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La Diputación concede 25.000 euros a Carrizo para el proyecto 'Cultivar culturas, ecologías del lúpulo'

La iniciativa pone en valor el potencial cultural, científico, económico y social de esta planta como motor de desarrollo para la Ribera del Órbigo
LÚPULO
Imagen de archivo de lúpulo.

La Diputación de León aprobó el abono de una subvención por importe de 25.000 euros al Ayuntamiento de Carrizo de la Ribera para el desarrollo del proyecto ‘Cultivar culturas, ecologías del lúpulo’, una iniciativa impulsada por la artista e investigadora Susana Cámara Leret que permitió profundizar en las posibilidades culturales, científicas, económicas y sociales del lúpulo leonés.

A lo largo de su desarrollo, se investigó la memoria material e inmaterial asociada al lúpulo, generando nuevos espacios de participación ciudadana e impulsando líneas de trabajo destinadas a identificar aplicaciones innovadoras para la planta más allá de sus usos tradicionales.

Preservar la memoria y proyectar el futuro

De acuerdo con los objetivos del plan, el Ayuntamiento pretendió generar un dispositivo transversal de participación y creación ciudadana en torno al cultivo del lúpulo en León para preservar su memoria material e inmaterial, revalorizar los residuos del cultivo y proyectar nuevos imaginarios ligados al futuro de la región, según informa la institución provincial.

Además, esta iniciativa contó con el respaldo y la colaboración de la Universidad de León (ULE), el Instituto Tecnológico Agrario de Castilla y León (Itacyl) o la Fundación Daniel y Nina Carasso, principal patrocinadora. También ha obtenido el apoyo de la Fundación Sierra Pambley y del Centro de I+D+i de Villarejo de Órbigo.

Tres ejes de actuación

El trabajo se estructuró en torno a tres ejes de acción fundamentales: cultural, económico y científico. El primero, amparado en la memoria material e inmaterial del lúpulo, recopiló la historia de la producción en la provincia desde sus inicios mediante testimonios, audiovisuales o fotografías y permitió el estudio de la antropología de la planta.

El segundo estuvo centrado en el aprovechamiento de los residuos del lúpulo y sus nuevos usos, como la artesanía, el vestido o la elaboración de fungicidas, entre otras muchas alternativas. Por último, el tercero tuvo en cuenta la demanda de las propiedades del lúpulo por parte de la industria farmacéutica, cosmética y gastronómica, que sitúan a este vegetal en el centro de la investigación, la ciencia, el desarrollo y la innovación.

En este caso, la implicación de la Universidad de León o del Centro de Biocombustibles de Villarejo de Órbigo, referente nacional en diversas líneas de investigación en bioeconomía, también avalan el recorrido de la alianza entre el lúpulo y la ciencia.

Un laboratorio vivo en el medio rural

Desde la Diputación de León se constató que las tierras productoras de lúpulo pueden convertirse en un laboratorio vivo, de potencial tan amplio e interesante como desconocido, a la vista de los resultados obtenidos.

Esta realidad, añaden, corrobora que los municipios lupuleros pueden consolidarse como un referente nacional y posiblemente internacional del lúpulo, un polo de atracción de gentes diversas: agricultores, científicos, gestores culturales o artistas. Por esto, se considera que la región del lúpulo leonés también puede ser un reclamo turístico y se recomienda la continuidad del apoyo a esta iniciativa en sucesivos años, considerando que los resultados deseados precisan más tiempo de investigación.