'La Bala' de Carlos Iglesias
Indudablemente el evento cultural más importante que ha registrado Astorga en el año 2025 es la puesta en marcha del Cineclub Luz de Cine, de la mano del Cine Velasco. Una vieja sala que abrió sus puertas como teatro allá por 1911 y que ha conseguido su segunda reapertura ese mismo año. De la mano de su empresario Alejo Ibañez, que cumple con el lema de que EL VELASCO HACE CINE. No se trata solo de traer películas de estreno cada semana, que, por supuesto, las trae. Además, ofrece en directo estrenos operísticos desde el Royal Opera House de Londres y acoge al Cineclub que ha programado un selecto listado, elegido por sus socios, de películas importantes de todos los tiempos del Séptimo Arte, para lo que cuenta con cerca de una centena de socios adictos, más otros espectadores que se suman.
En este HACER CINE del Velasco se suma también que sea una ventana abierta a otras cintas y audiovisuales relacionados con el entorno de la ciudad. Por ejemplo, los documentales “Habitando el tiempo”, de Sonia Fernández sobre personajes actuales de La Maragatería, y “El Bosque salvaje de Pardomino”, en las proximidades de Boñar, que muestra la vida que allí fluye.
El cortometraje del propio Alejo, “Amancio, un vampiro de pueblo”, junto a la novela por él escrita, con el mismo título, que pudo ser comentada por el Club de Lectura Eloy Rubio, atento a estos eventos.
Con esta vocación de HACER CINE, EL Velasco estrenó en su sala la película de Carlos Iglesias “La Bala”, por ser el propio Carlos residente ocasional en La Maragatería. “La Bala” es una producción independiente, la quinta de un Carlos Iglesias que no deja de sorprender en cada una desde aquella primera “Un franco, 14 pesetas”. El tema es una vez más la pasada Guerra Civil, pero no una película más de la guerra por las peculiaridades que contiene. Da por conocida aquélla y construye un relato muy concreto, a ritmo de thriller policiaco, en una historia pausada y progresiva, muy bien contada para hacer novedoso algo que sucediera hace más de ochenta años.
El cura vive tranquilo y apacible con sus feligreses, como miembro de una familia bien, que, como tantas españolas, cuenta con un familiar mitificado, que perdieron en la contienda.
El personaje protagonista es Julián, sacerdote rural de un pueblo toledano, que, movido por la curiosidad, tan vieja que ya apuntara Homero en su personaje de Ulises, que la vida es vivir para descubrir todo lo que hay en el prodigioso y portentoso mundo.
El cura vive tranquilo y apacible con sus feligreses, como miembro de una familia bien, que, como tantas españolas, cuenta con un familiar mitificado, que perdieron en la contienda. En este caso una tía, que era una joven enfermera que viajó a Rusia con la División Azul y allí, en aquellas tierras, falleció alcanzada por una bala. Una historia de tantas de las que ocurrieron en aquellos tiempos, basada en un hecho real ficcionado que Carlos Igleias, con maestría, nos lleva a descubrir que la cosas no fueron como se creían, sino que estuvieron implicadas de forma muy diferente su propia familia y el pueblo.
Descubrir la verdad de las cosas es la vida y como el mismo Calos Iglesias reconoce en su faceta humana y seria, sin que haya perdido el humor que le caracteriza, cuando afirma: “Mis películas buscan que las generaciones que no lo vivieron y aquellas que lo han olvidado, reconozcan nuestras raíces. Es el camino que sigue “La Bala” de evocar nuestra memoria histórica. Los españoles enterrados durante la guerra, bien sea en cunetas cercanas o lejos de casa, siguen siendo una herida que debemos sanar”
Así lo cuenta él en su historia llena de madurez y sabiduría, manifestada, por ejemplo, en la elección de su protagonista que es un buen cura, que se deja llevar por la pasión de conocer la verdad, en la que no participa tanta gente, para descubrir que las cosas no eran cono se creía y ocultaban una realidad superior, que les involucraba a todos, familia y vecinos.
Que esto lo aplique al drama profundo de la Guerra Civil, por su forma de contarlo, hace que no sea una película más sobre la guerra, sino un empeño convincente de verla con una limpia mirada y adentrarse en sus consecuencias.
Una forma de mirar aquel pasado para conocerlo y aprender, cono el Ulises de Homero, que el simple conocimiento de la historia y de la verdad nos descubre la vida. Todo esto contado en un tono mesurado y tranquilo en el que lo importante son las personas y desarrollado en una trama envolvente y particular que nos lleva hacia la verdad y la necesidad de su asunción. Que esto lo aplique al drama profundo de la Guerra Civil, por su forma de contarlo, hace que no sea una película más sobre la guerra, sino un empeño convincente de verla con una limpia mirada y adentrarse en sus consecuencias.
Carlos Iglesias se supera a sí mismo en su empeño por ayudarnos a comprenderlo y consigue una película que ha llegado para quedarse. Con un plantel de actores con Miguel Rellán definitivo, Silvia Marsó convincente, Eloisa Vargas temperamental y un elenco que suma al sugerente Carlos Hipólito y el aporte de Ricardo Álvarez. Ampliado con nuevas promesas que se incorporan al buen cine. El QUE HACE el Velasco.