Carande, un rincón de Laponia en el corazón de León
Hay días en los que la Montaña de Riaño parece sacada de un cuento nórdico. Carande es uno de esos lugares donde el invierno transforma el paisaje y lo convierte en algo casi irreal. La nieve lo cubre todo: las ramas de los árboles aparecen cargadas de blanco, el suelo es una alfombra inmaculada y el bosque ofrece una estampa propia de Laponia finlandesa. En este escenario de postal se encuentra una de las sendas más bonitas y singulares de la provincia de León: la Senda de la Mitología Leonesa.
Homologada como SL-LE 7 y perteneciente a la red de senderos locales de León, esta ruta circular arranca en el propio pueblo de Carande. Son poco más de cinco kilómetros de recorrido sencillo, apto para todos los públicos, que atraviesa valles, colladas y bosques cantábricos en pleno corazón del Parque Regional Montaña de Riaño y Mampodre.
Un paseo por la identidad leonesa
Pero lo que hace especial a esta senda no es solo su entorno natural, sino el universo de leyendas que acompaña cada paso. A lo largo del camino aparecen los grandes personajes de la mitología leonesa, esos seres que durante siglos sirvieron para explicar los fenómenos naturales y los misterios del bosque.
El caminante se encuentra con la Vieja del Monte, protectora de animales y montes; con el travieso Trasgu, siempre dispuesto a alterar el orden; con la inquietante Güeste de Ánimas; con la misteriosa Mora; el Diañe, el poderoso Reñubero, señor de truenos y tormentas; y el legendario Cuélebre, guardián de tesoros ocultos. Todas estas figuras están talladas en madera con motosierra, un trabajo artesanal que convierte la senda en un auténtico museo al aire libre.
Miradores y panorámicas únicas
La experiencia va más allá del paseo. La ruta invita a detenerse, a leer los paneles informativos —en castellano y leonés— y a entender el significado de cada personaje. También regala miradores naturales desde los que se disfruta de una panorámica espectacular de la montaña, con picos emblemáticos que se recortan en el horizonte y refuerzan la sensación de estar en un lugar único.
En determinadas épocas del año, el sonido de la berrea se suma al recorrido. En invierno, el protagonismo es del silencio y del crujir de la nieve bajo las botas. Una combinación perfecta de naturaleza, cultura y tradición que convierte esta senda en una propuesta ideal tanto para familias como para amantes del senderismo y la etnografía.
Carande demuestra que la mitología leonesa sigue muy viva. Y cuando la nieve cubre el bosque y las esculturas, la senda se transforma en algo más que una ruta: es un viaje a la memoria ancestral de la montaña, un paseo por las historias que aún laten entre árboles, leyendas y paisajes de postal.