonial y de aproximadamente un año de duración. Según relató, la ruptura fue abrupta: “Descubrí la palabra gosthing”.

En relación con el testimonio de Rodríguez, sostuvo que “ha podido ser coaccionada” o actuar en base a algún acuerdo con Aldama. En un momento especialmente personal, afirmó: “Fue una persona a la que quise... Ella no puede inculparse de algo, si no la han coaccionado”.

Asimismo, negó cualquier vinculación con el pago de la vivienda en la que residió la mujer, asegurando que nunca tuvo llaves ni pernoctó en ella.

Rechazo a enchufes y trato de favor

Ábalos también negó haber intervenido en contrataciones bajo sospecha, como la de Claudia Montes en Logirail, afirmando que no tenía con ella “ninguna relación”, más allá de la que mantiene “con los 200.000 afiliados” del PSOE.

En esa línea, criticó lo que considera una construcción interesada del caso: denunció una “guionización de personas vulnerables” dentro de la investigación.

Críticas a la acusación y presión mediática

En la recta final de su declaración, el exministro lamentó la exposición pública de su vida privada: “Hay que venir muy entrenado, porque toda esta intimidad tan reventada... Soy ya casi un personaje, carne de meme”.

También cuestionó el papel de la acusación y defendió que algunas actuaciones, como el borrador sobre la ayuda a Air Europa, no constituyeron comunicaciones oficiales: “No hubo nota de prensa ni comunicado tampoco”.

Petición de penas y contexto judicial

Ábalos se enfrenta a una petición de hasta 24 años de prisión por parte de la Fiscalía Anticorrupción, que puede elevarse a 30 años con la acusación popular, en una causa en la que se investigan presuntas comisiones ilegales en contratos públicos durante la pandemia.

Su declaración llega después de las de otros implicados, en una fase clave del proceso judicial que trata de esclarecer responsabilidades dentro de la trama.