Mañueco carga contra Sánchez: "No a la incompetencia, corrupción y mentira"
El candidato del PP a la investidura como presidente de la Junta, Alfonso Fernández Mañueco, hizo hoy un fuerte alegado contra el Gobierno de Pedro Sánchez en el inicio de su discurso para pedir la confianza de la Cámara: “Debemos evitar que se normalice la degradación que hoy vemos en la vida política española. Me comprometo a que nuestro país no se acostumbre a incompetencia, a la corrupción y a la mentira”, señaló.
Fernández Mañueco arrancó explicando su concepción de la vida pública - “la responsabilidad política debe estar asociada a un liderazgo público donde los principios éticos y la rectitud personal sean tan importantes como la capacidad de conseguir resultados”- paran concluir esto es “algo que, por desgracia, estamos lejos de ver en el Gobierno de nuestra Nación”. Por ello, dijo, no es extraña la “imagen oscura” que se ha extendido de la política a la que ven como “una fuente de ruido, frases vacías o gestos sin trascendencia”, donde “el relato prima sobre los argumentos, la democracia se reduce a demoscopia y la propaganda sustituye a la razón” y donde se “coquetea” con la división y se levantan muros.
“Yo me rebelo ante ello. El poder tiene que recuperar el pudor y la dignidad”, contrapuso para a continuación mostrar un decálogo de ética en la acción pública: “Creo en la política que escrupulosamente nuestro Estatuto y nuestra Constitución”, en la ejercida por personas “que no se dejan arrastrar por la peor versión del oficio”, por personas “decentes”, que defienden sus ideas “con firmeza pero sin desprecio al otro, hablando y no imponiendo” y escuchando sin insultar porque “el insulto es el recurso de los mediocres”. “No hay que elevar el tono. Hay que elevar los argumentos”, remarcó.
Nobleza y dignidad
“Creo en la política que no establece el elogio al gobernante como obligado para cuantos le rodean”, prosiguió Mañueco, quien mostró también su confianza en una política que quiere vencer a los extremismos, “no con más extremismos, sino con moderación, seriedad y confianza”, moderación que, señaló, “no hay que confundir con la tibieza, la indecisión o la cobardía”. Asimismo expuso su apuesta por una política que una y no divida, “obligando a elegir entre la resignación y la rabia” y que busque horizontes amplios “y no se guíe por improvisaciones o un miope interés a corto plazo”. “En definitiva, creo en la política en su visión más noble y digna. La que se ejerce para el bienestar general, lejos de prejuicios ideológicos o intereses personales. La que ofrece alternativas reales, optimistas y serenas. La que actúa al servicio de las personas con tesón, esfuerzo y resultados”, resumió.
Por ello, reclamó el apoyo de la Cámara para contribuir a recuperar el prestigio de la política en España y para “seguir siendo un gobierno de acción”. En este sentido, explicó que el ejercicio del cargo le ha enseñado que “gobernar es algo más que administrar, que es liderar, con las ideas claras” y que implica una cuota de responsabilidad “superior a cualquier otra”. Por ello, hizo votos por unir a los castellanos y los leoneses “gobernando para todos te hayan votado o no”.