El Ayuntamiento admite la dificultad de encontrar un trazado alternativo y viable al vial de Puente Castro ante la obligación de conservar Ad Legionem
La construcción del vial previsto para enlazar la avenida de La Lastra con la avenida de San Froilán continúa sin horizonte definido. El Ayuntamiento de León reconoce que, en estos momentos, no dispone de una alternativa viable que permita desarrollar esa infraestructura sin afectar al yacimiento arqueológico de Ad Legionem, después de que la Comisión de Patrimonio descartara el proyecto inicialmente planteado.
La situación fue abordada durante el turno de ruegos y preguntas del último pleno municipal, donde el concejal de Régimen Interior, Recursos Humanos, Movilidad y Deportes, Vicente Canuria, explicó que cualquier propuesta distinta al trazado rechazado requerirá un análisis técnico detallado y una financiación muy superior a la que puede asumir actualmente el Ayuntamiento.
Pese a ello, el edil señaló que el Consistorio trabajará en la búsqueda de nuevas opciones, tal y como exige el acuerdo adoptado por la Comisión de Patrimonio el pasado mes de junio, aunque advirtió de la complejidad técnica y económica que supondrá desarrollar una solución compatible con la conservación del enclave arqueológico.
Un informe que cambia el futuro del enlace viario
La decisión de Patrimonio supuso un punto de inflexión para una actuación urbanística que llevaba años formando parte de la planificación municipal. El órgano autonómico denegó la autorización del vial al considerar que su ejecución produciría una afección "grave e irreversible" sobre el yacimiento de Ad Legionem.
La resolución también rechazó los trabajos arqueológicos vinculados al proyecto, al entender que la construcción de la carretera impediría futuras actuaciones destinadas a investigar, conservar y poner en valor el enclave.
El dictamen frena, al menos por ahora, la prolongación de la conexión entre los barrios de La Lastra y Puente Castro, una infraestructura cuya ejecución permanecía pendiente desde hace más de una década y que había vuelto a cobrar protagonismo ante las previsiones de incremento del tráfico en ese entorno.
Un yacimiento cuya relevancia ha cambiado la planificación
Los informes arqueológicos incorporados al expediente modificaron la consideración histórica de Ad Legionem. Las investigaciones más recientes han llevado a interpretar este espacio no como un asentamiento rural aislado, sino como un núcleo directamente relacionado con la presencia de la Legio VII.
Los especialistas sitúan el desarrollo de esta vicus entre los siglos I y III después de Cristo y estiman que pudo albergar alrededor de 2.000 habitantes, surgidos al amparo del asentamiento militar romano.
Además, el enclave permanece cubierto desde hace más de doce años, un periodo durante el que no se ha materializado ninguna de las alternativas planteadas para compatibilizar la conservación patrimonial con el desarrollo urbanístico de la zona.
Modificar el planeamiento y reforzar la protección
Entre las medidas planteadas por la Comisión de Patrimonio figura la necesidad de revisar el planeamiento urbanístico municipal. El organismo propone modificar el Plan General de Ordenación Urbana (PGOU), adaptar la calificación de los terrenos afectados y establecer las correspondientes compensaciones para los propietarios.
Paralelamente, la Comisión ha solicitado a la Dirección General de Patrimonio Cultural el inicio del procedimiento para declarar Ad Legionem Bien de Interés Cultural (BIC) con la categoría de Zona Arqueológica, la máxima figura de protección contemplada por la legislación española en materia patrimonial.
En caso de prosperar esa declaración, cualquier intervención en el entorno quedaría sometida a un nivel de control mucho más estricto, lo que dificultaría notablemente la construcción de nuevas infraestructuras sobre el ámbito protegido y reforzaría las posibilidades de conservación, investigación y aprovechamiento cultural y turístico del enclave.
Movilidad, desarrollo y patrimonio
El debate sobre la necesidad de completar el enlace viario se había reactivado en los últimos meses por la previsión de nuevos desarrollos industriales, logísticos y energéticos en el entorno de Puente Castro y La Lastra, entre ellos la planificación de una central de biomasa.
El aumento previsto del tráfico llevó a distintas formaciones políticas a defender la necesidad de ejecutar la conexión con la avenida de San Froilán para mejorar la movilidad en la zona. Sin embargo, la protección del yacimiento arqueológico ha terminado imponiéndose sobre el proyecto urbanístico.
Con el rechazo de Patrimonio y el reconocimiento municipal de que no existe una alternativa sencilla ni económicamente asumible, el futuro del vial queda supeditado a la elaboración de nuevos estudios técnicos y a la posibilidad de disponer, en el futuro, de una financiación suficiente para compatibilizar la movilidad urbana con la preservación de uno de los enclaves arqueológicos más relevantes del origen romano de León.