El tiempo

La burbuja

En los últimos meses unas cuantas empresas tecnológicas, las de siempre propiedad de los de siempre, han invertido grandes cantidades de capital provenientes de opacos endeudamientos en sus proyectos de Inteligencia Artificial. Esto huele a burbuja que tira para atrás. Algunos profesionales de la economía ya han advertido de que, si los beneficios prometidos no llegan más pronto que tarde, Wall Street va a temblar. Es tal la fiebre por la IA que ha llegado hasta nuestro humilde territorio. El mes pasado, Aetical, Federación de Asociaciones de Empresas de Tecnologías de la Información, Comunicaciones y Electrónica de Castilla y León, celebró la jornada “Empresa y Digitalización: IA, herramientas prácticas y ciberseguridad para tu empresa”, en la que se trataba, entre otras cosas, el uso de la Inteligencia Artificial en la empresa. Aparte, un equipo de investigadores en el que participa el Instituto Tecnológico de Castilla y León (ITCyL) ha desarrollado, a partir de la IA, un sistema que optimiza la entrada y salida de camiones en instalaciones industriales. Está claro que, bien aplicada, esta nueva tecnología es muy útil para ciertas actividades, pero hay que tener en cuenta que, instalados en grandes cantidades, estos centros de servidores crean multitud de residuos tecnológicos y consumen en los lugares que los albergan gran cantidad de agua que en ocasiones escasea. La Inteligencia Artificial es un fenómeno más perjudicial que beneficioso si no se pone un control desde los Estados a las tecnológicas de los magnates de turno. Sin contar con que no todo el mundo tiene el mismo punto de vista respecto a este asunto.