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León, una provincia de madres mayores: el 12% de las progenitoras supera los 40 años

La provincia sigue la estela de la Comunidad, donde la proporción de madres con más edad pasa del 5,5% en 2009 al 11,7% en 2025 

embarazada
León, una provincia de madres mayores: el 12% de las progenitoras superan los 40 años.

Castilla y León es una población envejecida y el saldo vegetativo se mantiene negativo, porque son más las muertes que los nacimientos. Hasta el punto que en 2025, la Comunidad registró la segunda peor diferencia, con 16.317 después de que 12.650 personas vinieran al mundo frente a las 28.967 que fallecieron. Un saldo que solo es superado por Galicia. Hay otra realidad donde Castilla y León sale mal parada como es el retraso de la maternidad, ya que nacen más bebés de madres de 40 o más años que progenitoras menores de 25. En la provincia de León 196 mujeres menores de 25 fueron madre el año pasado frente a las 244 mayores de 40.

Nacimientos según la edad de la madre
Nacimientos según la edad de la madre

La Estadística Mensual de Nacimientos, publicada por el INE y recogida por la Agencia Ical, señala que el año pasado nacieron 12.650 bebés en Castilla y León, que supusieron un 0,8 por ciento más que en 2024. Desde 2013, solo cuatro años registraron aumentos en la comparativa interanual (2025, 2024, 2022 y 2014), gracias a la población inmigrante que tiene más hijos. De ese total de nacimientos, 1.188 correspondieron a mujeres menores de 25 años (9,4 por ciento) mientras que 1.483 fueron de madres con 40 o más años (11,7 por ciento). Además, el 43 por ciento de los nacimientos contabilizados en la Comunidad el año pasado correspondía a madres que superaban los 35 años, con 5.417. Una edad en que marca el límite de la fertilidad, por que a partir de esa franja las posibilidades de que una mujer se quede embarazada disminuyen significativamente. 

Otras comunidades

Aquí, también, Castilla y León ocupa los primeros puestos en el conjunto de España. En concreto, cuenta con el quinto mayor porcentaje de madres de más edad, por detrás de Galicia (14,5 por ciento), Asturias (13 por ciento), Cantabria (12 por ciento) y Madrid (11,8 por ciento). La media nacional es del 10,4 por ciento. Es decir, 1,3 puntos menos que en la Comunidad. Por el contrario, los territorios que tienen una mayor proporción de madres con menos de 25 años son Murcia (11,9 por ciento), Andalucía (11,6), Canarias (11,5) y Valencia (10,5 por ciento), sin incluir a la ciudad autónoma de Ceuta.

En 2009, las madres de menos de 25 años protagonizaron el 10,4 por ciento de los nacimientos en Castilla y León mientras que las que superaban los 40 eran solo el 5,5 por ciento de los partos. Por lo tanto, la proporción de progenitoras mayores se ha duplicado con creces en 15 años.

Edades

Un análisis pormenorizado de los datos del INE permite comprobar que el tramo de edad que suma más nacimientos en la Comunidad es el de entre 30 y 34 años (4.009), seguido de entre 35 y 39 años (3.934). El año pasado registró el nacimiento de un bebé cuya madre tenía menos de 15 años y 238 de mujeres entre 15 y 19 años. Además, hubo 140 partos de mujeres con una edad entre 45 y 49 años y once, con 50 o más. 

Por provincias

En todas las provincias de Castilla y León, el porcentaje de madres con 40 o más años supera el diez por ciento, salvo en Palencia, donde en 2025 fue del 8,3 por ciento. Las tasas más elevadas se registraron en Zamora (13 por ciento), Salamanca (12,3 por ciento), Valladolid (12,5 por ciento) y León (12,2 por ciento). A continuación, se situaron Burgos (11,6 por ciento), Ávila y Segovia (10,9 por ciento, en cada caso), Soria (10,7 por ciento). En cuanto a las madres más jóvenes, con menos de 25, solo Valladolid y Zamora superaron el diez por ciento, con un 10,5 y un 10,8 por ciento, respectivamente, mientras que Palencia se quedó con el 10,1 por ciento y León, el 9,8 por ciento. Completan el listado Burgos (9,3), Segovia (8,9), Ávila (8,5), Salamanca (7,6) y Soria (6,9 por ciento). Por lo tanto, la tasa de madres mayores es superior que el de mujeres que dan a luz con menos de 25 años en todos los territorios.

El retraso de la maternidad es uno de los motivos de la caída de la natalidad, ya que la edad es uno de los principales obstáculos para que una mujer se quede embarazada. Las mujeres de Castilla y León tuvieron en 2024 su primer hijo a los 32 años de media. Una edad es que seis años más con los que lo tenían hace cuatro décadas (25,6 años). 

Condicionante económico

El profesor de Ciencias Sociales de la Universidad Europea Miguel de Cervantes (UEMC) de Valladolid, Eduardo González, consideró que el retraso de la maternidad está relacionado con el componente económico. “Ser madre no es una decisión baladí por que es algo que nos condiciona de por vida, al formar parte de un proyecto familiar. Y eso obliga a contar con un sustento económico suficiente”, precisó. A su juicio, puede existir un deseo y una voluntad de crear una familia pero está “muy presente” el condicionante estructural y económico. 

En este sentido, mencionó a Ical que, con los cambios experimentados en el mercado laboral, lo habitual es contar con una formación de diez años para alcanzar un puesto de trabajo que permita vivir de forma holgada. Hasta llegar a ese momento, añadió, hay una precariedad laboral y una incertidumbre económica, unido al problema de la vivienda, que traen consigo una emancipación tardía. “No puedes proyectar un plan de vida a los 25 años por que, a esa edad, muchos jóvenes están en periodo de formación como en la universidad”, expuso. 

Vivienda, bajos salarios...

Por su parte, la presidenta del Consejo de la Juventud de Castilla y León, Ainoa Acebes, aseguró que el hecho de que los nacimientos de mujeres de 40 años y más superen a los de menores de 25 años no es una cuestión meramente demográfica o cultural, sino que responde, en gran medida, a las condiciones materiales de vida de la juventud. “Nos enfrentamos a importantes dificultades estructurales para desarrollar proyectos de vida autónomos”, denunció. Entre ellas, citó el elevado coste de la vivienda -tanto en compra como en alquiler-, unos salarios bajos en comparación con el coste de vida, la alta temporalidad laboral y una sobrecualificación, que no se traduce en empleos estables ni bien remunerados.

Todo ello, aseguró, provoca un retraso en los procesos de emancipación, que en la Comunidad ya se sitúa por encima de los 30 años de media. “Este retraso impacta directamente en decisiones vitales como la maternidad o la formación de una familia, que se posponen no por falta de voluntad, sino por falta de condiciones”, sentenció Acebes.

El docente de la UEMC subrayó también un cambio sociológico por la “devaluación” o “deterioro” de la institución familiar. “Hace 40 años, la familia era una institución muy fuerte y muy valorada por la sociedad y ahora ha quedado en segundo plano. Ya no es indispensable ser madre”, sentenció. Tampoco se olvidó de mencionar que el concepto de “primer amor” ha cambiado con el paso del tiempo. “Nuestro padres y abuelos se enamoraban con 20 años y su pareja era para toda la vida, algo impensable ahora”, apuntó. En este sentido, se refirió al “amor líquido”, relacionado con una transformación de la concepción de las relaciones amorosas.

Segunda juventud

Por otro lado, está presente la llamada ‘segunda juventud’, que se inicia con 40 años. “Cada vez vivimos más y las etapas de la vida se alargan, sobre todo la de juventud, que es la de preparación para la vida adulta. La adultez se ha reducido a costa de la juventud”, expuso Eduardo González. Algo que está relacionado con la tendencia al individualismo y al disfrute de una vida independiente frente a tener una pareja, que supone cesiones y límites.

La presidenta del Consejo de la Juventud concluyó que el aumento relativo de la maternidad en edades más avanzadas y el descenso entre las más jóvenes no debe interpretarse como una “libre elección generacional aislada”, sino como la consecuencia de un contexto que limita la capacidad de la juventud para decidir cuándo y cómo desarrollar su proyecto vital.