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Manzanera expone sus limitaciones

Despejar a la nada, esconderse en el tumulto y mirar al infinito. Podrían ser estas acciones el futuro inmediato de hoy de Manzanera...
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Despejar a la nada, esconderse en el tumulto y mirar al infinito. Podrían ser estas acciones el futuro inmediato de hoy de Manzanera, un director deportivo endiosado cuando nadie podía toserle, como ha sucedido hasta ahora, pero él mismo ha dejado anoche que se le escape el aura de deidad. 

El todopoderoso jefe de la Cultural quiso mostrar a las 12 de la noche de ayer lunes las costuras que expone en su escaparate de errores. Las mismas que le llevan a un cadalso donde Aspire recapitula meteduras de pata como marca de agua ante un futuro que, en condiciones normales en cualquier empresa privada, debería ser el de un sustituto en su cargo.
 
La traca que ha liado el director deportivo culturalista este mes de enero es de esas que se deberían estudiar en los cursos de dirección deportiva. Creo que ya ni sus acólitos en redes, ese ejército que le aplaudía hasta en el despropósito, le sostiene. 

Le están dando galletas a dos manos, bofetadas ante una incompetencia en la toma de decisiones que le llevarán estos días a practicar un ejercicio de funambulismo para evitar su caída a unos infiernos con brasas que él mismo ha avivado.  

Eso sí, cuando Llona tuvo la plantilla que quería a su disposición, la entrenó otro. 

Dicen que Aspire, sobre todo desde Madrid con los tentáculos de Antonio Martínez, sostuvo su trabajo en el mercado veraniego. Rubén Sobrino, Jordi Mboula o Iván Calero, por ejemplo, habrían llegado de su mano, lejos del poder de decisión de Manzanera. 

Salvó el tipo entonces y, además, se cargó a Raúl Llona, su máximo objetivo desde el pasado mes de mayo, un cese en el que el técnico riojano fue ninguneado hasta la extenuación. 

Sus quejas, en la configuración de la plantilla, enervaron en exceso a un Manzanera que esperó su momento para despedirle no sin exponerse a otro momento disparatado con el no fichaje de Guillermo Romo y la llegada de Ziganda, su opción no B, sino E o F. Eso sí, cuando Llona tuvo la plantilla que quería a su disposición, la entrenó otro. 

Desde entonces, en la pasarela del esperpento de aquellos días, se intentó maquillar su situación con el aumento del límite salarial, con las vociferadas situaciones manifestadas por sus monaguillos de los medios en busca de su defensa, pero, ni con esas. 

Tenía todo pinta de repetir el modus operandi de aquel Sabadell que, en la 20-21, se fue al descenso amparado en las mismas decisiones de Manzanera.

Además, refuerzas a un rival directo como el Zaragoza con la llegada de Larios

Ahora, ha tenido más de siete semanas para planificar una plantilla que se sabía que perdería huestes. Dejas salir a Pibe, a Mboula, a Larios, sabes que quizás se vaya Fornos, que se va Paraschiv… en fin, que has tenido tiempo, mucho tiempo para remendar la plantilla y hacer un equipo competitivo, pero nada,  sólo se han lanzado globos sonda dirigidos desde despachos con llegadas utópicas, véase el caso de Karrikaburu, Izeta, Gragera…  Llamas, tras la derrota del sábado al entorno de Obolskii, buscas a la desesperada delanteros en el extranjero (Seren Diao o Clau Mendes estuvieron en la mesa), intentas entrar en la pelea por Álex Rubio, pero llegas tarde, a destiempo y con desesperación. 

Además, refuerzas a un rival directo como el Zaragoza con la llegada de Larios al plantel maño sin firmar una cláusula del miedo que evite sustos. En fin, desastre es poco. Pero no nos olvidemos de Natichu, la persona que ha delegado el poder en Manzanera sin sacar la tijera y los pellizcos cuando debía hacerlo. 

Quizás que Aspire resetee al club en los despachos podría ser la mejor opción para el futuro blanco, un futuro que, visto como se faja el club en esas oficinas, pinta más que negro.