El tiempo

Se les ha hecho de noche...

... cómo PSOE y UPL pierden el eclipse ocho meses antes

Existe un modo peculiar de castigar a las administraciones incompetentes: que la naturaleza les ofrezca una oportunidad extraordinaria justo cuando menos capaces son de aprovecharla. Algo así como poner un Stradivarius en manos de quien apenas sabe tocar la pandereta. El 12 de agosto de 2026, el Sol quedará completamente oculto durante casi dos minutos sobre León, donde según la propia NASA se encuentra el mejor punto de observación de toda España para el eclipse solar total más importante para nuestro país desde 1912. Mientras tanto, Segovia —que apenas roza la franja de totalidad— ha convertido el fenómeno en el eje central de su estrategia turística. Valladolid organiza foros de astroturismo y forma a hosteleros. Y la Generalitat catalana, en un golpe maestro de oportunismo institucional, ha fichado a la astronauta leonesa Sara García para promocionar... el eclipse catalán.

La Diputación de León, con un presupuesto récord de casi 229 millones de euros y plenas competencias en turismo provincial, guarda un silencio sepulcral. Ni plan, ni estrategia, ni siquiera una partida presupuestaria específica. Falta de visión. Falta de iniciativa. Falta de anything.

Pero hay un problema. Este no es solo un desastre turístico. Es la metáfora perfecta de algo mucho más interesante: la demostración empírica de que el leonesismo político, cuando por fin consigue autogobierno real, demuestra exactamente la misma incompetencia que lleva décadas atribuyendo al "centralismo castellano" desde Valladolid.

Conviene recordar qué es la Diputación Provincial. No es un órgano consultivo ni una delegación de la Junta. Es la institución con mayor capacidad ejecutiva y presupuestaria de la provincia, gestionando más de 400 millones de euros anuales si contamos remanentes. Controla directamente el Patronato de Turismo, más de 3.300 kilómetros de carreteras provinciales, cooperación con 208 municipios y servicios sociales que ni siquiera la Junta financia adecuadamente. Tiene competencias propias, plenas, sin necesidad de pedir permiso a Valladolid para prácticamente nada de lo que hace. Si existiera una institución que representara el sueño húmedo del autogobierno leonés, sería precisamente esta.

Y sin embargo, desde 2019, PSOE y UPL cogobiernan el Palacio de los Guzmanes convertidos en una curiosa parodia administrativa: mientras aprueban mociones simbólicas exigiendo la autonomía de la Región Leonesa porque "León no tiene voz propia" y "Valladolid nos ningunea", gestionan la única institución donde León SÍ tiene voz propia con una mezcla de desidia burocrática y mediocridad planificadora que ya quisieran para sí los peores gobiernos autonómicos.

El eclipse solar es apenas el ejemplo más reciente y llamativo, pero no el único. Tomemos las carreteras provinciales. En 2021 —hace cuatro años— la Diputación aprobó el proyecto de mejora de la LE-5523, que une Armunia con Antimio de Arriba. Presupuesto: 1,08 millones de euros. Estado: aprobado. Dinero: disponible. Problema: paralizado desde entonces porque alguien tiene que expropiar terrenos. ¿Quién? Ah, ese es el detalle cómico. La Diputación, que es la titular de la carretera y tiene plena competencia legal para las expropiaciones, decidió que eso era "trabajo de los ayuntamientos pequeños". Ayuntamientos que, naturalmente, no tienen medios, personal ni capacidad jurídica para localizar herederos de propietarios fallecidos hace décadas.

El alcalde de Chozas de Abajo lo explicó por escrito en abril de 2025, con una claridad que solo da la desesperación: "Esto excede nuestras competencias y recursos. La Ley de Expropiación Forzosa dice que corresponde a la Administración titular del bien". ¿Respuesta de la Diputación? En octubre de 2025 —cuatro años después del proyecto— anunciaron pomposamente que iban a crear... una "oficina de expropiaciones" para "ayudar a los ayuntamientos". Cuatro años para descubrir que resolver un problema administrativo obvio requiere personal administrativo. Un prodigio de agilidad institucional.

Mientras tanto, los vecinos de Antimio de Arriba se manifiestan frente a Botines exigiendo lo que ya está aprobado, presupuestado y olvidado en algún cajón del Palacio de los Guzmanes. Carreteras destrozadas, proyectos de 2021 y 2022 convertidos en papel mojado, y un vicepresidente leonesista, Roberto Aller, que lleva desde 2019 "trabajando en ello" pero avisa: "Los ayuntamientos que colaboran tienen la carretera y los que no tendrán que esperar". Como si expropiar fuera un acto de voluntarismo vecinal y no una competencia legal de quien es titular de la infraestructura.

Volvamos al eclipse. Porque aquí la cosa adquiere dimensiones casi cómicas. Segovia, cuya franja de totalidad es marginal comparada con León, lleva dieciocho meses preparándose. Su diputación ha diseñado un plan integral que incluye 50.000 euros en subvenciones para que alojamientos rurales compren equipamiento de avistamiento, certificaciones Starlight para municipios, formación específica del sector hostelero, eventos de degustación vinculados a productos locales y presencia estelar en la Feria Internacional de Turismo de Interior. Su diputado de Turismo, Javier Figueredo, lo resume sin complejos: "El eclipse no es solo un fenómeno astronómico, sino una oportunidad para posicionar Segovia como destino de interior sostenible y de calidad".

Valladolid, que tampoco está en el epicentro geográfico, organizó en octubre su IX Foro de Turismo dedicado exclusivamente al astroturismo. Han encargado un estudio diagnóstico a expertos, formado a treinta profesionales del sector, coordinado actividades con diez ayuntamientos y diseñado un calendario de eventos que va desde catas de vino bajo las estrellas hasta talleres de observación astronómica en colegios. Todo ello con presupuesto inferior al que maneja la Diputación leonesa solo en su área de turismo.

Y luego está Cataluña. El 13 de noviembre de 2025, el president Salvador Illa presentaba en Barcelona el evento "Catalunya mira el cel", con presencia de Pedro Duque y —esto es lo verdaderamente delicioso— Sara García Alonso. Biotecnóloga. Investigadora del CNIO. Astronauta reserva de la Agencia Espacial Europea. Y, por cierto, leonesa. Natural de León capital. Formada en la Universidad de León. La primera mujer española en entrenar oficialmente para ir al espacio. Cataluña la ficha para promocionar un eclipse que, literalmente, pasa por el pueblo de Sara García con muchísima mejor visibilidad que por tierras catalanas.

Mientras la Generalitat anuncia 27 puntos de observación en 20 municipios y declara el eclipse "una oportunidad de país para reivindicar la ciencia en Cataluña", la Diputación de León dedica 13,4 millones de euros a turismo... para las estaciones de esquí. Del eclipse, ni rastro en el presupuesto. Ni planes. Ni coordinación con el sector hostelero. Ni una sola iniciativa institucional visible. Silencio administrativo.

No es torpeza. Es coherencia ideológica llevada al absurdo: si tu discurso político consiste en culpar sistemáticamente a "otros" de no hacer lo que tú tampoco haces cuando puedes hacerlo, acabas paralizado por tus propias contradicciones. UPL lleva años vendiendo que el problema de León es la falta de autogobierno, que Valladolid centraliza competencias, que la Junta ningunea a la provincia. Bien. Aquí tienen 229 millones de euros de autogobierno puro y duro. ¿Resultado? El mismo que critican en otros: burocracia infinita, falta de visión estratégica, incapacidad para ejecutar lo aprobado, ausencia de planificación.

Hay algo profundamente revelador en todo esto. Cuando Valentín Martínez, portavoz leonesista en la Diputación, defiende el presupuesto afirmando que "cuanto más unidos estemos, mejor les irá a los leoneses", uno no sabe si reír o llorar. Están unidos. Gobiernan juntos PSOE y UPL desde 2019. Tienen presupuesto récord, competencias propias, autonomía plena. Y sin embargo, el eclipse se les escapa como se les escapan las carreteras, como se les escapa cualquier proyecto que requiera algo más que retórica identitaria y mociones simbólicas.

Porque resulta que gobernar es complicado. Requiere planificación, anticipación, coordinación entre áreas, capacidad de ejecución. No basta con tener presupuesto; hay que saber gastarlo bien. No basta con aprobar proyectos; hay que ejecutarlos. No basta con identificar oportunidades; hay que convertirlas en realidad. Y ahí es donde la diferencia entre gestión competente y gestión mediocre se hace visible. Segovia y Valladolid, con presupuestos similares y estructura administrativa idéntica, han convertido el eclipse en motor de desarrollo turístico. León, con mejor ubicación geográfica y más recursos, va camino de verlo pasar como pasa todo: desde la ventanilla del desencanto.

La paradoja es cruel pero instructiva. UPL pide autogobierno para León porque, según su relato, el problema de la provincia es que decisiones cruciales se toman en Valladolid sin atender a las necesidades leonesas. Pues bien: aquí tienen una institución donde las decisiones se toman EN León, POR leoneses, PARA leoneses, con plena autonomía presupuestaria y competencial. Y el resultado es... el mismo que achacaban a la Junta. Proyectos paralizados, burocracia infinita, incapacidad para aprovechar oportunidades evidentes, dejadez administrativa. Quizá el problema no sea tanto dónde se gobierna sino cómo se gobierna. Quizá la solución a la mediocridad no sea cambiar la sede del poder sino cambiar a quienes lo ejercen.

El 12 de agosto de 2026, durante dos minutos y pico, el Sol desaparecerá del cielo leonés en un espectáculo que no se repetirá en 130 años. Será un momento histórico, científico, turístico. Miles de personas acudirán a León atraídas por un fenómeno astronómico. Pero no lo harán porque la Diputación les haya preparado nada. Lo harán a pesar de ella. Buscarán alojamiento que nadie les habrá facilitado. Necesitarán información que nadie les habrá proporcionado. Querrán experiencias que nadie habrá diseñado. Y cuando se marchen, se llevarán la imagen de una provincia que tuvo en sus manos una oportunidad única y la dejó pasar por incompetencia.

Esa será la verdadera oscuridad del eclipse. No la del Sol tapado por la Luna, sino la de una administración incapaz de ver más allá de sus propias narices. No la de dos minutos, sino la de años de gestión mediocre disfrazada de reivindicación identitaria.

Se les ha hecho de noche. Y ni siquiera se han dado cuenta.