La enfermería no sustituye a la medicina: la complementa
En los últimos días distintos medios de comunicación han planteado si las enfermeras pueden sustituir a los médicos en determinadas tareas asistenciales. Desde mi punto de vista —y creo que compartido por la mayoría de la profesión— el titular está mal enfocado desde su origen.
La enfermería no quiere sustituir a ninguna profesión, del mismo modo que tampoco desea ser sustituida. El sistema sanitario moderno no funciona por competencia entre profesionales, sino por cooperación organizada. Cada disciplina aporta un conocimiento específico: el médico centrado en el diagnóstico y tratamiento de la enfermedad, y la enfermera en la atención continuada y el cuidado de la persona.
La revisión científica difundida estos días, elaborada por la Fundación Cochrane —organismo internacional de referencia en evidencia sanitaria, cuyos trabajos son evaluados por comités científicos multidisciplinares mayoritariamente médicos— y dirigida por la catedrática Michelle Butler, enfermera y matrona de reconocido prestigio, confirma algo que quienes trabajamos en sanidad conocemos desde hace tiempo: la atención prestada por enfermeras obtiene resultados equivalentes o incluso mejores en seguridad y evolución clínica en numerosos procesos asistenciales.
No debería sorprender. Cuidar es precisamente nuestra función principal.
La enfermería dedica más tiempo al paciente, lo que permite conocer mejor a la persona, generar confianza y favorecer la adherencia a las recomendaciones sanitarias. En patologías crónicas como la diabetes o la hipertensión, ese seguimiento continuado resulta fundamental, y explica que en muchos casos la enfermera sea la referencia cotidiana dentro del sistema sanitario.
Pero este debate no trata de sustituir profesionales.
Si existe escasez de trabajadores sanitarios, el déficit estructural más evidente es el de enfermería. El problema del sistema no es la falta de médicos, que también podria ser en algunos casos, sino la falta de enfermeras para garantizar la continuidad de los cuidados.
Además, la evidencia demuestra que la enfermería desempeña un papel especialmente relevante en la gestión y organización asistencial: gestión de citas, control de la medicación, coordinación de cuidados, educación sanitaria o utilización eficiente de recursos. Estas funciones influyen directamente en la calidad de la atención y en la sostenibilidad del sistema.
Por ello, la cuestión no debe plantearse en términos de sustitución, sino de organización. La sanidad es un trabajo en equipo en el que intervienen médicos, enfermeras, técnicos superiores, técnicos en cuidados auxiliares de enfermería, celadores y otros profesionales. Todos son necesarios.
Sin embargo, también debemos asumir una realidad: los sistemas sanitarios no pueden funcionar adecuadamente sin enfermeras suficientes. No solo desde el punto de vista asistencial, sino también social y económico.
El futuro pasa por modelos colaborativos donde cada profesional ejerza plenamente sus competencias. No se trata de quién lidera o quién reemplaza a quién, sino de aprovechar el conocimiento específico de cada disciplina para mejorar la atención al paciente.
Porque la clave no es sustituir. La clave es colaborar.
Por Miguel Ángel de Mena Mogrobejo
Presidente del Colegio Oficial de Enfermería de León