La leonera
Les tengo que confesar pecado de pereza. Es lo que me produce la lectura de artículos y noticias sobre la formación del nuevo gobierno autonómico de nuestra desgracia “mañueca”. Me cansan los tejemanejes de la clase gobernante para hacerse con mayores cuotas y cotas de poder. El Partido Popular ha vendido como victorias en Aragón, Andalucía, Extremadura y en esta desnortada autonomía nuestra, la derrota del PSOE. Pero en el brillo del oropel lleva la pátina de tener que pactar con ese aparato propagandístico de conveniencia que es Vox. A Feijoó lo podemos empezar a llamar “El Pírrico”, ya que su partido ha llegado a provocar, que no convocar, elecciones, para llevarse el chasco de tener que chupar el limón de los nuevos verdes.
La pereza me viene de que, como decía ya tiempo atrás, a todos estos ya me los sé. Sillita va, silloncito viene, y a ver qué me cae, con mucho ruido y poco trabajo. Influir sin dar golpe, que trabajen otros y yo me lleve el mérito. Pereza, hastío y un poco de asco vital por tener que tragar con gente a la que le intereso muy poco, cuyas decisiones me conciernen, pero por cuyos ideales, discursos y actos no me siento en absoluto concernido. Vivo en León, en lo rural, en una aldea de sesenta habitantes… si no existiera, sería muy parecido por lo que respecta a este gobierno del desgobierno autonómico y del ninguneo a lo que representan tipos como yo, probablemente como usted.
Me asusta un tanto que se cree una consejería de desregulación, un inventito que recientemente ha aplicado la administración estadounidense, intentando desmontar lo superfluo, insolvente o disfuncional que la propia administración tiene
Las tragaderas del pacto PP-Vox para León y Castilla pasan por otorgar a los súbditos del califa Abascal cuatro consejerías, que algunos desinformados informantes de cierto pesado (por plúmbeo) Diario Local, se han atrevido a calificar como de poco peso, o “consejerías-maría”. Pues a mí me parece que el que las ha escogido para los ultraderechistas es un experto en lo que se llamaba “agitación y propaganda”. Me asusta un tanto que se cree una consejería de desregulación, un inventito que recientemente ha aplicado la administración estadounidense, intentando desmontar lo superfluo, insolvente o disfuncional que la propia administración tiene. O sea, en vez de marcarse criterios de eficiencia, tijera y punto. No obstante, y conociendo a nuestra clase política esto no va a ser más que un chiringuito para hacer frentismo entre los administrados y el aparato de la administración. Si Vox está empeñado, por ejemplo, en que el problema de la vivienda es una cosa de migrantes cafres e inquiocupas, en vez de algo causa de la concentración del 46% del parque de viviendas en manos de grandes tenedores, mayoritariamente fondos carroña, no les extrañe que nos hagan creer que el problema de la disfuncionalidad administrativa es culpa de unos funcionarios torpes y hasta malintencionados. Propaganda pura va a ser, ya verán, que esa consejería se va a convertir en una suerte de comisariado político.
Lo de introducir el término “política ambiental” como coletilla y apellido de la consejería de agricultura y ganadería, ya deja bien a las claras la intención negacionista y el frentismo buscado entre los intereses de lo agropecuario y medioambiental. Que ahí hay carnaza desde siempre, y en vez de buscar modelos de compensación y convivencia, siempre se ha trabajado para que los intereses se encuentren en dura colisión. Aquí también, por supuesto, al choque con el gobierno central, obligado por compromisos de agenda, aplicando políticas que son del gusto de pocos, pero que, probablemente, sean de lo poco posible que va quedando en cuanto a viabilidad energética y de primer recurso. Ruido espero, y más según se está poniendo la cosa con el cierre del Estrecho de Ormuz, la cosecha regulera y unos precios de insumos agrícolas desbocados. La culpa será del lobo, del ecologista o de no querer volver a quemar cosas o mierda como fuente de energía.
Así cuando en sanidad se hable de listas de espera, o de si se hace usted acreedor a un trasplante de cadera, la decisión sea política y no médica…
Con el par de consejerías que quedan, Familia y Asuntos Sociales, y Cultura, Turismo y Deporte, también se puede hacer bastante ruido. En la de Familia y Asuntos, no sé si sociales, podían, al modo de la de política ambiental, haber incluido “política sanitaria y de dependencia”. No es por dar ideas, pero entiendo que, si la política ambiental se va a decidir, bien que propagandísticamente, fuera del ámbito del medio ambiente, bien se podía decidir también qué hacer en lo sanitario de modo remoto. Así cuando en sanidad se hable de listas de espera, o de si se hace usted acreedor a un trasplante de cadera, la decisión sea política y no médica… como va a pasar en lo ambiental, que decidirán políticos interesados en vez de técnicos formados. Promete gran placer este nuevo gobierno, y fíjense que hablo sin conocer a los titulares de las carteras. Cuando salga la lista, lo mismo se me quita la pereza y salgo corriendo.
Lo que sí le voy a decir al brillante presidente es que no va a poder caer en la tentación de quemar, como ya hiciera con los “bocas” de Igea y Gallardo, a su vicepresidente y consejeros del partido teórico aliado. Vienen con la lección bien aprendida y saben que, con arrimar ascua a la caliente gasolina del odio, tienen la batalla ganada. Solo hay que ver la campaña de perfil bajo de los candidatos autonómicos, que se han limitado a ser comparsas de su paseado tótem. Ganan cuando callan y ya saben hacerlo. Mañueco lo tuvo muy fácil con Igea, que incomprensiblemente, vista su última trayectoria, puso todo su empeño en convertirse en un tío desagradable y “poli malo”. Con García Gallardo, aún más, prodigio de levadura este hombre, que nada más empezar a hablar subía el pan sin encender el horno. Ahora anda por ahí acordándose de su antiguo jefe. “Tardeasomo” de la silla caído. Pollán no es ni Igea ni Gallardo, y, habiéndole apartado del cálculo aritmético como presidente de las Cortes (recordemos el famoso 31 es más que 35), le ha hecho favor soberano.
Son ustedes bastante mejores que todos esos energúmenos rodeados de odio que, encima, pretenden gobernarles
Y todo, ya ven, sin hablar de la prioridad nacional, esa tontada anticonstitucional y que viene a partir la convivencia y el natural e histórico mestizaje en León y Castilla y en España entera. Aparte de que vaya nombrecito: “prioridad nacional”, con tantas como hay y se van a ocupar de la única que no existe, pero que agitan como señuelo para que entren al trapo de la desinformación millones de descontentos. No les culpo, pero les pido que se informen y que eleven la autoestima. Son ustedes bastante mejores que todos esos energúmenos rodeados de odio que, encima, pretenden gobernarles.
La verdadera prioridad nacional es la preservación de nuestro carácter como pueblo de acogida, como cruce de caminos, como crisol de culturas. A ello nos debemos y esas sí son nuestras raíces, tan extensas, que pueden de sobra soportar las ramas de mestizaje y pluralismo que estos malos leñadores pretenden podar. Y por el símil del árbol, otra prioridad, importantísima y vital, amenazada y herida mortalmente por este mal concebido sistema de expolio energético. Nuestro medio natural, muy especialmente en León, víctima de permanente explotación sin sentido.
Para tratar este grave problema se reúnen esta semana, con el impulso de la Plataforma de León, asociaciones y colectivos medioambientales de toda la provincia. El marco escogido es Castrillos de Cepeda, en esa comarca marcada por la transición entre León Meseta y Bierzo, camino natural a Santiago, primero de los documentados y recomendado por el ya famoso monje Künig. La fecha, este sábado 13. Convocatoria aliñada con baile y música, que en su presencia se olvida la miseria y vale más festejar, y el baile es lucha, que sollozar, por más tiesas que nos vengan. Y el nombre de la reunión, evocador y hasta poético: La Leonera.
No me falten.