Claves del accidente ferroviario de Adamuz, la peor tragedia en una década
España vive su mayor tragedia ferroviaria de los últimos diez años tras el descarrilamiento y posterior colisión de dos trenes de alta velocidad en Adamuz (Córdoba). El accidente, ocurrido en la tarde del domingo, ha causado al menos 39 fallecidos y más de 150 heridos, una cifra que las autoridades no descartan que pueda aumentar ante la posibilidad de que aún haya víctimas atrapadas en los vagones siniestrados.
El impacto se produjo en un tramo recto de la línea de alta velocidad que conecta Andalucía con Madrid, en una infraestructura recientemente renovada y con trenes de última generación, lo que ha incrementado la conmoción social y el número de interrogantes en torno a las causas del suceso.
Así ocurrió el choque
El accidente se registró a las 19:45 horas, cuando los tres últimos vagones de un tren de la compañía Iryo que cubría la ruta Málaga–Madrid descarrilaron e invadieron la vía contigua. En ese momento circulaba en sentido contrario un tren Alvia de Renfe, que realizaba el trayecto Madrid–Huelva.
El choque provocó que los dos primeros vagones del convoy estatal también descarrilaran y cayeran por un terraplén de unos cuatro metros, dificultando las tareas de rescate. En el Iryo viajaban alrededor de 300 personas, mientras que el Alvia transportaba a 184 pasajeros. Ambos trenes circulaban a unos 200 kilómetros por hora, una velocidad permitida en ese tramo.
El jefe de bomberos de Córdoba, Francisco Carmona, describió la dureza de las labores de auxilio: “Hemos tenido que sacar a un muerto para poder llegar a alguien con vida. Es un trabajo duro y delicado”.
Víctimas y atención sanitaria
El balance provisional facilitado por las autoridades cifra en 39 los fallecidos y en 112 los heridos trasladados a distintos hospitales andaluces. De ellos, 48 permanecen ingresados, 12 en unidades de cuidados intensivos. Cinco de los hospitalizados son menores y uno se encuentra en estado muy grave.
Entre las víctimas mortales se encuentra el maquinista del tren Alvia, de 28 años. El presidente de la Junta de Andalucía, Juanma Moreno Bonilla, advirtió de que algunos cuerpos “son difícilmente reconocibles y, por tanto, difícilmente identificables y se necesita una prueba de ADN”.
El ministro de Transportes, Óscar Puente, subrayó la gravedad del siniestro al afirmar que el impacto fue “terrible” y que la cifra de fallecidos “no es definitiva”.
Un accidente “tremendamente extraño”
Las primeras hipótesis han dejado más dudas que certezas. El propio ministro calificó lo sucedido como “tremendamente extraño”, recordando que “el tren Iryo era prácticamente nuevo, con una antigüedad que no llega a los cuatro años, y que la vía está completamente renovada, tras una inversión de 700 millones de euros”.
Puente añadió que se trata de un suceso “raro y difícil de explicar”, ya que no se ha detectado, por el momento, un exceso de velocidad ni un fallo humano evidente. El presidente de Renfe, Álvaro Fernández Heredia, señaló que el sistema de seguridad corrige errores de conducción y apuntó a “alguna cuestión del material móvil de Iryo o de la infraestructura”.
En declaraciones a la Cadena SER, Fernández Heredia explicó que “al parecer el intervalo de tiempo entre un tren y otro que se cruzaban en sentido contrario ha sido de 20 segundos”, lo que pudo impedir la activación automática de los sistemas de frenado.
Las investigaciones técnicas
La Comisión de Investigación de Accidentes Ferroviarios (CIAF) se ha hecho cargo de las pesquisas, que podrían prolongarse durante semanas o incluso meses. Según Iryo, el tren había pasado una revisión el pasado 15 de enero y fue fabricado en 2022.
El presidente del Consejo General de Ingenieros Industriales, César Franco, apuntó en RTVE que la investigación podría centrarse en las ruedas de los vagones traseros: “Las ruedas de un tren no son cilíndricas, y eso hace que el tren se centre en la vía de forma automática. Con un defecto en la rueda a 200 km/h, el margen de maniobra es mínimo”.
Relatos desde los vagones
Los testimonios de los supervivientes reflejan la violencia del impacto. El periodista de RTVE Salvador Jiménez relató que “hubo un momento en el que parecía un terremoto”, y añadió: “Estaba en el primer vagón. Hubo un momento en que sentí como si hubiera un terremoto y, efectivamente, el tren descarriló”.
Ana, una pasajera herida, explicó que “algunas personas estaban bien y otras muy mal. Y las teníamos delante, estábamos viendo cómo morían pero no podíamos hacer nada”. Lucas Meriako definió la experiencia como una “película de terror”, mientras que una interventora contó: “He salido despedida desde la cabina de atrás a la sala de viajeros, que he abierto la puerta con la cabeza, y he perdido el conocimiento”.
Una red ferroviaria de referencia mundial
El accidente ha reabierto el debate sobre la seguridad en una red que es referente internacional. España cuenta con cerca de 4.000 kilómetros de alta velocidad en servicio, la red más extensa de Europa y la segunda del mundo, solo por detrás de China. Precisamente por ello, la magnitud de la tragedia ha causado una profunda conmoción y ha situado el foco en una investigación que deberá esclarecer qué falló en uno de los sistemas ferroviarios más avanzados del planeta.

