Asaja de León prevé una fuerte caída de cereal y una cosecha irregular
La organización agraria Asaja de León ha hecho pública su valoración sobre el estado agronómico de los cultivos en la provincia, destacando como principal preocupación la situación del cereal de invierno, cuya campaña se encamina a una cosecha “claramente por debajo de la media de los últimos cinco años”.
Según sus estimaciones, la producción de cereales de invierno —incluyendo secano y regadío— se situará en torno a 254.700 toneladas, lo que supone una caída del 41,27% respecto a la campaña anterior. La superficie sembrada también ha descendido de forma notable, pasando de 103.300 hectáreas en la campaña 2024/2025 a 76.700 en la actual, un recorte del 25,7%.
Menos superficie y más problemas agronómicos
Asaja atribuye este descenso a un conjunto de factores, entre ellos unas condiciones meteorológicas adversas en la siembra, la proliferación de malas hierbas tras un invierno lluvioso, el menor uso de fertilizantes por su encarecimiento y la ausencia de lluvias a partir de mediados de mayo junto a altas temperaturas.
La organización advierte además de que este año se encuentra entre los de menor superficie sembrada de los últimos ejercicios, lo que agrava el impacto sobre la producción final.
Colza, alfalfa y forrajes: resultados desiguales
En el caso de la colza, la superficie se ha reducido hasta las 2.199 hectáreas y la producción estimada es de 4.500 toneladas, en un año condicionado por la falta de humedad en la siembra.
La alfalfa presenta un primer corte abundante pero irregular en calidad, mientras que los precios han mejorado respecto al año pasado. En total se han declarado 11.200 hectáreas.
En forrajes como veza o mezclas cereal-veza, Asaja señala producciones “razonables” y un mercado aún sin estabilizar, aunque con expectativas de mejora en los precios.
Leguminosas y girasol, pendientes del clima
El garbanzo presenta un buen estado inicial tras las lluvias de primavera, aunque su rendimiento dependerá de las precipitaciones próximas en plena fase de floración. Se han sembrado casi 2.300 hectáreas.
El girasol, con 22.987 hectáreas declaradas, muestra un desarrollo desigual: mientras la mayoría de las siembras evolucionan bien, las más tardías presentan problemas de nascencia.
Regadío: maíz y remolacha en buen estado general
En agricultura de regadío, el maíz —con unas 72.000 hectáreas— presenta un buen desarrollo en las siembras tempranas, aunque las más tardías apuntan a peores resultados. También se destinan 3.800 hectáreas a maíz forrajero.
La remolacha mantiene una evolución favorable con 6.400 hectáreas sembradas, mientras que la patata, con 1.216 hectáreas, se desarrolla con normalidad aunque a la baja respecto a campañas anteriores.
Las alubias, con 5.942 hectáreas, mantienen una superficie similar a la del pasado año, aunque condicionadas por la falta de contratos industriales.
Frutales, viñedo y lúpulo: previsión estable
En cultivos permanentes, Asaja prevé producciones “razonablemente buenas” en frutales, aunque inferiores a las del año pasado, mientras que el viñedo y el lúpulo evolucionan con normalidad y buenas expectativas si no surgen incidencias climáticas o sanitarias.
Pastos y praderas: campaña condicionada por la lluvia
Los pastos han sido “razonablemente buenos” desde el final del invierno, aunque la organización advierte de que la cosecha de hierba en prados de siega dependerá de la evolución de las lluvias en las próximas semanas, especialmente en zonas de montaña.
En conjunto, Asaja de León concluye que la campaña agrícola está marcada por la irregularidad climática, con impactos muy distintos según cultivos y zonas, y con especial preocupación por la caída del cereal y la dependencia de las próximas lluvias para asegurar parte de la producción forrajera y de leguminosas.