¿Qué hará el Gobierno a partir de ahora en la crisis de Ceuta?
El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, ha planteado ante el Congreso de los Diputados las principales medidas que el Ejecutivo pretende desplegar tras la crisis migratoria registrada en Ceuta. El plan se articula en torno a cinco grandes ámbitos: el refuerzo de la frontera, el aumento de la capacidad de acogida y respuesta ante episodios extraordinarios, el respaldo económico y social a la ciudad, una mayor implicación de la Unión Europea y la continuidad de la política migratoria del Gobierno.
La primera de estas líneas contempla una inversión ya presupuestada de 180 millones de euros para reforzar las infraestructuras y los medios de seguridad fronteriza. Entre las actuaciones anunciadas figuran la prolongación de los espigones del Tarajal y Benzú, la construcción de un sistema permanente de contención marítima y la ampliación del Sistema Integrado de Vigilancia Exterior de la Guardia Civil.
A estas medidas se sumarán una nueva red de cámaras térmicas, drones y la adquisición de embarcaciones y equipos destinados a intervenciones subacuáticas.
Más vigilancia y presencia europea en la frontera
Sánchez también ha situado la seguridad tecnológica entre las prioridades del Ejecutivo y ha defendido el refuerzo de la ciberseguridad para responder a posibles ataques híbridos.
En el ámbito europeo, España solicitará una "presencia permanente de Frontex en el puerto y en el espigón", además de plantear a Europol la creación de una misión específica destinada a monitorizar la migración irregular en Ceuta.
El presidente ha vinculado estas medidas con la necesidad de revisar los mecanismos de información y coordinación empleados antes de la crisis. En particular, ha reclamado aclaraciones sobre la actuación del Centro Nacional de Inmigración y Fronteras (CENIF) respecto a una nota informativa fechada el 29 de julio.
Sánchez ha planteado dos cuestiones concretas: "por qué el CENIF no remitió una nota informativa del 29 de julio a ningún superior en la cadena de mando de la Policía o al Ministerio del Interior" y por qué tampoco trasladó el contenido de un informe encargado por una jueza y que podía tener "potenciales implicaciones para la seguridad del Estado".
Nuevas garantías en la relación con Marruecos
El Gobierno pretende modificar los mecanismos de coordinación con Marruecos tras los acontecimientos de finales de julio. Sánchez ha defendido la continuidad de la cooperación bilateral, pero ha anunciado cambios en los sistemas de alerta compartidos.
"Estamos revisando los mecanismos de coordinación y alerta que compartimos con el Estado marroquí, y vamos a construir garantías adicionales para que la situación vivida el día 30 no vuelva a producirse", ha señalado.
El presidente ha insistido al mismo tiempo en la necesidad de mantener una relación de buena vecindad con Marruecos, aunque ha considerado que, después de lo ocurrido, "esa cooperación tiene que ser distinta".
De 500 a 3.500 plazas de acogida
La segunda actuación anunciada por Sánchez se centra en aumentar la capacidad del Estado para responder ante episodios migratorios de dimensiones excepcionales.
El Ejecutivo asegura haber ampliado las infraestructuras de acogida temporal desde las 500 plazas disponibles inicialmente hasta 3.500 adicionales en menos de un mes. El Gobierno afirma además disponer de suelo y recursos para duplicar esa capacidad.
Junto al refuerzo de la acogida, el plan contempla acelerar los procedimientos de retorno y traslado, siempre dentro del marco legal.
Más de 400 millones en ayudas e inversiones
El respaldo económico a Ceuta constituye otro de los ejes del paquete presentado por el presidente. Sánchez ha recordado que el Gobierno aprobó en 2022 un Plan socioeconómico para la ciudad dotado con más de 350 millones de euros y que, según sus datos, ya ha cumplido el 80% de los hitos previstos.
A esa cantidad se añade un primer paquete aprobado por el Consejo de Ministros de 309 millones de euros en ayudas e inversiones. Los recursos incluyen transferencias directas, bonificaciones fiscales y programas dirigidos a trabajadores, autónomos y empresas.
Además, el Ejecutivo trabaja con las autoridades locales en una ampliación extraordinaria del Plan Ceuta que prevé aprobar "en las próximas semanas". Esta nueva fase contará con al menos otros 100 millones de euros.
Sánchez ha contrapuesto esta política de apoyo a hogares y pequeñas empresas con anteriores actuaciones de otros gobiernos, al afirmar: "Otros gobiernos rescataban bancos. Nosotros con estos recursos echamos una mano a las pymes y a los hogares".
Ceuta y Melilla buscan mayor integración europea
La cuarta línea de actuación persigue reforzar la presencia de las dos ciudades autónomas en las instituciones comunitarias. El Gobierno ofrecerá a Ceuta y Melilla una silla permanente en el Comité Europeo de las Regiones.
También propondrá su incorporación a la Unión Aduanera mediante un régimen fiscal favorable y solicitará a Bruselas que estudie el reconocimiento de ambas ciudades como regiones ultraperiféricas.
El Ejecutivo pretende con estas medidas avanzar hacia una "integración plena de nuestras ciudades autónomas en la UE", según el planteamiento expuesto por Sánchez en el Congreso.
Defensa de la política migratoria del Gobierno
El quinto eje afecta a la estrategia migratoria. Sánchez ha defendido que los acontecimientos de Ceuta no obligan a modificar el modelo aplicado por el Ejecutivo, sino a reforzar algunos de sus instrumentos.
El Gobierno sostiene que su política combina la lucha contra las mafias y las redes dedicadas al tráfico de personas con la apertura de vías de migración regular y la cooperación con los países de origen y tránsito.
Como respaldo a su estrategia, el Ejecutivo ha aportado la evolución de las entradas irregulares: una reducción del 42,6% en 2025 respecto a 2024 y del 9,4% en lo que va de año en comparación con el mismo periodo del ejercicio anterior.
Sánchez ha defendido que lo ocurrido en Ceuta no invalida este modelo y ha reclamado reforzar simultáneamente la protección fronteriza, la cooperación con Marruecos, las vías legales de entrada y las políticas de desarrollo en África.
"Nuestro modelo migratorio no es el modelo del miedo ni del populismo. Y tampoco de la inocencia", ha afirmado el presidente. Su apuesta, ha añadido, se basa en "la ciencia de la humanidad, de la solidaridad" y en la convicción de que se trata de un modelo que "funciona y no lo vamos a abandonar".