Castilla y León en lid electoral
En la denominación Castilla y León se entiende tanto una expresión geográfica (la Región) – indiscutida en los estudios de regionalización desde los años 1960, en todas sus acepciones de región natural, funcional o económica-, como una significación histórica (el Reino) – discutida según qué etapa medieval de referencia-, y una significación política (la Comunidad Autónoma pluriprovincial) – discutida desde los movimientos políticos que fomentan el provincialismo-.
En este contexto territorial y político, se han convocado elecciones autonómicas a los 81 escaños de las Cortes de Castilla y León, en un censo de 2.097.768 electores (de ellos 180.222 en el extranjero) y con una amplia distribución de candidaturas en las nueve circunscripciones electorales provinciales, variando entre 12 y 17 por provincia en un total de 131 candidaturas proclamadas, que parten del supuesto de presentarse en todas las provincias, en algunas de ellas o sólo en una. Así, nos topamos con candidaturas de ámbito regional (PP, PSOE, VOX, Partido Castellano, Ciudadanos, Nueve Castilla y León…), triprovincial (PREPAL, UPL), provincial (PANCAL, Por Ávila, Soria Ya, Vamos Palencia, Vía Burgalesa Municipalista), y comarcal (Coalición por El Bierzo).
Sin embargo, son reducidas las formaciones que muestran sus programas electorales al inicio de la campaña electoral (27 de febrero), según comprobamos en las Webs oficiales correspondientes. Tan sólo han sido publicadas en esta fecha las del PP, PSOE, Partido Castellano, Soria Ya y Vía Burgalesa. Sorprende que Podemos, Vox y UPL, entre otras formaciones, no hayan publicado aún su programa, si aspiran a renovar su representación.
En mi anterior etapa política, formé parte del equipo de redacción de Programas electorales del PSOE en las autonómicas de 1983 y 1987 y por entonces, una vez aprobado por el Comité RegionaL se imprimía de modo ordenado un amplio texto de directrices y medidas que servían para los candidatos y los medios de comunicación. El Programa debió servir para la acción del primer gobierno socialista de la Primera Legislatura. En cambio, en menor medida, nuestra labor de estudio sirvió poco para la Segunda Legislatura de la que fui procurador en la oposición.
En una revisión comparativa actual, se advierte que los programas electorales de 2026 del PP y del PSOE destacan sobre manera por su formato, extensión del texto y la adopción de medidas políticas.
A primera vista, el Programa del Partido Popular, liderado por el Presidente autonómico, en un texto de 70 páginas de tipo letra pequeña, sostiene la mayor densidad de medidas, en número de 1.031, a lo largo de diez bloques (Empleo y competitividad; Vivienda; Educación; Sanidad; Servicios Sociales; Transporte e Infraestructuras; Agricultura, Ganadería y Mundo Rural; Medio Ambiente; Patrimonio y Cultura). Más parece que se haya volcado las acciones y medidas redactadas por cada una de las diez Consejerías, lo que hace pensar que estamos ante un Programa de Gobierno ya madurado por adelantado, con una referencia más detenida en cuanto a fomento del Empleo y el Emprendimiento, si bien apenas hace referencia al modelo de Gobernanza y Administración territorial, ya que se debe presuponer que funciona el modelo vigente.
Por su lado, el Programa del Partido Socialista, encabezado por el Alcalde soriano, presenta un formato bien diseñado, a lo largo de 117 páginas y un contenido de 575 medidas – a veces casi similares- distribuidas en cinco bloques (Bienestar, Igualdad y Cohesión Social; Desarrollo Económico; Transición Ecológica; Vivienda, Territorio y Reto Demográfico; Administración y Gobernanza). En un criterio geográfico, el Programa muestra un acertado acopio de medidas de Ordenación del Territorio, como es la comarcalización institucional, pendiente de desarrollar desde la Primera Legislatura, y la potenciación de las cabeceras de comarca (“Territorios 30 minutos”) para garantizar servicios públicos de calidad. Sin embargo, el Programa apenas se muestran medidas ajustadas y necesarias ante el Reto Demográfico, el primer desafío regional.
El Partido Castellano-Tierra Comunera nos sorprende en especial. Se presenta en todas las provincias y en cada una de ellas matiza su Programa general. Así, en su apartado Provincia de León, señala, entre otras, las siguientes medidas: “Rehabilitación de la minería del futuro (litio, tierras raras). Impulso de referéndum provincial no vinculante con garantías sobre la permanencia de la provincia en la Comunidad de Castilla y León. Potenciación de la Vía de la Plata como corredor logístico. Creación de una Empresa Pública de Energía que gestione los recursos hídricos y eólicos de la provincia. Transformar El Bierzo en el Hub Europeo de Economía Circular y Reciclaje Industrial. Exigir la reapertura inmediata (del ferrocarril) de la Vía de la Plata. Prohibición de nuevas macrogranjas en la provincia. Creación de una Red Pública de Mataderos Comarcales. Refuerzo de la Universidad de León con nuevas Titulaciones en Ciberseguridad y Energías Renovables. Protección y promoción de la Llingua Lionesa como patrimonio cultural inmaterial…”. Todo ello se identifica con un programa de leonesismo que se precie. ¿O no?
Si la provincia ha sido la entidad administrativa que ha sustentado realmente algunas de Comunidades Autónomas, como la de Castilla y León, y sus instituciones encabezadas por la Diputación Provincial aparecen reforzadas como órganos periféricos de desconcentración de competencias de la propia Comunidad, no puede ser extraño que hayan aparecido desde hace algún tiempo formaciones políticas en defensa de “la Provincia”… y, se podría añadir, la defensa de “la Comarca” en el caso de El Bierzo, con aspiración solapada a ser la décima provincia de la región. La Agrupación electoral Soria Ya presenta un programa electoral específico provincial y un “programa abierto” a los electores, que sirve también, sin duda, para un “programa de gobierno” de la Diputación soriana. Mientras que Vía Burgalesa Municipalista combina un rosario de medidas a aplicar, tanto en su propia provincia como en la región, con propuestas de una Consejería de Ordenación del Territorio o de un Estatuto de Pequeños Municipios.
Acontece en estos días una nueva lid electoral, que veremos despejada después de dos semanas de campaña. Los procuradores electos han de debatir la formación de un Gobierno, que, de no de ser resultado de una coalición, bien podrían tenerse en cuenta algunas de las medidas programadas de los diferentes partidos, incluso de los provincialistas, a la hora de planificar modelos de desarrollo, de prestación de servicios públicos o de ordenación territorial, por ejemplo, entre las acciones propuestas en la campaña electoral.
Un deseo más: Que tras la elección del Presidente de las Cortes de Castilla y León y la toma de posesión de los procuradores, estos saluden cortésmente a la Presidencia entrante, sin excepción, y no repetir el bochorno anterior de 2022. Sería más propicia para todos la XII Legislatura, que ha tenido como Presidentes a dos parlamentarios leoneses: en la I, Dionisio Llamazares, y en la XI, Carlos Pollán.