Nada es para siempre
Como ya hemos hablado en alguna publicación pasada, la validez del PIB como medida de progreso y estado de la economía de un país se está poniendo en entredicho. Hay otros indicadores de bienestar más fiables a la hora de medir lo positiva que es la vida en una determinada nación. La Felicidad Nacional Bruta (FNB) de Bután es uno de estos. Este pequeño país, situado en el sur de Asia, entre China e India, ha desarrollado este índice utilizando el método Alkire-Foster, que armoniza 33 indicadores cuidadosamente seleccionados en nueve dominios. Esta preocupación de sus dirigentes por cada aspecto de la vida de sus ciudadanos convirtió a este diminuto estado en el país más feliz del mundo. Como nada es para siempre, Bután ha empezado a perder población, sobre todo entre la gente más joven. El cierre de las fronteras durante la pandemia del Covid-19 afectó gravemente a su economía, debido mayormente al desplome del turismo. Algunas amenazas ambientales provocadas por el cambio climático han agravado su situación y han forzado emigraciones tanto externas como dentro del mismo país. Aun así, el ejemplo de esta valiente nación y su peculiar forma de medir la dicha de su gente es una luz que orienta hacia un futuro mejor.