El tiempo

Deshacer

Los últimos movimientos que se han producido, o se anuncian próximos, en algunos medios de comunicación van a coger a más de uno, o una, desprevenida o con el paso cambiado...
prensa

Los últimos movimientos que se han producido, o se anuncian próximos, en algunos medios de comunicación van a coger a más de uno, o una, desprevenida o con el paso cambiado. Sorprendidos en su aún cándida buena fe, pensando que son de izquierdas si leen “el diario independiente de la mañana”, como gustaba nombrar a “El País” el ilustre Manolo Martín Ferrand (trece años que nos falta); o escuchando a Alsina en su programa de Onda Cero y sentirse más de centro que el fiel de la balanza, van ahora a notarse algo huérfanos y que la cosa empieza a cargar a la derecha, contraviniendo ese código tácito de equilibrios. Los sastres clásicos, hoy casi extintos, usaban el término “carga” de un modo bien específico que, si no conocen, les invito a investigar. Que también está metafóricamente bien traído por aquello de qué es lo que nos acaban tocando estos cambios, moral y ánimo aparte.

Viendo casos como los que les nombro, me alegro de no tener puesto a disposición de tales poderosos medios mi talento simpar (“simparticular” relevancia, quiero decir)

El caso es que los medios parecen deberse a sus accionistas. Viendo casos como los que les nombro, me alegro de no tener puesto a disposición de tales poderosos medios mi talento simpar (“simparticular” relevancia, quiero decir). En este Heraldo nuestro no me tocan ni una coma, y eso que es de lo que más meto, a fuerza de subordinadas. Que este estilo juntaletras, que algunos me afean por alambicado, necesita reforzar la sintaxis a base de puntuación, no siempre fácil. Como no siempre fácil es transigir con alguno de los epítetos empleados cuando “lisonjeo” a quien me merece poco crédito. Lo dicho, de censura, nada.

A Alsina se lo han cargado, y esto es un juicio de valor probablemente exagerado, por meterse con ese dechado de empatía, saber estar e impoluta trayectoria familiar, que es IDA, Isabel Díaz Ayuso. O por ridiculizar sin esfuerzo, que falta no hace, al propio Feijoó en sus incongruencias, que, puesto a ser gallego en una escalera, no importa que suba o baje, que normalmente se tira por el hueco de su propia incompetencia. Pero puede que al “Carlos bueno” de las mañanas se lo hayan pasado por la piedra por otra razón que se nos escapa a la mayoría, si no escarbamos en los consejos de administración de las empresas de comunicación. Y ahí hay alguna coincidencia que yo, conspiranoico conspicuo (no hay más que leerme) les traigo a colación. 

El Grupo Planeta es dueño de un conglomerado de empresas, más de cien, que van desde el negocio editorial hasta el ámbito educativo. Pasa por medios de comunicación como Atresmedia, donde se integra Onda Cero. Casualmente, tenemos por ahí en el organigrama, y no precisamente perdido, a Mauricio Casals, jefe de los “marhuenders”, que hablar de razón me parece exagerado, consejero de Atresmedia y también, y solo de refilón, patrono de la Fundación Quirónsalud, cabecera de las clínicas con las que Ayuso y su novio, en esos medios llamado Alberto Burnet, han tenido no muy transparente relación. A mí eso de Alberto Burnet me suena a nombre de guerra de mago escapista, y algo de eso va a haber. Recuerden que sus apellidos reales son “González Amador”. Y digo que lo recuerden porque hace tiempo que no sale en los papeles, a ver si nos olvidamos de sus hazañas.

Alsina paga lo que a Ayuso le pareció acoso y que cualquiera que escuche o vea la entrevista donde le preguntaba por Burnet llamaría periodismo

Alsina paga lo que a Ayuso le pareció acoso y que cualquiera que escuche o vea la entrevista donde le preguntaba por Burnet llamaría periodismo. Esa palabra tan denostada ahora por su uso indiscriminado, tan lejos de su original sentido, a base de inventos, bulos, “fake news” y ruido general. Nos dejan al agudo locutor y periodista encargado de una franja horaria de menor audiencia y con bastante menos “carga” (sigo con la mía), siendo sustituido seguramente por alguien que, más joven, refuerce la renovada línea editorial. Espero no se estrene con masaje a la agraviada y loa a la privatización del sistema sanitario.

Esto ha afectado a la línea editorial, haciéndola poco distinguible de otros medios, abierta y confesadamente de derechas

Lo de “El País” y, por extensión, del Grupo Prisa tiene más enjundia todavía, que ahora resulta estar en manos de sionismo empresarial, por obra y gracia de su venta a Amber Capital, que ostenta un aproximado 30% del total de acciones del grupo. Al punto de que Joseph Oughourlian, presidente de Amber, es también presidente de Prisa. Esto ha afectado a la línea editorial, haciéndola poco distinguible de otros medios, abierta y confesadamente de derechas, y de un modo especial en la información sobre Gaza y Líbano, que sigue apareciendo, pero de modo más ralo e infrecuente. No ha desaparecido del todo, pero el libro de estilo ha cambiado sustancialmente.

La pluma se alquila, aunque sea para tirar abajo labor y mérito probados

No voy a seguir con el relato del resto de medios, que todos los de general difusión tienen “el culo arrendado” en mayor o menor medida. Bien se ha visto estos días en León, donde el diario de más difusión se ha visto forzado a publicar un estudio bastante absurdo para descrédito y demérito de León como Cuna del Parlamentarismo. La apuesta es una auténtica” charranada castispañista”, pero entiendo que, quebrada la empresa si no media subvención millonaria, la pluma se alquila, aunque sea para tirar abajo labor y mérito probados. Lo de la “charranada” lo digo con toda la intención ornito-simbólica, que a las dos “pes” las corona la silueta del pajarraco. Si bien es meritorio y desde aquí lo reconozco, que voces desde ese partido se han alzado en defensa de lo nuestro y muy cerca de estas líneas. Gracias, Eduardo Fernández. Gracias, compañero.

Voy rematando con esperanza. Existe aún opinión libre. Hay canales, redes sociales. Muchos, como “El Salto”, “Carne Cruda” y otros, están estos días tratando de captar socios, gente dispuesta a pagar por no perderse lo que otros, muy poderosos, quieren hurtarnos de verdad y realidad. Quién sabe si, y podría ser un escenario, nuestro Heraldo no se ve forzado también a ello por unas condiciones que nuestro editor no pueda sostener. Aquí sí que me vale la frase del gran sionista español, José María Aznar: “el que pueda hacer, que haga”. Llegados a este punto, y con tanto mal avanzado y concreto en cuanto a libertad en la comunicación, nos queda mucho camino por desandar. Mucho proceso, ya bien afianzado, por deshacer.