La Ponferradina se estrella en Pasarón ante un Pontevedra más intenso y superior
Para la Ponferradina, el Pontevedra fue como morder un tornillo. Un imposible. El equipo berciano que acudía dispuesto a reivindicarse en tierras gallegas, no pudo ante un rival más intenso y más acertado.
Ni tan siquiera hubo margen cuando el equipo de Nafti pudo recortar en el marcador. Fue el Pontevedra un equipo con mucho capacidad de golpeo y con mucho balón. Tanto, que a la Deportiva se le atragantó el partido de principio a fin.
Inicio con dominio local
Desde los primeros compases quedó claro el guion del partido. El Pontevedra asumió el control, moviendo el balón con rapidez y llegando con peligro. Ya en el minuto 2, Alberto Gil probó fortuna con un disparo que terminó en córner.
El conjunto gallego insistía y generaba sensación de peligro constante. A los 14 minutos, rozó el gol en una doble ocasión: primero Borja Valle salvó bajo palos y, en la continuación, Eimil estrelló el balón en el larguero. Era el preludio de lo que estaba por llegar.
Un gol que hace mucho daño
💪 Seguidor de esta cuenta, @97aribeiro para decir que el @PontevedraCFSAD quiere estar en el playoff.pic.twitter.com/YyuFNSE08a
— GRADA B pro (@GradaBpro) April 12, 2026
Golpe tras golpe antes del descanso
El primer tanto no tardó en llegar. En el minuto 15, un córner botado por Yelko Pino fue prolongado por Vidorreta y Alain Ribeiro apareció en el segundo palo para hacer el 1-0.
La Ponferradina no reaccionaba. Apenas pisaba área rival y sufría en defensa. Aunque un gol de Alain Ribeiro fue anulado en el 20 por fuera de juego, el segundo sí subió al marcador. Tras revisión del VAR, el colegiado señaló penalti por mano y el propio Ribeiro transformó el 2-0 en el minuto 27.
Antes del descanso, los bercianos apenas inquietaron, con un único remate entre palos de Esquerdo tras una falta servida por Andoni. El Pontevedra, en cambio, siguió generando peligro y se marchó al intermedio con una ventaja clara.
Las tres claves del partido
El Pontevedra impuso su ritmo desde el inicio, con dominio del balón, intensidad y llegada constante. La Ponferradina apenas pudo salir de su campo en la primera mitad y encajó dos goles antes del descanso que marcaron el desarrollo del encuentro.
El delantero fue decisivo con un ‘hat-trick’ que castigó cada error berciano. Abrió el marcador en una acción a balón parado, amplió la ventaja desde el punto de penalti y sentenció en la segunda mitad aprovechando una defensa desajustada.
El gol de falta de Andoni López dio vida a la Ponferradina en el inicio del segundo tiempo, pero el equipo no logró sostener ese impulso. Cuando parecía acercarse, el tercer tanto local apagó cualquier opción de remontada.
Reacción insuficiente tras el descanso
La segunda parte arrancó con una Ponferradina más activa. Borja Vázquez y Calderón comenzaron a generar llegadas, y en el 54 rozaron el gol en una doble ocasión que no encontró portería.
El premio llegó en el minuto 61, cuando Andoni López ejecutó una falta directa perfecta que se coló por la escuadra, recortando distancias y dando algo de esperanza al conjunto de Nafti.
Sin embargo, el empuje visitante no fue suficiente para cambiar la dinámica del encuentro.
El Pontevedra sentencia
Cuando la Deportiva parecía crecer, el Pontevedra volvió a golpear. En el minuto 70, un centro desde la derecha atravesó el área sin oposición y Alain Ribeiro, completamente solo, firmó su tercer tanto con un remate preciso para el 3-1.
Ese gol terminó por apagar cualquier intento de reacción visitante. El equipo gallego, además, estuvo cerca de ampliar la ventaja, con un disparo al poste y varias llegadas peligrosas.
Sin margen hasta el final
En el tramo final, la Ponferradina lo intentó sin claridad. Miki Bosch remató fuera de cabeza y los cambios introducidos por Nafti no lograron cambiar el signo del partido.
Incluso el Pontevedra pudo hacer el cuarto en el minuto 80, cuando Compa se plantó solo ante Ángel Jiménez, que evitó un resultado más abultado con una gran intervención.
La derrota deja a la Deportiva tocada tras un encuentro en el que nunca logró sentirse cómoda y en el que el rival fue claramente superior de principio a fin.