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Ceuta es España

Ceuta es España. Y no debería hacer falta decir más...

Ceuta es España. Y no debería hacer falta decir más. Tres palabras que encierran, en una frase clara y sencilla, una llamada de auxilio desesperada que debemos tener en los labios y sentir a flor de piel.

Ceuta es España. Y no es solo una frase demoledora que se coreó en las movilizaciones del martes de la semana pasada, en las que muchos quisimos solidarizarnos con nuestros compatriotas —los caballas— en esta crisis incomprensible, afincada en la dejadez y la desidia de un Gobierno en descomposición al que todo vale con tal de seguir.

Ceuta es España. Y sus gentes somos todos

Ceuta es España. Y sus gentes somos todos y cada uno de los restantes millones de españoles que, en este país en el que afortunadamente vivimos, tenemos derechos inatacables e intransgredibles que el Estado debe garantizar, como ir al colegio con normalidad.

Los padecimientos de los ceutís desde el 31 de julio —y ya van casi cuarenta días— deben ser los nuestros

Ceuta es España. Y los padecimientos de los ceutís desde el 31 de julio —y ya van casi cuarenta días— deben ser los nuestros, y tenemos que interiorizar su desesperación, su inseguridad y sus justas reclamaciones de que necesitan vivir tranquilos.

Ceuta es España. Y cuando el presidente Vivas clama con desesperación que Ceuta no puede aguantar más y que los ceutís se encuentran en alerta máxima para la seguridad nacional, con más de 10.000 inmigrantes deambulando sin control por la Ciudad Autónoma, aumentando la tensión social con altercados continuos, y sembrando el miedo entre la población civil ante la impotencia de Fuerzas y Cuerpos de Seguridad y Fuerzas Armadas, maniatadas en sus necesarias respuestas por unos gobernantes paniaguados por realidades que solo ellos conocen. 

Ceuta es España. Y por eso sus problemas no pueden caer en la desmemoria colectiva con la que este Gobierno juega siempre

Ceuta es España. Y por eso sus problemas no pueden caer en la desmemoria colectiva con la que este Gobierno juega siempre, para ver si nos olvidamos de lo que ocurre y pasamos página de esta nueva crisis que les supera y a las que han sido incapaces de dar soluciones ciertas para permitir a los caballas volver a la tan ansiada normalidad. Tampoco piden tanto.

Ceuta es España. Y debemos reclamar a Marruecos, ese «socio confiable», que deje de atosigar a nuestra Ciudad Autónoma y que obligue a todos los que han entrado ilegalmente y que permanecen en nuestro territorio—que no sabemos ni cuántos son— a volver.

Ceuta es España. Y ya está bien de jugar a atacar nuestra soberanía y nuestra integridad territorial, la de todos, con un plan perfectamente orquestado que nuestra Policía Nacional ha puesto al descubierto y, con ello, las desvergüenzas de un Gobierno que ni ha querido ni ha sabido estar a la altura.

Ceuta es España. Y está pidiendo que el Gobierno actúe con contundencia ante las infames reclamaciones de los distintos ministros marroquíes, amenazas a nuestra soberanía patria que están obligados a defender y que están empeñados en minimizar. 

Ceuta es España. Y no, no saldrá reforzada, como ya ha dicho Sánchez varias veces

Ceuta es España. Y no, no saldrá reforzada, como ya ha dicho Sánchez varias veces, lo cual suena a chiste de mal gusto. No se puede vivir más alejado de la realidad.

Necesita salir de este infierno en el que la han sumido la ineptitud, la incapacidad, la dejadez y el abandono de un Gobierno que hoy mismo ha puesto su prioridad en «ganar las elecciones»

Ceuta es España. Y solo necesita salir de este infierno en el que la han sumido la ineptitud, la incapacidad, la dejadez y el abandono de un Gobierno que hoy mismo ha puesto su prioridad en «ganar las elecciones» y, de paso, en machacarnos cuatro años más… «Nuestro proyecto de País mira a 2030», ha dicho. (Ay, por Dios). 

Ante sus acólitos, Sánchez se ha marcado como prioridad «esclarecer» las causas de la crisis en Ceuta y «devolver la normalidad cuanto antes», «entender qué ha pasado» y «asegurarnos de que no vuelva a suceder», evitando, eso sí, cualquier referencia a Rabat. (Otro chiste de malísimo gusto).

Ceuta es España. Ceuta es España. Ceuta es España. Ceuta es España. Ceuta es España. Ceuta es España. CEUTA ES ESPAÑA, que no se nos olvide.