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El relato

Ha corrido algo de tinta, y ya hace más de una semana, acerca del polémico artículo de Arcadi Espada en el que daba por perdida la final del Campeonato Mundial de Fútbol para la Selección Española

Ha corrido algo de tinta, y ya hace más de una semana, acerca del polémico artículo de Arcadi Espada en el que daba por perdida la final del Campeonato Mundial de Fútbol para la Selección Española. La cosa es que el artículo salió un día después de celebrado el encuentro y el asunto olió a vacaciones anticipadas y a pereza por escribir un nuevo artículo. Fantaseo con la posibilidad de que Espada haya escrito otro artículo en el que glosaría la victoria española y, habiendo enviado ambos a la redacción de el diario “El Mundo”, una “mano poco amiga” hubiese decidido publicar el, llamémosle, erróneo. Lo de la mano lo considero posible porque no es el columnista precisamente un billete de cien euros, que gusta a todo el mundo. Su carrera se ha caracterizado por una prosa afilada y algo artificiosa, pero siempre usada como dardo con la finalidad de epatar y agitar, con poco argumentario que no sea la descalificación permanente. No me extraña, respuesta a semejante conducta, el “fuego amigo”

El diario se ha apresurado a defender que el artículo “Nunca es solo fútbol, recordadlo siempre” es, en realidad un ejercicio de ironía y metaperiodismo donde se analiza el comportamiento tras la derrota de ese esquema buenista de selección, vendido, cómo no, por la izquierda, y que sería la materialización de las bondades de lo trans, lo mestizo y lo igualitario. Se despacha el articulista con algunas lindezas como “el mestizaje sin fusión es yuxtaposición” o que integramos “una sociedad que ha hecho de la desconfianza por la excelencia una forma de cortesía”. La verdad es que no soy nada futbolero, y me repatea bastante el ardor patrio alrededor de este juego de millonarios, cuando para las cosas que de verdad importan somos incapaces de mover un dedo y conseguir cierto acuerdo. Sí que parece, por lo que amigos me han comentado, que el juego de la Selección ha sido sobresaliente, aunque algunos me dicen que aburren a las ovejas con tanto pase; que ha ido, como casi siempre, de menos a más, y, sobre todo, que destaca por la cohesión del grupo y por una modestia individual notable. Pues muy bien: con eso me quedo y voy al lío, que no es otro que la construcción del relato, como hoy se dice, que está matando al dato.

No sé si a ustedes les pasa, pero recabar hoy en día información fidedigna y sin sesgo es una tarea complicada. Se vierten a diario al caudal mediático toneladas de contenido manipulado e interesado, al punto de que obtener “el dato” es prácticamente imposible

Como que no estuviera el dato muriendo hace tiempo a manos del relato. Hablando de manipulación mediática, recomiendo vivamente el libro del maestro de periodistas, ya desaparecido, Manu Leguineche, “Yo pondré la guerra”. Va de las maniobras que el editor (y hombre maniático, pero algo renacentista) William Randolph Hearst urdió para desatar la Guerra de Cuba contra España desde su despacho del “New York Journal”. Hearst tenía destacado un corresponsal en Cuba que le informaba regularmente de la falta de combates y del nulo peligro de conflagración. El editor andaba buscando carnaza y decidió ponerse manos a la obra. Un poquito de anticolonialismo, manda huevos para un estadounidense, fotos y dibujos manipulados, y una oportuna explosión en el buque “Maine”, y ya está servida la guerra con guarnición de mambises y apoyo del Tío Sam. No vamos a hablar del fruto más de cien años después, en forma de Guantánamo y bloqueo, que queda muy feo. Ni del afán imperialista sobrevenido, que todavía es peor.

No sé si a ustedes les pasa, pero recabar hoy en día información fidedigna y sin sesgo es una tarea complicada. Se vierten a diario al caudal mediático toneladas de contenido manipulado e interesado, al punto de que obtener “el dato” es prácticamente imposible, que el cedazo que hay que usar para filtrar se nos tupe permanentemente de intoxicaciones y “fake news”. No hay tema del que no obtener una versión y su contraria, que todo está trufado de intereses más que espurios. Cansa.

Eso, claro, si no caemos en el adocenamiento generalizado de tragarnos lo primero que nos sirven, siempre con un tono escandaloso para que, crispado el ánimo, se nos nuble la entendedera, si la hubiera. Aquí me queda claro que la llamada “caverna” gana la partida por goleada, que de fútbol hablábamos.

Hoy el relato construye el dato. Y en esto la barbarie ha tomado ventaja, y de qué manera. Lo estamos viendo en estos días con la manipulación interesada en el tema de los incendios. Me levanto hoy con la novedad de una campaña miserable de descrédito hacia un hombre bueno, llevada a cabo desde el entorno de la ultraderecha. Se trata de Juan Carlos “Juanón” González, bombero en la base de Tabuyo del Monte desde 2009 y que ha empeñado su vida, aparte de en los trabajos inherentes a su profesión, a denunciar las condiciones de trabajo y el prácticamente nulo esfuerzo por parte de la Junta de León y Castilla de implementar mejoras en los medios de extinción y políticas de prevención. Por redes sociales se hace creer que es un candidato de Podemos disfrazado de bombero para desacreditar, como digo, sus opiniones y reivindicaciones, a la par que se arrima el ascua para seguir en la brecha de que RTVE, cadena que ha recabado sus opiniones, es un nidal de bolcheviques bolivarianos.

Sería ridículo si no fuese trágico, como el intento de manipular la actitud de sesenta bomberos que, lejos de estar en huelga, no han podido salir a cumplir con su deber por falta de medios, con mascarillas caducadas desde hace tres años y hasta falta de combustible en el depósito de los vehículos

Y, mientras tanto, los medios afines a los gobiernos autónomos, incompetentes a ojos vista, destacan supuestas inversiones que, examinadas detenidamente, no llegan a nada y cifran su mayor aportación, como ocurre en la Comunidad de Madrid, en retenes de voluntarios, seguro que bienintencionados, pero con escasa formación y aún menor remuneración. Todo ruido y alharaca, que fondos y prevención ni están ni se les espera. Francamente, parece que el mayor esfuerzo en previsión ha sido disponer de los famosos chalequitos con los que han comparecido debidamente ataviados consejeros y presidenta de la Comunidad de Madrid, con su etiquetita y todo, no fuera a ser que se confundiera de percha la prenda. Sería ridículo si no fuese trágico, como el intento de manipular la actitud de sesenta bomberos que, lejos de estar en huelga, no han podido salir a cumplir con su deber por falta de medios, con mascarillas caducadas desde hace tres años y hasta falta de combustible en el depósito de los vehículos. Desde luego que hay prioridades nacionales y lo son la defensa del territorio y de la población de este tipo de dejaciones por parte de los que rigen nuestro destino.

Urge, desde luego, un pacto de estado, como con otros tantos temas, pero, desde luego, parece imposible con esta oposición absolutamente desnortada, negacionista y que cifra su modelo de estado y gobierno nada más que como modelo de negocio. La construcción de nación se puede hacer desde la conciencia de los problemas existentes. Quien no quiere asumirlos y los fundamenta en casualidades y teorías de escaso apoyo científico, difícilmente firmará nada que intente paliarlos y mejorar la situación. Imaginen una Junta de León y Castilla intentando revertir las políticas de expolio actuales, esas “somacyladas energéticas” que no van a dejar ni un tronco en pie: absolutamente imposible.

Indirectamente esto último está relacionado con el que quizá acabe siendo el incendio de mayor extensión de la historia de España. Todos los indicios hacen pensar que el de Burgohondo se ha debido a la imprudencia de un agricultor que se puso a cosechar, aunque el IPP lo prohibía taxativamente

Hay muchas, muchísimas cosas que echarle en cara al gobierno socialista, como el problema de la vivienda, el estado de la justicia, otro imposible acuerdo, o el ponerse de perfil ante el problema energético que se nos viene encima. Ha perdido completamente la batalla de la propaganda y no ha sabido transmitir, por acción y omisión, lo que de bueno hay, por ejemplo, en la famosa Agenda 2030. Tiene de uñas al sector primario, agricultores y ganaderos, por la casi nula protección y la dureza administrativa aplicada, en la que también son parte activa las comunidades autónomas, y no pequeña.

Indirectamente esto último está relacionado con el que quizá acabe siendo el incendio de mayor extensión de la historia de España. Todos los indicios hacen pensar que el de Burgohondo se ha debido a la imprudencia de un agricultor que se puso a cosechar, aunque el IPP lo prohibía taxativamente. Fomentar los “calentones” mentales y el sentimiento de rebelión, esa arma tan bien utilizada por la extrema derecha, es a lo que conduce. La responsabilidad del tremendo y trágico siniestro recaerá, si llega el caso, en el agricultor, pero la atmósfera irrespirable que lleva a tales conductas tiene, desde luego, más responsables.

Y ese es el dato. Mientras los que están no nos escuchan, los que vienen, a poco que les dejas, demuestran que no harán otra cosa que jodernos vivos. A ver de aquélla quién escribe el relato.