Un nacimiento insólito devuelve al mulo a los prados de Boñar
La localidad de Boñar ha sido escenario de un acontecimiento poco habitual en la ganadería actual: el nacimiento de un mulo, una circunstancia que no se producía en la zona desde hace más de 70 años.
La cría nació hace apenas una semana en una finca de la explotación Álvarez Gómez TC, propiedad de Luis Gregorio Álvarez y Sonia Gómez, quienes han visto cómo una de sus yeguas, llamada Mora, daba a luz tras ser cubierta por un burro de nombre Rosendo.
Un cruce poco frecuente
El nacimiento de mulos —resultado del cruce entre yegua y burro— es cada vez menos habitual, especialmente en el norte peninsular, donde esta práctica ha ido desapareciendo con el paso del tiempo.
En este caso, la gestación se produjo en una finca próxima al pabellón Isidro Martínez, donde los animales convivían en régimen extensivo. De varias yeguas expuestas al mismo burro, solo Mora llegó a quedar preñada, lo que refuerza el carácter excepcional del caso.
Cuidados y primeras dificultades
La cría, que aún no tiene nombre, permanece en los prados junto a su madre, siguiendo un manejo tradicional basado en pastoreo y alimentación complementaria. Durante los primeros días, los propietarios han tenido que separarla del resto de yeguas debido al rechazo inicial del grupo, una reacción que ya había provocado problemas en ocasiones anteriores con otros potros.
El seguimiento del parto y las jornadas de vigilancia han sido constantes en los días previos al nacimiento, dada la incertidumbre que rodea este tipo de cruces.
Recuperar una tradición ganadera
Los propietarios estudian ahora la posibilidad de repetir la experiencia y ampliar el número de yeguas destinadas a este tipo de cría, aunque reconocen que no todas aceptan la monta del burro.
Históricamente, los mulos han sido animales muy valorados por su resistencia y capacidad de trabajo, especialmente en labores agrícolas y ganaderas. Aunque su uso ha disminuido, su escasez actual los convierte en ejemplares apreciados dentro del mercado.
Memoria viva del campo
Este nacimiento no solo supone una rareza biológica, sino también un guiño al pasado de la ganadería tradicional en la montaña leonesa. La llegada de esta cría devuelve a la memoria colectiva una práctica que durante décadas formó parte del día a día en el medio rural y que hoy, de forma puntual, vuelve a abrirse paso en los prados de Boñar.