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Condenado a dos años y medio el propietario de los perros que causaron la muerte de una joven en Zamora

La sentencia atribuye al pastor Pedro Gago un delito de homicidio por imprudencia grave y le impone además una indemnización de 250.000 euros para la familia de Arancha Corcero
Imagen del acusado, en el transcurso del juicio.
Imagen del acusado, en el transcurso del juicio.

El Juzgado de lo Penal de Zamora ha condenado a dos años y medio de prisión a Pedro Gago, propietario de los perros que acabaron con la vida de Arancha Corcero en octubre de 2023 en el término municipal de Roales del Pan. La resolución judicial le considera responsable de un delito de homicidio por imprudencia grave, aunque la pena final se ha visto reducida respecto a la inicialmente prevista debido a las dilaciones registradas durante la tramitación de la causa.

La acusación había solicitado cuatro años de cárcel, mientras que la defensa defendía la absolución del acusado.

Junto a la condena de prisión, el fallo establece el pago de una indemnización de 250.000 euros a los familiares de la víctima.

Las condiciones en las que se encontraban los animales

La magistrada considera acreditado que los perros permanecían en circunstancias que incrementaban el riesgo para terceros. Según recoge la sentencia, los animales carecían de una adecuada socialización con personas ajenas a su propietario y se encontraban habitualmente fuera del recinto destinado al ganado.

La resolución también señala la inexistencia de un seguro de responsabilidad civil y apunta a deficiencias en la alimentación de los cánidos. De hecho, tras los hechos, el propietario tuvo que adquirir pienso para atender a los animales una vez quedaron bajo custodia.

Un ataque mortal durante un paseo

La investigación judicial concluye que Arancha Corcero falleció como consecuencia de un shock traumático y hemorrágico provocado por las numerosas mordeduras sufridas durante el ataque. La joven se encontraba paseando por la zona cuando fue sorprendida por los perros.

Entre las pruebas valoradas por el tribunal figuran diversas prendas de vestir localizadas en distintos puntos del entorno, todas ellas con restos de sangre. Estos indicios llevaron a los investigadores a considerar que la víctima pudo haber sido desplazada por los animales antes de que su cuerpo fuera hallado junto a una cuneta.

Fue la madre de la joven quien encontró primero a su hija. Según se recoge en la resolución, tuvo que hacer frente a la actitud agresiva de los perros mientras permanecía junto al cuerpo. Posteriormente llegaron el padre de la víctima y efectivos de la Guardia Civil.

La actuación posterior y los indicios valorados por la jueza

La sentencia también analiza los acontecimientos posteriores al ataque. Los agentes desplazados al lugar tuvieron que establecer medidas de seguridad para mantener alejados a los perros hasta la llegada de su propietario.

Uno de los elementos mencionados en la resolución es una advertencia realizada por el hermano del acusado cuando acudió a la zona tras conocerse los hechos. La jueza considera relevante esa manifestación por reflejar que existía conocimiento previo del riesgo que podían representar los animales.

Pedro Gago llegó al lugar minutos después y, tras la insistencia de los agentes, procedió a recoger parte de los perros y a sujetar al resto. Los animales fueron trasladados posteriormente a unas instalaciones municipales de La Hiniesta para garantizar su custodia.

Responsabilidad por imprudencia grave

La resolución judicial concluye que el acusado incumplió las obligaciones de vigilancia y control que le correspondían como propietario de los perros, circunstancias que, según el tribunal, tuvieron una relación directa con el fatal desenlace ocurrido en Roales del Pan.

Con esta sentencia, el caso da un paso importante en el ámbito judicial, aunque todavía cabe la posibilidad de que las partes recurran la decisión ante instancias superiores.