El tiempo

'Proyectos vintage' y financiación autonómica

Como no le queda otra, Sánchez ha dado orden a sus ministros de gobernar sin el Parlamento, instándoles a impulsar cuestiones que generen rédito electoral esquivando al Congreso, consciente de que, cualquier cosa que lleve a las Cortes...

Como no le queda otra, Sánchez ha dado orden a sus ministros de gobernar sin el Parlamento, instándoles a impulsar cuestiones que generen rédito electoral esquivando al Congreso, consciente de que, cualquier cosa que lleve a las Cortes, se la van a tumbar. Nuestro precario Ejecutivo sigue capeando la complicada realidad para intentar alargar esta agónica legislatura, aparentado que ha recuperado una iniciativa política que, a falta de la mayoría parlamentaria, está abocada a un estrepitoso fracaso más que evidente.

Y en esta loca carrera hacia delante y sin frenos, a Sánchez le vale igual la subida de las pensiones, que la del sueldo de los funcionarios o la del salario mínimo, o ponerse un casco y pasearse prometiendo las viviendas de Campamento para 2027, emulando con ello a Zapatero cuando el 2 de febrero de 2006, con derribo incluido como ahora, prometió allí la construcción de 10.700 viviendas, afirmando nuestro paisano- El Pais dixit-: "esta vez sí, hoy arranca con hechos". 

Me dio muchísima tranquilidad oír a Sánchez el pasado lunes eso de "hoy pasamos de las palabras a los hechos, esta vez no venimos a presentar un plano, a prometer futuro.

A la vista está que, como tantas cosas prometidas, este proyecto quedó en aguas de borrajas y mucho mejor así que así le ha servido a este otro para desempolvarlo, después de veinte años, y volver a venderlo como “proyecto vintage”. 

Me dio muchísima tranquilidad oír a Sánchez el pasado lunes eso de "hoy pasamos de las palabras a los hechos, esta vez no venimos a presentar un plano, a prometer futuro. Lo que venimos es a iniciar las obras y a decir que hoy por fin empieza a construirse un nuevo barrio en nuestro país, en la ciudad de Madrid".

Vaticino que, en la corta distancia y en lo que nos atañe más de cerca, van a resucitar en breve la segunda fase el Parador, el arreglo del Emperador, el ILS del Aeropuerto… y, si no fuera porque está por medio un reconocido obtuso, hasta que Feve llegue a la Estación de Matallana…un sinnúmero de “proyectos vintage” a los que le darán una pátina de actualidad para que nos volvamos a tragar el sapo… 

Pero entre todas las ocurrencias del Gobierno nada más grave que el tan traído acuerdo sobre financiación autonómica al que, como vaticiné en mi última columna, han llegado Sánchez y Junqueras y con el que han acabado de convencer a España entera de que la ministra Montero no sabe de lo que habla cuando se refiere a la ordinalidad. 

Unos principios que no reniegan de las singularidades territoriales pero que no dan cabida a la pretendida financiación singular y, mucho menos, de una Comunidad autónoma de régimen común

El pacto político con el que ha estado coqueteando Sánchez los últimos meses- para intentar arañar un poco más de tiempo a esta legislatura a instancia de los independentistas-demandaba una financiación singular para Cataluña que solo podría materializarse en una regulación contraria a nuestra Constitución y sus mandatos, y muy en particular a los principios de solidaridad e igualdad que han blindado hasta ahora nuestra democracia. Unos principios que no reniegan de las singularidades territoriales pero que no dan cabida a la pretendida financiación singular y, mucho menos, de una Comunidad autónoma de régimen común que pretende un régimen de concierto, un cupo, al que se aparejan competencias normativas plenas sobre los impuestos estatales no cedidos y la práctica eliminación de la presencia de la AEAT en este territorio del Estado. 

Cuando el sentido común nos llevaba a descartar esta barbaridad, Sánchez ha tenido el cuajo de reunirse con Junqueras para, de forma unilateral, tomar una decisión sobre la financiación autonómica que nos afecta a todos.   Y eso que el Tribunal Constitucional se ha cansado de señalar que las decisiones en  esta materia deben tomarse de manera multilateral lo que atisba que el actual Ejecutivo está incumpliendo su mandato. 

Que sea indudable la urgencia de reformar la financiación autonómica- una urgencia recalcitrante que data de 2014 año desde el que se está aplicando de forma transitoria desde entonces un mecanismo basado en entregas a cuenta y liquidaciones- no avala que el Gobierno pueda hacer lo que le da la gana que es lo que parece que, en contra de la lógica más elemental, está pasando.   

Y es que la ministra Montero ha bocetado su propuesta de reforma ante el Consejo de Política Fiscal y Financiera el pasado viernes, con el consiguiente encontronazo con todas ellas. Un “inmejorable modelo” para las Comunidades autónomas en contra de las Comunidades autónomas a salvo de la impulsora y a la que se quiere agasajar, Cataluña (y pese a que Montero afirme, en el colmo del cinismo, que no se trata de un modelo para contentar a Cataluña).   

Entre las pautas fundamentales del modelo-que ya habrá tiempo para tratarlo de forma detenida- está que el Estado esté dispuesto a aportar 21.000.000 euros adicionales aumentando la cesión del IRPF y del IVA, incorporando una serie impuestos que ya se destinan a aquellos territorios donde se recaudan. 

Me temo que de las costillas de los más débiles, sobre todo cuando pretenden los independentistas que “si Cataluña es la tercera en aportar, también debe ser la tercera en recibir".

Hasta ahí, no habría nada que objetar porque, efectivamente, las Comunidades autónomas necesitan imperiosamente más recursos para atender los servicios esenciales, si no fuera porque el modelo que presenta la ministra lo pactó el día antes Sánchez con Esquerra Republicana, en un acuerdo político que, en la práctica, resucita la idea de la financiación singular para Cataluña escondida ahora bajo el paraguas de la reforma del conjunto de la financiación autonómica.  De cara a la galería, se respeta la multilateralidad del sistema, eso sí, con un tufo insoportable a unilateralidad y a intereses particulares (la primera de Cataluña, los segundos de Sánchez).  

Porque en la práctica, en un escenario de recursos limitados, a ver de dónde salen los publicitados 4.700 millones para Cataluña. Me temo que de las costillas de los más débiles, sobre todo cuando pretenden los independentistas que “si Cataluña es la tercera en aportar, también debe ser la tercera en recibir". 

Desde un mal entendido principio de ordinalidad que, en su configuración teórica significa garantizar que la aplicación de los mecanismos redistributivos de nivelación necesarios en cualquier sistema de financiación autonómica no altere el ranking relativo de riqueza entre las Comunidades autónomas, Junqueras interpreta  de forma interesada que significa que lo que se reciba por cada territorio dependa preferentemente de lo que aporta; y todavía peor es que la ministra parece apuntarse a esta visión –aunque tampoco lo tengo tan claro porque yo a esta señora no la entiendo-,  una visión cicatera y egoísta del reparto de los recursos disponibles. 

Sin entrar en más detalles de momento, y como cierre, creo que cuando la casa se empieza por el tejado la construcción está abocada a hundirse. Con suerte, y tal y como se está poniendo todo, ni llega a edificarse.