Un cielo encendido para despedir a Edgar y José Luis desde El Bayo

Unas 200 personas, en su mayoría jóvenes, se reunieron a medianoche con sus vehículos para rendir homenaje a los dos amigos, fallecidos con 22 y 23 años en el accidente del puerto de Cerredo
Cientos de farolillos subieron hacia el cielo en homenaje a los dos jóvenes fallecidos.
Cientos de farolillos subieron hacia el cielo en homenaje a los dos jóvenes fallecidos.

El rugido de los motores quedó esta vez en silencio. A medianoche, el polígono de El Bayo se convirtió en el escenario de un homenaje cargado de emoción a Edgar Ramos Fernández, de 22 años, y José Luis Sancio Rivadeneira, de 23, los dos jóvenes que perdieron la vida hace una semana en un accidente de tráfico en el puerto de Cerredo.

Unas 200 personas, en su mayoría jóvenes y aficionados al mundo del motor, respondieron a una convocatoria que comenzó a moverse a través de las redes sociales y acudieron con sus vehículos para compartir un último adiós. Frente a la habitual imagen de coches, concentraciones y motores, la noche estuvo presidida por el silencio y el respeto.

El acto quiso convertir el cielo en el último lugar de encuentro simbólico para Edgar y José Luis. Los jóvenes encendieron y elevaron farolillos en su memoria, mientras representantes de las familias se sumaban a una despedida que sirvió también para agradecer el gesto de quienes quisieron acompañarlas en un momento de especial dolor.

Dos vidas truncadas en el puerto de Cerredo

La tragedia se produjo durante la madrugada del domingo anterior, después de que Edgar y José Luis hubieran compartido las últimas horas con sus amigos en la Vaqueirada de las fiestas de la Santina en Cerredo.

Posteriormente decidieron abandonar la celebración para cambiarse de ropa y emprendieron el trayecto hacia Caboalles de Abajo en un Renault Clío. El accidente ocurrió aproximadamente tres kilómetros después de Cerredo, cuando el turismo se salió de la calzada tras invadir el carril contrario al final de una curva.

El vehículo volcó, golpeó una baliza de nieve y terminó impactando contra la pared rocosa con el techo. Una persona que circulaba por la zona alertó al 112 Asturias alrededor de la 1.15 horas al localizar el coche accidentado.

En un primer momento no se apreciaban ocupantes en el exterior. Los servicios de emergencia reclamaron entonces la intervención de los bomberos de Villablino, que localizaron en el interior del vehículo los cuerpos sin vida de los dos jóvenes.

Un duelo compartido a ambos lados del puerto

La noticia corrió rápidamente entre quienes todavía permanecían en las fiestas de Cerredo. Lo que debía ser una jornada festiva terminó convertida en un día de conmoción y silencio en una zona donde las relaciones personales entre los jóvenes de Degaña, Cerredo y Laciana hacen que la pérdida de dos de los suyos se sienta como una tragedia colectiva.

En Cerredo, vecinos y amigos se concentraron en el entorno del tanatorio para acompañar a la familia de Edgar. En Villablino, la capilla ardiente de José Luis, instalada en el tanatorio San Miguel, recibió durante horas a compañeros, amigos y conocidos.

El dolor alcanzó también a Ponferrada, donde Edgar residía y trabajaba, y a Caboalles de Abajo, localidad vinculada a la vida de José Luis. El puerto que une Degaña y Laciana quedó convertido así en el punto geográfico de una tragedia que ha golpeado a toda una generación de jóvenes.

Edgar, entre Ponferrada y sus raíces de Cerredo

Edgar Ramos Fernández había desarrollado parte de su vida en Ponferrada, donde trabajaba como repartidor de Foster mientras continuaba con sus estudios. Sus raíces, sin embargo, permanecían firmemente ligadas a Cerredo y a las actividades de su entorno.

Había jugado al fútbol durante su juventud en el Cuatrovientos de Ponferrada y participaba cuando podía en actividades organizadas en Zarréu. Sus allegados lo describían como un joven especialmente vinculado a sus orígenes y orgulloso de su procedencia minera.

Su fallecimiento supone además un nuevo golpe para su familia, que había sufrido aproximadamente dos años atrás la muerte de Ramiro Ramos, padre de Edgar y conocido sindicalista de Cerredo.

Edgar deja a su madre, Olvido Fernández, a su hermana Samia y a su novia, Clara. La cantante canguesa Beatriz, del Grupo Beatriz, también quiso recordar públicamente al joven y trasladar su pesar por una muerte que dejó "sin palabras" a quienes lo conocían.

José Luis, una vida ligada a Laciana y al deporte

José Luis Sancio Rivadeneira tenía 23 años y residía en Caboalles de Abajo. Trabajaba junto a su padre en actividades relacionadas con la pizarra y desde joven mantuvo una estrecha relación con el deporte.

Durante varios años formó parte de diferentes categorías del Club Deportivo Laciana hasta alcanzar el equipo sénior. Antiguos compañeros y jugadores se acercaron al tanatorio de Villablino para acompañar a la familia y despedir a quien había compartido con ellos buena parte de su trayectoria deportiva.

Hijo único de José Luis y Eva, actualmente divorciados, mantenía asimismo vínculos familiares con Cerredo. Allí están enterrados su abuelo y un tío, otra conexión más con una localidad que terminó siendo escenario de sus últimas horas.

El Bayo convierte el dolor en un último recuerdo

El homenaje celebrado en El Bayo nació de manera espontánea y encontró una respuesta especialmente significativa entre los jóvenes. Los vehículos se concentraron en el polígono, pero los motores permanecieron apagados para dar protagonismo a un acto en el que el recuerdo estuvo por encima de cualquier otra consideración.