El traslado de la Dolorosa y la Verónica llena de recogimiento la noche en Villafranca
Villafranca del Bierzo celebró el Jueves Santo con una de sus citas más solemnes y emotivas, marcada por el fervor popular y el profundo recogimiento. A las 22:00 horas, desde la iglesia de San Francisco, partía la procesión de traslado de la Virgen de los Dolores y la Verónica, organizada por la Orden Franciscana Seglar, en un acto que congregó a numerosos vecinos y visitantes.
Devoción en la oscuridad
Bajo la tenue iluminación de faroles y velas, la imagen de la Verónica avanzó portando el paño con el rostro de Cristo, evocando el gesto compasivo de quien, según la tradición, limpió el rostro de Jesús camino del Calvario. A su lado, la Virgen de los Dolores procesionó con su característico manto, en tonos verdes o negros y ricamente bordado en oro, símbolo del duelo y la entereza ante el sufrimiento.
El cortejo discurrió por las calles en un ambiente de profundo respeto, donde el silencio solo se veía interrumpido por la música y el acompasado sonido de los pasos, reforzando la atmósfera de recogimiento.
Llegada en penumbra a la Colegiata
La entrada en la Colegiata estuvo marcada por la emoción. El templo, sumido en semipenumbra, recibió a la Virgen de los Dolores con los acordes solemnes del órgano, intensificando un momento de gran carga simbólica y espiritual.
El broche musical del "Stabat Mater"
Como colofón a la procesión, el coro San Valentín de Villafranca interpretó el “Stabat Mater”, una plegaria que refleja el dolor de la Virgen ante la cruz. Sus voces resonaron en el interior del templo, poniendo el broche final a una noche de profunda devoción.