La Basílica de San Isidoro presencia el 'Desenclavo' de Jesús tras dos años sin procesión por la lluvia
El atrio de la Puerta del Perdón de la Real Colegiata Basílica de San Isidoro volvió a ser testigo este Sábado Santo, tras dos años sin poder hacerlo como consecuencia de la lluvia, de uno de los actos más solemnes de la Semana Santa leonesa, conocido como el ‘Desenclavo’, en el que se retira el cuerpo de Jesús de la cruz y se ofrece a su madre para, posteriormente, procesionar como Cristo sepultado en un cortejo en el que se incorpora una talla de la Piedad.
Regreso a las calles
Tras dos años obligados a suspender su procesión y desarrollar el acto en el interior de la iglesia de Santa Marina la Real, los hermanos de la Cofradía del Santo Cristo del Desenclavo partieron felices del patio del Colegio Leonés alrededor de las 16.30 horas, cuando iniciaron un cortejo procesional compuesto por los pasos denominados ‘El antiguo crucificado’, ‘El Santo Cristo del Desenclavo’ y ‘Nuestra Madre María Santísima del Desconsuelo’.
Encabezados por la ronda que anuncia a golpe de sonido a la procesión, los papones condujeron a sus tres pasos hasta la plaza de San Isidoro, previo canto de la salve por las Clarisas Descalzas desde el interior del convento de la Santa Cruz, para conducir al atrio de la Puerta del Pendón de la Basílica a Jesús crucificado, mientras que el resto de pasos reposaron ante las miles de personas presentes y bajo el sol de este Sábado Santo.
El momento culminante del Desenclavo
Con la imagen titular de la penitencial leonesa ya a los pies del monumento románico y con la Muy Ilustre Real e Imperial Cofradía del Pendón de San Isidoro y el Cabildo Isidoriano como testigos, los hermanos ‘desenclavadores’ ascendieron al paso y procedieron a quitarle la corona de espinas y los clavos, bajo el ‘Canto de las Llagas’, para descender con un sudario el cuerpo de Jesús y presentárselo a su madre.
Fue entonces cuando se produjo otro momento de emoción en esta semana de Pasión leonesa, cuando la Virgen hizo una reverencia a su hijo, al que los cofrades se llevaron para dejarlo descansar en su lecho. En cuanto al trono en el que se erige la cruz ya vacía del cuerpo, la Cofradía colocó la imagen de una Piedad, es decir, de la Virgen con su hijo muerto en el pecho.
La Piedad pasó a encabezar la procesión de la Cofradía del Santo Cristo del Desenclavo, que dejó atrás la plaza de San Isidoro para continuar por la calle Sacramento, la plaza de Santo Martino, la plaza de Puerta Castillo y la calle Serranos y la plaza que lleva su nombre -plaza del Desenclavo-hasta llegar al lugar de partida, el Colegio Leonés, frente a la Iglesia de Santa Marina la Real, para recogerse hasta el año próximo.