La crisis política lleva a Asturias a dar un paso atrás y 'liquidar' la aventura de quemar su basura en La Robla
El Gobierno del Principado de Asturias ha frenado públicamente la posibilidad de trasladar a León los residuos generados por la futura actividad de la Plantona de Cogersa después de la fuerte reacción política provocada por esa alternativa.
La opción de utilizar la cementera de La Robla para quemar el Combustible Sólido Recuperado (CSR) generado en Asturias había sido planteada desde la Consejería de Movilidad, dirigida por Alejandro Calvo, en el seno del consorcio de residuos. Sin embargo, el rechazo frontal de Izquierda Unida, socio del PSOE en el Ejecutivo autonómico, y la presión política posterior han obligado al ala socialista del Gobierno a desmarcarse de esa posibilidad.
El encargado de cerrar la puerta a ese escenario fue el portavoz del Ejecutivo y consejero de Hacienda, Guillermo Peláez, tras la reunión del Consejo de Gobierno. El dirigente aseguró que en este momento no existe ninguna decisión ni previsión relacionada con la combustión del CSR en León y defendió que todos los esfuerzos están centrados en recuperar la actividad de la Plantona con gestión pública.
La Plantona sigue sin resolver el problema del CSR
El conflicto político vuelve a poner el foco sobre uno de los principales problemas pendientes de Cogersa: qué hacer con el combustible derivado de residuos que producirá la planta de tratamiento una vez recupere su actividad.
Asturias continúa sin una solución definitiva para absorber el CSR generado en sus instalaciones. Ese material puede utilizarse como combustible alternativo en determinados procesos industriales, aunque la comunidad autónoma nunca ha logrado cerrar un modelo estable para gestionar toda la producción prevista.
La situación se ha agravado tras los retrasos acumulados en la reapertura de la Plantona, paralizada después del incendio sufrido en las instalaciones. La primera fase prevista para su reactivación durante la pasada semana finalmente no llegó a producirse.
IU fuerza el repliegue del PSOE
La posibilidad de enviar residuos asturianos a la cementera de La Robla desencadenó una respuesta inmediata de Izquierda Unida, que llegó a advertir de movilizaciones sociales si el proyecto seguía adelante.
La formación liderada en el Ejecutivo por Ovidio Zapico considera incompatible esa alternativa con las políticas medioambientales defendidas por la coalición y rechaza desde hace años cualquier modelo basado en la incineración de residuos.
La tensión generada por este episodio ha obligado al Gobierno asturiano a convocar una reunión del pacto de legislatura entre el presidente Adrián Barbón y el propio Zapico con el objetivo de rebajar el enfrentamiento interno.
Cogersa, en el centro de la polémica
La gestión del consorcio público de residuos atraviesa además un momento especialmente delicado, marcado por las críticas de la oposición y por las tensiones internas en la dirección del organismo.
Los partidos de la oposición han acusado al Principado de mantener una estrategia “errática” en materia de residuos y reclaman aclaraciones sobre el futuro del sistema de tratamiento.
El debate coincide además con el relevo previsto en la gerencia de Cogersa, donde Beatriz García sustituirá a Paz Orviz en un contexto de creciente presión política y técnica sobre el funcionamiento del consorcio.
