Una PAU con nervios y optimismo
Los pasillos repletos de apuntes de última hora, las conversaciones en voz baja y los inevitables nervios previos han vuelto a ser protagonistas este martes en la Universidad de León con el inicio de la Prueba de Acceso a la Universidad (PAU), una cita decisiva para miles de estudiantes que aspiran a comenzar sus estudios superiores el próximo curso.
En esta convocatoria ordinaria participan un total de 2.049 alumnos procedentes de 63 centros educativos de toda la provincia. De ellos, 1.576 realizan los exámenes en el Campus de Vegazana y 473 en el Campus de Ponferrada.
Una movilización de gran envergadura
La organización de las pruebas obliga cada año a desplegar un importante dispositivo humano y logístico. Según explicó el vicerrector de Actividad Académica, Julio Abad, más de 200 docentes participan en el desarrollo de la PAU, entre profesorado universitario y de institutos de Educación Secundaria y Formación Profesional.
A ellos se suman más de 25 profesionales del personal técnico, de gestión y administración de la Universidad de León encargados de coordinar una convocatoria que se desarrolla simultáneamente en numerosos espacios académicos.
En León, las pruebas se distribuyen entre las facultades de Derecho, Ciencias Biológicas y Ambientales, Ciencias Económicas y Empresariales, la Escuela de Ingeniería de Minas, el Aulario de Vegazana y la Escuela de Ingeniería Agraria y Forestal. En Ponferrada, los exámenes se celebran en el edificio Central y en el Aulario del campus berciano.
Lengua Castellana abrió la convocatoria
La jornada comenzó a las 8.30 horas con el llamamiento de los estudiantes en las distintas sedes de examen. Minutos después arrancó la primera prueba, correspondiente a Lengua Castellana y Literatura II, que abrió oficialmente tres intensas jornadas de evaluaciones.
A partir de ahora los alumnos deberán enfrentarse a materias como Historia de la Filosofía, Inglés, Historia de España y diversas asignaturas específicas vinculadas a las ramas científica, tecnológica, sanitaria o de ciencias sociales.
La convocatoria ordinaria concluirá el próximo 4 de junio, mientras que la extraordinaria se celebrará los días 30 de junio y 1 y 2 de julio.
Más vigilancia frente al fraude tecnológico
La principal novedad de esta edición es el refuerzo de las medidas de control destinadas a evitar el uso de dispositivos electrónicos prohibidos durante los exámenes.
La Universidad de León ha incorporado detectores de señales que permiten localizar de forma aleatoria herramientas tecnológicas como pinganillos, relojes inteligentes o gafas con sistemas de grabación y comunicación.
Julio Abad explicó que la institución se ha dotado de estos equipos "para evitar el uso de pinganillos, smart glasses o smart watches" y con el objetivo de "impedir el fraude y garantizar la igualdad entre estudiantes".
Los controles forman parte de una estrategia preventiva que busca preservar la transparencia de las pruebas y adaptarse a las nuevas formas de fraude académico asociadas a los avances tecnológicos.
Una PAU continuista a la espera de cambios
La estructura de los exámenes mantiene un formato muy similar al de la convocatoria anterior, después de la adaptación realizada a la normativa implantada en los últimos años.
La Universidad de León trabaja en línea con las directrices promovidas por la Conferencia de Rectores de las Universidades Españolas (CRUE), que persiguen avanzar progresivamente hacia una mayor homogeneización de las pruebas de acceso en todo el país.
Sin incidencias en una jornada clave
La primera mañana de exámenes transcurrió con normalidad y sin incidencias destacables, según confirmó la organización.
Mientras los estudiantes afrontan una de las pruebas más importantes de su etapa académica, la Universidad de León vuelve a convertirse durante estos días en el escenario donde se decide buena parte del futuro universitario de más de dos millares de jóvenes leoneses. Los nervios ya están presentes, pero también la ilusión por acceder a la carrera soñada tras años de esfuerzo y preparación.