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El Consejo de Enfermería pide extremar la protección ocular en el eclipse del día 12

Recuerda que mirar directamente al sol sin gafas homologadas puede provocar lesiones graves e irreversibles en la retina 

La Asociación de Astronomía de León organiza una observación pública del eclipse parcial de Sol. Foto: Peio García.
La Asociación de Astronomía de León organiza una observación pública del eclipse parcial de Sol. Foto: Peio García.

El Consejo de Colegios Profesionales de Enfermería de Castilla y León hace un llamamiento a la población para que extreme las medidas de protección ocular durante el eclipse total de sol previsto del próximo 12 de agosto. La organización recuerda que este fenómeno solo debe observarse mediante sistemas específicamente diseñados para la observación solar y advierte de que las gafas de sol convencionales, por oscuras que sean, no protegen la vista frente a la radiación solar.

El presidente del Consejo, Enrique Ruiz, alerta, en un comunicado recogido por Ical, de que mirar directamente al sol, incluso durante unos segundos y aunque esté casi completamente oculto por la luna, puede provocar una retinopatía solar, una lesión causada por el daño que la intensa radiación produce en las células de la retina. “Esta lesión puede causar una pérdida de visión temporal o permanente y, en ocasiones, no genera dolor ni molestias inmediatas, por lo que la persona puede no ser consciente del daño hasta pasadas varias horas”, precisa.

La clave: ISO 12312-2

El Consejo recomienda utilizar exclusivamente gafas para la observación de eclipses que incorporen de forma visible la norma EN ISO 12312-2, específica para filtros de observación solar directa, junto con un marcado CE auténtico, la identificación del fabricante, las instrucciones de uso y las correspondientes advertencias de seguridad.

Asimismo, recuerda que las gafas deben colocarse antes de mirar al Sol y mantenerse puestas hasta apartar completamente la vista. La organización insiste en que no deben utilizarse como sistemas de protección gafas de sol convencionales, cristales ahumados, radiografías, negativos fotográficos, filtros caseros ni cámaras de teléfonos móviles.

Además, el Colegio recomienda que los niños observen el eclipse siempre bajo la supervisión de un adulto. En este sentido, Enrique Ruiz inste en enseñarles los pasos, primero colocarse correctamente las gafas, después mirar al sol y, antes de quitárselas, volver a bajar la cabeza y apartar la mirada. Además, recuerda que las gafas de eclipse "no son un juguete" y que los menores no deben retirárselas durante la observación, mirar por encima de ellas ni intercambiarlas con otros niños.

Cuándo acudir al médico

El Consejo de Enfermería advierte de que una observación inadecuada del eclipse puede provocar síntomas como visión borrosa, aparición de una mancha oscura o punto ciego en el centro del campo visual, distorsión de las imágenes, sensibilidad a la luz o alteraciones en la percepción de los colores.

Estos síntomas pueden aparecer de forma progresiva durante las horas o incluso los días posteriores a la exposición. Ante cualquier alteración de la visión, recomienda dejar de mirar al sol y acudir cuanto antes a un profesional sanitario o a un servicio de Oftalmología para su valoración.