Los gigantes y cabezudos de Ponferrada se mudan al Museo del Bierzo

La comparsa, formada por 19 piezas de diferentes épocas que han sido recientemente restauradas, mejorará su conservación y será "dignificada"

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Los gigantes y cabezudos de Ponferrada se conservarán y expondrán de forma permanente en el Museo del Bierzo.

El Ayuntamiento de Ponferrada comunicó este viernes la decisión de conservar y exponer definitivamente los 19 ejemplares de gigantes y cabezudos recientemente restaurados en el Museo del Bierzo.

“Durante los últimos años se guardaban en almacenes municipales y tras la importante y necesaria restauración llevado a cabo merecen ser dignificados como testimonio del sentir y aprecio de generaciones de vecinos y visitantes. Son parte de nuestro patrimonio cultural y sentimental, y deben conservarse de la forma más adecuada, con el interés añadido de que, además, se mostrarán en un edificio histórico tan relevante como el Museo del Bierzo”, aseguró el alcalde, Marco Morala.

Los cuatro gigantes (Valerio e Isabel, luego Lucinda) también llamados los ‘bercianos’ y la pareja de ‘El Templario’ y ‘La Dama’ (Álvaro Yáñez y Beatriz Osorio, protagonistas de la novela ‘El Señor de Bembibre’) sustituyeron en 2002 a la maltrecha pareja de gigantes ataviados de bercianos que se conservaban desde los años 60.

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Los gigantes y cabezudos de Ponferrada se conservarán y expondrán de forma permanente en el Museo del Bierzo.

Cabezuelos de todas las épocas

Los cabezudos, datan de diversas épocas, desde los años 60 y 70 hasta la década de los 2000 conformando una singular comparsa. Los más antiguos mantenían sus estructuras de cartón piedra, pero se encontraban en mal estado por los desgastes del uso, diferentes intervenciones realizadas a lo largo de los años y numerosos repintes y reparaciones que los habían deformado tanto que algunos ya habían sido retirados de las salidas a la calle.

Todos ellos, algunos con 60 años de antigüedad, han sido restaurados en los talleres de la centenaria empresa Aragonesa de Fiestas. Ahora, con sus nuevas vestimentas, vuelven a lucir en todo su esplendor, aspecto que motiva a los porteadores a bailarlos por la ciudad, despertando la sonrisa y curiosidad de mayores y pequeños, subrayan desde el Consistorio.