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Un argayo complica el tráfico en la N-630 a su paso por el puerto de Pajares

El desprendimiento obliga a regular con semáforos el paso alternativo y provoca colas de hasta dos kilómetros en el regreso desde Valgrande
Imagen del argayo en una fotografía de La Nueva España.
Imagen del argayo en una fotografía de La Nueva España.

Un desprendimiento de tierra registrado a las 10.30 horas de este domingo en la carretera N-630 ha alterado la circulación en las últimas horas en el puerto de Pajares, una de las principales vías de conexión entre Asturias y la Meseta.

El argayo se produjo en el kilómetro 81,7, en las inmediaciones del núcleo de Pajares, cuando parte de la ladera cedió e invadió el carril derecho en sentido Gijón y afectó parcialmente al de subida. El desprendimiento tuvo lugar en una curva, lo que incrementó el riesgo para los conductores que transitaban por la zona en ese momento.

Paso alternativo y retenciones

Tras el incidente, operarios de conservación de carreteras y efectivos de la Guardia Civil intervinieron para asegurar el tramo y restablecer la circulación. El carril ascendente pudo despejarse con rapidez, mientras que en el descendente se habilitó un sistema de paso alternativo regulado por semáforos.

La restricción generó retenciones que llegaron a alcanzar los dos kilómetros, especialmente al final de la tarde, coincidiendo con el regreso de esquiadores desde la estación invernal de Valgrande-Pajares.

Desprendimiento de menor entidad

Según las primeras valoraciones, el material caído está compuesto principalmente por tierra y roca descompuesta, sin bloques de gran tamaño, lo que facilitará su retirada en comparación con otros argayos registrados en infraestructuras como la AP-66 o en la carretera AS-15. Las intensas lluvias de los últimos días figuran entre las posibles causas del deslizamiento.

Previsión de problemas para el transporte pesado

De cara a este lunes, se prevén complicaciones añadidas para los camiones que utilizan habitualmente este puerto como alternativa al peaje de la AP-66 en sus trayectos entre Asturias y León. La regulación semafórica obligará a los vehículos pesados a detenerse en plena subida, con el consiguiente aumento de tiempo de viaje y consumo de combustible.

Durante la jornada del domingo apenas circularon camiones por la zona, lo que contribuyó a evitar mayores congestiones en una vía que soporta un tráfico significativo cuando las condiciones meteorológicas son favorables.