Francisco Vaquero: "El mundo rural todavía tiene fuerzas para resurgir"
El documentalista leonés, al frente de Metáfora Visual, presenta 'Ladrones de fuego' y reivindica el papel de los pueblos frente al abandono y los macroproyectos
Nos encontramos con Francisco Vaquero Robustillo. Desde su productora, Metáfora Visual, se ha convertido en un autor de referencia en el ámbito del cine documental reivindicativo en defensa del medio ambiente. Tras sus aplaudidas “Ganado o desierto” y “Vidas irrenovables”, este año ha estrenado “Ladrones de fuego”, crónica viva y en vivo de los grandes incendios que asolaron la Península Ibérica en 2025. Nos atiende en plena gira de exhibición y promoción de este último documental que podrá verse este jueves 17 en las Escuelas de Villanueva de Jamuz a las 20.00 horas.
Lo primero, Fran, si te apetece, cuéntanos cómo llegas a la realización de este tipo de documentales. Desde tus orígenes profesionales a tus motivaciones o lo que te sirve de catalizador para empezar en este campo.
Mientras estaba en la Universidad estuve de prácticas en varias producciones de películas y cortometrajes profesionales en España. Eran los años 2010 - 2012. A la tercera película se me ocurrió pedirle a la directora de Producción que si me podía pagar algún pequeño sueldo para que, al menos, no me costara dinero el ser parte del equipo de la producción y me dijo: “Esto son lentejas, si quieres las tomas y si no las dejas”. Y a pesar de que las lentejas son un plato muy apetitoso, principalmente en época invernal, decidí dejarlas y no tomarlas.
Como no hay mal que por bien no venga, debo dar las gracias a esta mujer porque, gracias a esa decisión, tomé una mejor, no otra que fundar nuestra propia productora en verano del 2013 junto a Pedro Moriche y Manuel Luque Couso: Metáfora Visual. Los primeros años nos dedicamos a la producción de spots publicitarios, así como vídeos corporativos y promocionales de pequeñas y medianas empresas. Sobre el año 2018 teníamos ganas de emprender la producción propia de documentales. Nosotros somos de pueblo y, excepto los años de estudiantes y algún que otro paréntesis, hemos vivido siempre en el pueblo por lo que las temáticas rurales nos llamaban la atención, pero no encontrábamos ningún tema interesante, hasta que en el año 2019 se nos contrata para rodar la gira del protagonista de nuestra primera película “Ganado o Desierto”.
Estuvimos 10 días filmando conferencias y visitas a fincas ganaderas junto a Allan Savory y muchas personas que le acompañaban, y lo que empezó como un encargo se convirtió en nuestra primera producción de largometraje documental. Su metodología nos pareció tan apasionante que llegamos a un acuerdo con los organizadores para que las imágenes nos las quedáramos nosotros y producir nuestro primer film. En la distribución de “Ganado o Desierto” empezamos a conocer la realidad de España en cuanto al mundo rural de forma más precisa, ya que el viajar a tantos pueblos y hablar con las personas autóctonas te da otra perspectiva de la realidad. Fue en esa gira donde conocimos que la transición que llaman energética o ecológica no es lo que nos dicen y decidimos producir “Vidas Irrenovables”. Con esta segunda película sí que llegamos a la conclusión de que nuestras producciones estarían enfocadas en poner el valor el mundo rural o en denunciar las atrocidades que los territorios camperos sufren. Fue así como nació “Ladrones de Fuego”, por la preocupación de que año tras año, verano tras verano, se arrasan nuestros ecosistemas, nuestra fauna, nuestra flora, nuestras formas de vida y aunque esta película no estaba en nuestros planes, fue una petición de muchas personas que ya conocían nuestro trabajo y que estaban sufriendo en agosto 2025 la devastación del fuego.
¿Cómo se decide la temática del documental? ¿Inquietudes propias? ¿Casualidades? ¿Actualidad?
Pues un poco de todo. Como te he comentado, la primera por casualidad, aunque se junta la inquietud por el ganado y la ganadería. Mi pueblo tiene decenas de miles de cabeza de ganado ovino en extensivo y siempre se culpaba al ganado de todos los problemas. Fue al conocer la metodología de Allan Savory que nos dimos cuenta de que el problema no era el qué sino el cómo. Fue casualidad y a esta casualidad se le sumaba una inquietud. En “Vidas Irrenovables” primó la actualidad y en “Ladrones de fuego” de nuevo la casualidad, pero en todas ellas al final debe haber inquietud propia y deseo por contar esa realidad, si no, desde mi punto de vista, creo que la película estaría carente de alma.
Háblanos un poco de las dificultades del rodaje. No ya de las materiales, que son importantes, sino las psíquicas. Quien haya visto alguna de tus películas sabe de qué hablamos: son situaciones límite, difíciles de gestionar y digerir. Mucha gente puesta a prueba, al borde de perderlo todo, o habiéndolo perdido. Incluso la vida de algún ser querido.
Cierto. De hecho, en muchas ocasiones parece que ejercemos de psicólogos. Esto es algo inevitable y, si eres una persona con cierta sensibilidad, te afecta. Las personas que sufren estos problemas podríamos ser cualquiera de los que vivimos en los pueblos y eso hace que empatices y que sientas parte de su dolor. Pero a nosotros, a pesar de que hay momentos duros en los rodajes y en la fase de montaje al volver a ver todo lo grabado, esto, en vez de hundirnos, nos da fuerzas para seguir denunciando y así poder ayudar a quien se siente desprotegido, abandonado e incluso machacado por la estupidez institucional. A la vez que nos permite conocer a personas maravillosas y ese vínculo que se establece hace que queramos aportar con nuestro trabajo la ayuda que está dentro de nuestras posibilidades. Es duro, pero es mucho más agradable, productivo y enriquecedor.
En tus documentales hay una denuncia permanente y justa. A grandes rasgos, el sacrificio del territorio para obtener beneficios económicos sin tasa y por parte de “los de siempre”. ¿Es posible que las autoridades tengan una visión tan cortoplacista como para negar las evidencias del expolio, el cambio climático, etc…? ¿Qué análisis te merece?
El análisis que puedo hacer después de visitar cientos de territorios rurales de España en los últimos años es que todas las fuerzas políticas están al servicio de esos poderes económicos y que son simplemente un engranaje para que este expolio se pueda llevar a cabo. Siempre hay excepciones, pero principalmente desde algunos alcaldes y no desde instancias superiores. No me creo que sean ineptos o que no conozcan lo que está sucediendo o las consecuencias de sus decisiones. Desde mi punto de vista falta sensibilidad, falta honradez y falta hacer su trabajo, que es estar al servicio de la sociedad y de una gestión de los recursos que no machaque los ecosistemas hasta su destrucción y permita un desarrollo económico que favorezca a las personas y no a las corporaciones multinacionales. El tema del cambio climático para ellos es el chivo expiatorio para justificar todas sus atrocidades porque ellos son los que nos crean los problemas y luego nos ofrecen sus soluciones vestidas de verde, que lo único verde que tienen es la capa de pintura de los logotipos de las corporaciones a través de las cuales ejecutan sus políticas.
En particular en León parece claro que hay una política sostenida de expolio de recursos: territorio, sol, viento y agua. Pero es un tema de toda España y más allá, claro.
Así es. Nosotros hemos visitado en los últimos 4 años cerca de 700 pueblos a lo largo y ancho de toda España y estoy casi completamente seguro que no hay una comarca que se libre de algún macro proyecto de minería, eólica, fotovoltaica, central térmica de biomasa, del mal llamado biometano, centro de datos o similar. La situación es muy delicada y muy grave para todo el país.
¿Piensas, por ejemplo, que se ha “prostituido” el espíritu de la Agenda 2030 en función de la producción de renovables a toda costa? ¿O era nada más que un proyecto “buenista” manejado desde el principio por los lobbies energéticos?
Pienso que las maneras de hoy en día de las élites en cuanto al expolio y sometimiento de la sociedad y los recursos naturales es mucho más sofisticada y sibilina. Se ponen la máscara y te visten el santo con los mejores ropajes para que todos pensemos que es una buena causa y, en el fondo, es lo mismo de siempre o incluso peor, porque cuando vienen directos uno puede verlo con claridad, pero cuando se camuflan, darse cuenta lleva más tiempo y que la masa social se una para defenderse es más difícil. Por resumirlo, haciendo referencia al maravilloso y sabio refranero español: “Que Dios me libre del toro manso que del bravo me libraré yo”.
Pues eso pienso, que la Agenda 2030 es el toro manso a través del cual justifican todas sus soluciones atroces. Y desde mi humilde opinión, de las organizaciones políticas que en España dicen que están en contra pienso que, en esencia, no es así y que son una pata necesaria para que se sostenga esa mesa que les da de comer a todos porque en el fondo no hacen nada para que estos proyectos, y todo lo que hay detrás de ellos, no se ejecuten. Como decía, son más sibilinos y han llegado a un punto que controlan todo el espectro: los que están a favor y en contra. Lo que hoy se llama de manera habitual control de la disidencia. Debemos ser los ciudadanos y la sociedad civil la que produzca el cambio y la que revierta esta tendencia diabólica.
¿Qué opinas sobre los aprovechamientos de biomasa? ¿Son necesarios? ¿Son un negocio redondo? Aquí cabe hablar de ese concepto, “maleza”, y de esa idea de la limpieza de montes como desbroce masivo. ¿Por qué crees que hay tanta intoxicación informativa con este asunto? Ese querer hacer frentismo entre aprovechamientos e industria agro-ganadera y ecologismo.
Los desbroces, limpiezas, gestión, cuidado o como lo queramos llamar son necesarios. Pero hay que hacerlo de forma que respete el equilibrio de cada ecosistema. Está claro que estas “hienas” aprovechan cualquier desbarajuste para tratar de proponer una solución que lo único que soluciona son sus cuentas de resultados. El desbroce, si hay que hacerlo masivo, es para eliminar esas plantaciones horrendas de monocultivos de eucalipto y de pinos. Desde nuestro punto de vista hay que apostar por una gestión ganadera responsable, de rotación donde el ganado sea un vector biológico de producción de pastos y regeneración, a la vez que mantener la vegetación en su estado óptimo de volumen para que, no ya si hay incendios, que los habrá, no lleguen a producir la energía que estamos viendo en los últimos veranos, que hacen que sean inextinguibles. Respecto a la intoxicación, es una de sus herramientas: aprovechar cualquier problema para hincar sus tentáculos y asfixiar los recursos hasta borrarlos del mapa.
Pero en tus películas también se muestran vías de solución, alternativas y esperanzas…
Es una cuestión “peliaguda”, pero, por suerte, conocemos muchas experiencias creadas desde la base, desde la ciudadanía que están demostrando unos resultados espectaculares tanto a nivel ambiental, cultural y económico. Por eso apostamos por una gestión ganadera racional, por una gestión forestal tradicional y por la conservación de unos valores tradicionales que nos han traído hasta aquí a través de una observación y conocimiento milenario, puestos en peligro en pocas décadas. Desde nuestro punto de vista por esto es por lo que debemos apostar porque además está demostrado. No hablamos de cantos de sirena. Hablamos de hecho probados.
Otra denuncia clara que hemos podido ver en “Ladrones de fuego”: las condiciones laborales de los bomberos forestales.
Lo de las condiciones laborales de los bomberos forestales es increíble. Con esas condiciones no debería haber ningún sector, pero para unas personas que se juegan la vida y que su trabajo es defender un patrimonio natural fundamental para la vida de todos es intolerable. Deberían hacer una huelga general en pleno verano todos los equipos de extinción de todas las comunidades, y quizás solo así se valoraría su trabajo y se mejorarían sus condiciones laborales.
… Y lo que las produce: la extinción de incendios como modelo de negocio.
Un incendio se puede producir por muchas causas, pero lo que está claro es que mientras haya negocio en algo tan delicado, es complicado que podamos encontrar una solución desde las decisiones políticas. La prevención, cuidado y gestión es lo que podría acabar con este negocio. Desde la sociedad tenemos que empezar a gestionar nuestros montes y territorios, desde los ayuntamientos y el ámbito local, y solo así conseguiremos terminar con este negocio. Hablamos que la extinción ronda los 20.000€ por hectárea, la gestión forestal unos 3.000€, las quemas controladas unos 300€ y la ganadería extensiva podría costar menos incluso y en unos años no costaría nada sino que daría riqueza. Cada uno que saque sus propias conclusiones.
Querríamos conocer tu impresión sobre la despoblación. ¿Qué políticas de repoblación ves posibles? Háblanos, por favor, del desistimiento en las actividades ligadas a los montes, que parece un problema demográfico y también político. ¿Van a desaparecer los pueblos?
Yo no creo que vayan a desaparecer los pueblos, o eso trato de pensar, trato de ser optimista porque si no fuera así, no estaríamos haciendo estas películas y se quitarían las ganas de vivir. Los pueblos están en una situación crítica porque las políticas de los últimos 70-80 años han hecho que las personas se fueran del campo. Se han ido recortando servicios, se ha ido dejando que las comunicaciones se deterioren, se ha ido apretando al pequeño empresario con imposiciones fiscales inasumibles, se ha ido cargando de burocracia y de legislación absurda la ganadería y la agricultura, se ha ido desprestigiando la cultura rural. En definitiva, se han ido promoviendo políticas que han ido destruyendo poco a poco la vida de los pueblos. En esta situación, si miramos a las ciudades, vemos que hubo un tiempo no muy lejano donde en la ciudad había oportunidad, trabajo y posibilidad de desarrollo. Pero a día de hoy las ciudades también están en un ambiente muy delicado por el problema de la vivienda, de los salarios, de contaminación… esto hace, desde mi punto de vista, que se pueda invertir el movimiento del péndulo y que en unos años empecemos a ver el éxodo urbano para volver a los pueblos. Básicamente por pura necesidad económica. Pero no solo económica, que en las ciudades muchas personas sienten que han perdido la conexión con la naturaleza, con la vida y vemos una tendencia a que muchas quieren retornar al rural.
No será sencillo, pero quiero pensar que pasará. Además, cada vez hay más proyectos relacionados con la vida de los pueblos impulsados por personas jóvenes que hacen que haya esperanza. Y si a esto le sumamos que la tecnología avanza de una manera que va a destruir muchos puestos de trabajo en las ciudades, pues quizás encuentren una nueva vocación en trabajos que no pueden sustituirse por máquinas. Vamos a pensar que va ser así y de esta manera despertar cada día con ilusión.
Hemos visto este año también cómo muchos pueblos se han salvado por la acción de los vecinos, que han decidido no desalojar. Falta coordinación y formación, pero, por lo que parece, todavía hay fuerzas.
Es que debe ser muy duro ver cómo se quema tu vida, tu negocio, tu casa y que, debido a la falta de medios, no haya nadie que lo venga a defender. Esto es inevitable dada la coyuntura en la que nos encontramos hoy en día. El tema es que se debería formar a las personas de los pueblos y saber qué tiene que hacer cada uno en caso de emergencia, que en ocasiones fallecen personas porque enfrentarse a un incendio forestal es muy peligroso. Esto lo deberían hacer los pueblos, los ayuntamientos. Y claro que hay fuerzas, el ser humano está diseñado para defender su vida en los momentos más difíciles y lo que también demuestra es una solidaridad y cooperación entre vecinos en estos momentos de tensión que nos dan también la alegría de saber que hay muy buenas personas, por suerte la mayoría, aunque los que no lo son acaparen más atención.
Formula tres deseos vinculados a todo lo que has visto en este terreno.
Bueno, creo que ya he dicho algunos anteriormente. Deseo que las personas sean conscientes del momento en el que estamos, que conozcan la dura realidad y que solo conociéndola podemos revertir la misma. Deseo que, una vez tomemos conciencia, seamos las personas las que provoquemos ese cambio de tendencia con nuestras acciones, con nuestro día a día. Que se den cuenta los políticos y corporaciones que la fuerza la tenemos nosotros, que aunque somos diferentes, y eso es lo bonito, tenemos que respetarnos porque los problemas importantes nos afectan por igual y que, si no nos unimos, las zarpas de los gigantes caerán igual sobre unos que sobre otros. Y deseo que en unas décadas veamos esta tendencia cambiar y el resurgir del mundo rural que respeta y adora su patrimonio natural, histórico y cultural.
Para terminar, se habla de trilogía con tus tres documentales, pero algo me dice que va a ser algo más que eso.
Claro que va a ser algo más, estamos ya rodando una película sobre la lucha de la sociedad rural española contra los macro proyectos del mal llamado biometano. Estamos produciendo una película sobre la historia de un pastor de Tarragona y varios proyectos más que estamos en proceso de preproducción. Esto no va a parar, al contrario, crecerá y cada vez a más ritmo. De hecho, para final de año seguramente lanzaremos una plataforma de contenido rural (MetáforaPlay) donde habrá solamente documentales ambientados en los territorios rurales. Hay cuerda para rato. Gracias.
Gracias a ti, Fran, por tu atención y compromiso. Más gente, por favor, más gente como el equipo de Metáfora Visual… Y todo el mundo a ver “Ladrones de fuego”.
Próximas fechas:
6 de octubre, 19.00 horas, Sala Región Leonesa, sede del Instituto Leonés de Cultura.
11 de octubre, 18.00 horas, Sueros de Cepeda.