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Solo la grada anima a la grada de la Cultural

La Cultural sigue sin transmitir un proyecto de ascenso: la afición sostiene la ilusión por sí misma mientras crecen las dudas | La derrota ante el Bilbao Athletic (2-0) deja en un segundo plano el resultado y pone el foco en una plantilla frágil e incompleta, además de sembrar serias en la gestión deportiva de Asier Goiria
Yayo, durante un entrenamiento con la Cultural y Deportiva Leonesa.
Yayo, durante un entrenamiento con la Cultural y Deportiva Leonesa.

La Cultural y Deportiva Leonesa afronta el regreso a la Primera RFEF con más interrogantes que certezas. En la recta final de la pretemporada, el proyecto deportivo ofrece una imagen frágil y demasiado incompleta para un club cuyo objetivo no puede ser otro que pelear por regresar al fútbol profesional.

La sensación que transmite el equipo es la de una reconstrucción que avanza con excesiva lentitud. Ni la confección de la plantilla, ni las incorporaciones realizadas hasta el momento, ni las primeras impresiones sobre el césped invitan todavía a pensar en un bloque con el empaque y la personalidad que exige una temporada en la que el ascenso vuelve a ser una obligación.

El descenso desde Segunda División dejó una profunda renovación en el vestuario, pero también abrió un periodo en el que las decisiones deportivas están siendo observadas con creciente preocupación.

Las primeras dudas apuntan a la dirección deportiva

Buena parte de esas miradas recaen sobre el director deportivo, Asier Goiria. La salida del fútbol profesional provocó una importante desbandada de jugadores y obligaba a una reacción rápida para reconstruir el primer equipo. Sin embargo, la planificación continúa lejos de completarse.

Con apenas catorce futbolistas disponibles para disputar el primer amistoso de la pretemporada, la Cultural afrontó su estreno ofreciendo la imagen de un equipo todavía por construir. La necesidad de incorporar futbolistas resulta evidente y, a día de hoy, el club sigue necesitando alrededor de ocho fichajes de nivel que aporten experiencia, calidad, liderazgo y competitividad.

La preocupación no se centra únicamente en la cantidad de incorporaciones pendientes, sino en el perfil de los jugadores que todavía deben llegar. La plantilla necesita futbolistas con peso específico, capaces de elevar el nivel competitivo y devolver al equipo la categoría y la personalidad perdidas tras el descenso. Y de momento, nada de nada. Todo humo.

Jandro, sin equipo y sin argumentos

Si existe una figura que todavía conserva el respaldo prudente de la afición, esa es la del entrenador, Jandro Castro. Un entrenador caído entre reticencias, pero que dispone de un margen de trabajo. Hoy, ni tiene equipo ni tiene herramientas en el vestuario. El técnico apenas ha comenzado su trabajo y nadie en el entorno culturalista responsabiliza al banquillo de una planificación que depende de los despachos.

Su margen continúa intacto porque la sensación general es que aún no tiene argumentos para construir el equipo que pretende. El verdadero examen llegará cuando la plantilla esté configurada y pueda desarrollar una idea de juego con todos los recursos disponibles.

Hasta entonces, las conclusiones deportivas deben interpretarse con cautela.

Un estreno que confirma que queda mucho trabajo

El primer amistoso de la pretemporada, disputado en Aguilar de Campoo frente al Bilbao Athletic, terminó con derrota por 2-0, aunque el marcador fue casi lo de menos.

La Cultural compareció con numerosas caras nuevas, entre ellas Parera, Iago López, Assane Ndiaye, Oier López, Jaime Vázquez, Jon García y Pedro Benito, además de varios jugadores procedentes del Júpiter. Enfrente encontró a un filial rojiblanco más hecho, con mayor continuidad y una idea de juego más asentada.

Durante muchos minutos el conjunto leonés logró competir con dignidad. Incluso dispuso de alguna ocasión destacable antes del descanso y Bicho, único superviviente del equipo que militó en Segunda División, volvió a ser la referencia más reconocible sobre el terreno de juego.

El encuentro se decidió en el tramo final. En el minuto 76, Izaguirre adelantó al Bilbao Athletic de cabeza tras una acción a balón parado. Poco después, Olabarrieta aprovechó un error defensivo para establecer el definitivo 2-0, un resultado que terminó reflejando la superioridad del conjunto vasco.

Solo la grada mantiene intacta la fe

El aspecto que más invita al optimismo no se encuentra hoy sobre el césped, sino en la grada del Reino de León.

Pese al golpe que supuso el descenso, la respuesta social continúa siendo ejemplar. La previsión del club pasa por alcanzar, al menos, los 8.500 abonados, una cifra que volvería a situar a la Cultural entre las aficiones más numerosas y comprometidas de la categoría.

Paradójicamente, es la propia hinchada la que sostiene el entusiasmo de un proyecto que todavía no ha conseguido ilusionar desde el plano deportivo. Mientras la afición responde con fidelidad, paciencia y esperanza, el equipo sigue buscando una identidad que aún no aparece ni en los despachos ni sobre el terreno de juego.

La temporada todavía no ha comenzado y existe margen para corregir el rumbo. Pero el tiempo empieza a convertirse en un factor de presión. Si la Cultural quiere presentar una candidatura real al ascenso, necesita acelerar la planificación, reforzar la plantilla con jugadores de auténtico nivel y disipar cuanto antes las dudas que rodean la gestión deportiva. Porque la ilusión de la grada continúa intacta, pero esa ilusión necesita encontrar pronto un equipo capaz de corresponder al respaldo de su gente.