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Datos e interrogantes sobre Ceuta y Melilla

Las ciudades españolas del norte de África, en especial Ceuta, han centrado la actualidad informativa española...

Las ciudades españolas del norte de África, en especial Ceuta, han centrado la actualidad informativa española, la máxima preocupación de sus habitantes y el desprestigio del Gobierno español. A las ciudades y entornos de Ceuta y Melilla he viajado en sucesivas estancias cortas de estudio geográfico del sistema urbano y fronterizo y las percibo ahora de nuevo en la distancia.

De entrada, anotemos unos datos básicos de referencia: Ceuta dispone de un territorio de 16,8 km², de un formato peninsular y en sus extremos domina un relieve montuoso, vecina del espacio marítimo del Estrecho de Gibraltar y del espacio atlántico; ciudad dotada de puerto y helipuerto que comunica con Algeciras y Málaga, residiendo en ella unos 84.000 habitantes, lo que representa una alta densidad de 4.210 habitantes/km², formando una aglomeración urbana con la vecina localidad de Fnideq y un ámbito de movilidad comercial y de ocio para los ceutíes en su traspaís marroquí hasta Rincón del Medik (ciudad balneario) y hasta Tetuán o Tánger.

Melilla es de extensión menor, 12,3 km², en un territorio encintado y semicircular, pegado al monte Gurugú en el cabo Tres Forcas; una población también en alza con unos 86.000 habitantes y una densidad de 7.241 habitantes/km², dando pie a un continuo urbano con localidades periféricas en las que sobresale Beni-Ensar y forma también una aglomeración. Ciudad mediterránea y alejada de la Península ibérica, pero con infraestructuras portuarias y aeroportuarias que la comunican con Málaga, Motril, Almería y Madrid. Asimismo, ha mantenido en estos años una estrecha relación comercial y de ocio con su traspaís, en torno a Nador y la Mar Chica.

Ambas ciudades españolas forman parte de la región del Rif, de cultura bereber y lengua materna Tamazizgt, en su zona occidental con la centralidad de Tánger

Ambas ciudades españolas forman parte de la región del Rif, de cultura bereber y lengua materna Tamazizgt, en su zona occidental con la centralidad de Tánger – potenciada por su industrialización y logística portuaria tras el proyecto exitoso Tanger-Med- y menos de Tetuán; mientras el Rif oriental, más periférico, se encuentra limitado en exceso por el cierre de la frontera con Argelia y la menor centralidad que ofrece su capital Oujda, Nador y Al Hoceima.

Ceuta, en un contexto económico y estratégico, oferta un potencial de crecimiento portuario y comercial por su vecindad al Estrecho y a Tánger, en el caso de una situación de “normalidad” de las relaciones internacionales entre España y Marruecos. Mientras que, por su lado, Melilla ofrece a en esas mismas circunstancias un potencial comercial y turístico, de desarrollarse los proyectos de turistización de la costa oriental rifeña y la apertura del litoral mediterráneo argelino.

Ceuta y Melilla son ciudades con un crecimiento demográfico continuado y sobre todo en los últimos años

Ceuta y Melilla son ciudades con un crecimiento demográfico continuado y sobre todo en los últimos años, hasta el punto que mantienen índices de fecundidad de 1,3 en la actualidad que, de no alterarse esa tendencia tras la última crisis sufrida en Ceuta, alcanzarían pronto los cien mil habitantes, disponiendo además en este periodo en alza el asentamiento de una inmigración ya arraigada, sobre todo marroquí, cuya comunidad musulmana representa en la actualidad en ambas ciudades al menos un 40% de la población. 

Existen en estas ciudades fuertes relaciones socioeconómicas de dependencia con sus respectivos traspaís, que se pueden interrumpir por un conflicto derivado del uso de los filtros fronterizos

Pero, ¿qué futuro cabe para las dos ciudades tras la invasión masiva de personas en Ceuta, con la incertidumbre de repetirse también en Melilla? Desde luego, hemos de convenir que, desde agosto pasado, los ceutíes han interrumpido sus relaciones sociales y económicas con su traspaís, donde habían establecido una movilidad cotidiana y vacacional en localidades como Rincón, al igual que al otro lado del Estrecho. Existen en estas ciudades fuertes relaciones socioeconómicas de dependencia con sus respectivos traspaís, que se pueden interrumpir por un conflicto derivado del uso de los filtros fronterizos, aplicados al tránsito de mercancías o de personas, y que puede llegar al cierre del tránsito en los pasos fronterizos o, como en la actualidad, tras el franqueo de la frontera por un indeterminado número de decenas de miles de personas, que hemos percibido claramente que adoptaban un perfil de excursionista o un perfil de inmigrante irregular, teniendo como origen un “asalto” a la frontera interestatal, coincidiendo tal hecho en la fecha de la Fiesta del Trono celebrada en Rincón, a 25 km de Ceuta… Sin comentarios. 

Veintiocho años después de esta reflexión, cabe preguntarse si se mantiene esta desconfianza entre los musulmanes y cristianos, después de ver estos días ciertos enfrentamientos y solidaridades dispares

A todo ello, se suma la visión de orgullo ceutí y melillense en los últimos años por ser sus ciudades un cruce de culturas, pese a estar marcadas por su situación de espacios de fronteras entre dos países tan próximos y a la vez distantes y distintos, como advertía la investigadora Ana Planet Contreras en 1998: “la comunidad musulmana no dispone de horizontes claros, bajo la mirada atenta del vecino marroquí que no deja libertad para un proyecto de españolidad musulmana y que se acompaña del recelo del resto de la población que no ha superado aún si contemplarla como objeto de manipulación política”. Veintiocho años después de esta reflexión, cabe preguntarse si se mantiene esta desconfianza entre los musulmanes y cristianos, después de ver estos días ciertos enfrentamientos y solidaridades dispares respecto de los recién llegados a Ceuta, unido a la diferente percepción de la crisis, según se viva en el centro o en las populosas barriadas de mayoría musulmana.

Las repercusiones de este hecho para la población y economía de Ceuta (y también de Melilla) se habrán de observar en próximos meses, en cuanto a la alteración en los modos de vida de los residentes, en la marcha de los negocios de las empresas y en el empleo, así como en el posible freno del crecimiento tendencial demográfico. La propia estima de la ciudad se ve reflejada ya en el pésimo inicio de Liga del Atlético Ceuta o parece que también en el mercado inmobiliario, destacando sobre todo la mayor inseguridad, la ocupación de los espacios públicos y la alteración de la vida normal de los ciudadanos, desquiciados con tal situación sobrevenida y llena de incertidumbres e interrogantes.