León XIV: "España puede ofrecer mucho por una convivencia pacífica y justa"
El papa asegura que el anhelo de Francisco de Vitoria de lograr que la dignidad y el bien común sean las medidas de las relaciones sociales, tanto a nivel nacional como internacional, sigue vigente
El papa León XIV destacó esta este lunes en su intervención en el Congreso de los Diputados la vigencia de la Escuela de Salamanca como precursora de los Derechos Humanos, a la vez que aseguró que el anhelo de Francisco de Vitoria de lograr que la dignidad, la justicia y el bien común sean las medidas de las relaciones sociales, tanto a nivel nacional como a nivel internacional, sigue vigente hoy.
En su discurso ante el Parlamento, Prevost afirmó que “España puede ofrecer mucho” en el camino hacia “una convivencia pacífica y justa” en un mundo complejo, al tiempo que reconoció que “ni la sociedad ni la Iglesia” han estado siempre a la altura.
El papa hizo referencia a las páginas universales del Quijote, donde Cervantes proclamó que “la libertad es uno de los más preciosos dones que a los hombres dieron los cielos, señaló “la hondura espiritual de santa Teresa de Ávila”, la “gran tradición jurídica española” y la inquietud “metafísica de Unamuno”. Así defendió la trascendencia de la Universidad de Salamanca y aseguró que “España ha sabido mirar al ser humano como algo más que una pieza del orden social, económico o político: lo ha reconocido como criatura abierta a la verdad, dotada de libertad y movida por una sed de eternidad que ninguna realidad temporal logra extinguir; en una palabra, como alguien cuya dignidad precede a toda utilidad y a cuyo servicio está sujeta la acción legislativa”.
Salamanca
En este sentido, indicó que al hablar hoy de la persona humana, la memoria conduce a Salamanca y al pensamiento que allí maduró, a la vez que afirmó que la “presencia simbólica en esta sala de los Reyes Isabel y Fernando remite a aquel momento en que España quedó situada ante responsabilidades históricas de alcance universal”.
El papa León XIV apeló así a la “la lucidez de la razón moral” de la acción histórica de España. “Esta es una de las grandes herencias de España: haber unido la acción histórica con la lucidez de la razón moral. Aquella contribución, nacida a orillas del Tormes, trascendió las aulas y las bibliotecas, y llegó a formar parte de una conciencia más amplia, compartida por la comunidad internacional”.
Así planteó a los parlamentarios una pregunta 'salmantina': “¿Cómo construir la paz sobre el reconocimiento de la persona y no sobre la imposición de la fuerza?”. “Ese legado vive también en estas Cortes, cada vez que el legislador se pregunta cómo hacer que lo posible sea justo, que lo legal sea verdaderamente humano y que la voluntad de la mayoría custodie aquellos bienes que pertenecen a todos y respete aquello que ninguna mayoría puede legítimamente vulnera”.
Orden social, económico y político
El Sumo Pontífice reconoció que España ha sabido mirar al ser humano como algo más que una pieza del orden social, económico o político y lo ha reconocido como “criatura abierta a la verdad y dotada de libertad” y apuntó que en Salamanca, “cuando se abrían mundos nuevos y posibilidades inmensas en las relaciones entre los pueblos, algunos maestros comprendieron que la razón no podía ser invocada para revestir de legitimidad cuanto la fuerza o el interés presentaban como conveniente”.
Al mismo tiempo, remarcó que la reflexión de la Escuela de Salamanca y, de manera particular, fray Francisco de Vitoria contribuyó a formar una conciencia jurídica y moral capaz de recordar que “la autoridad lleva siempre consigo una responsabilidad y que todo ser humano debe ser reconocido como sujeto de derechos y deberes. Ésta es una de las grandes herencias de España: haber unido la acción histórica con la lucidez de la razón moral. Aquella contribución, nacida a orillas del Tormes, trascendió las aulas y las bibliotecas, y llegó a formar parte de una conciencia más amplia, compartida por la comunidad internacional que sigue preguntándose cómo construir la paz sobre el reconocimiento de la persona y no sobre la imposición de la fuerza”.


